Durante el último episodio del reality, Sebastián Ramírez y Cony Capellisorprendieron a los seguidores de Gran Hermano entregando nuevamente el consentimiento a cámara.
Esta situación impactó a varios espectadores, ya que desde que el jugador reingresó a la casa-estudio ha tenido una extraña dinámica de amor y odio con la bailarina.
En capítulos pasados se vio una fuerte rivalidad entre el grupo de las “Reinas bellas”, conformado por Cony, Vivi y Scarlette, y el disuelto “Team Buda” en el que estaba Sebastián, Francisco y Rai, quien fue el eliminado de la semana pasada.
Cony y Seba dieron el consentimiento en Gran Hermano
A pesar de las constantes peleas entre ambos, ahora todo indica que el antiguo romance ha vuelto a resurgir entre Cony y Seba. En la escena se puede ver que la jugadora en medio de la noche se acercó a la pieza del actual líder para acostarse a su lado.
Luego de varios besos y abrazos debajo de las sábanas, la voz de Gran Hermano no dudó en decirles: “Recuerden dar el consentimiento a cámara por favor”.
Entre risas finalmente los dos participantes levantaron los pulgares ante las cámaras para que no hubiera duda de que todo era consensuado.
Por otro lado, hay que recordar que hace algunos días Viviana Acevedo le aclaró sus sentimientos a Cony. “Tú sí me gustas”, confesó la concursante a Capelli.
Ante esta declaración, la bailarina decidió decirle que no quiere tener algo serio y que prefiere que todo continúe como una amistad. Además a Cony no le habrían gustado las palabras de Vivi ya que momentos más tarde aseguró que sintió que la estaba controlando por su acercamiento a Sebastián.
"En ese recorrido seguramente vamos a encontrar obstáculos. La vida no es fácil, siempre existen, pero lo importante es superarlos y avanzar”, precisó el reemplazante de Mara Sedini.
Si bien hacia el exterior lo que se intentó transmitir fue la imagen de un presidente que no duda corregir el rumbo, en la interna la lectura no fue otra que el diseño ministerial de Kast fracasó en su idea original.
El problema no es que desaparezca el trabajo humano en sí, sino que cambia profundamente el tipo de valor que las personas deben aportar. Las empresas comienzan a priorizar habilidades más difíciles de automatizar, como el pensamiento crítico, la creatividad y, la capacidad de adaptación y aprendizaje continuo. En otras palabras, el diferencial ya no estará solo en lo que una persona sabe, sino en qué tan rápido puede volver a aprender.
El mandatario oficializó las salidas de las ministras Steinert y Sedini. Antes de este anuncio, el primer gobierno de Bachelet contaba con el periodo más corto entre la asunción y el ajuste ministerial.