En la audiencia, que se realizó bajo reserva, la defensa de la víctima solicitó la máxima medida cautelar, sin embargo, el tribunal determinó arresto domiciliario total y arraigo nacional, además de 60 días de investigación.
En conversación con CHV, la mujer aseguró que “lo conocí hablando por Instagram, lo seguía desde el programa que él ganó. Él me apadrinó musicalmente, compartió con mi familia”.
En tanto, el padre de la joven indicó que su hija acompañaba a Nicolás Cid a eventos y también editaba algunos afiches. En ese contexto, el cantante habría citado a la mujer pasadas las 04:00 de la madrugada en su domicilio.
“Uno jamás espera que le va a pasar esto, en la confianza está el peligro y yo no lo supe ver”, dijo la joven.
Nicolás Cid, doble oficial de Steve Perry, tras formalización: “No tengo por qué esconderme”
A través de un comunicado, Nicolás Cid, afirmó: “Hoy existe una investigación en curso, la cual es reservada y por instrucción del Juzgado a ambas partes, no ahondaré en detalles para respetar el curso del proceso y la orden entregada por la justicia”.
“Claramente, esto me obliga a suspender las próximas actividades agendadas para estar a disposición en todas las diligencias que la justicia establezca para esclarecer los hechos y de las cuales somos facilitadores y partícipes activos en pro de demostrar mi inocencia”, añadió.
“Evidentemente, la situación es compleja y ha generado un profundo dolor no solo para todo mi círculo íntimo, sino también a todos quienes trabajan en los distintos proyectos que participo”, agregó el doble oficial de Perry.
“Agradezco enormemente a todos quienes se han acercado con una palabra de aliento y contención en un momento tan complicado, sobre todo a quienes realmente me conocen y hemos compartido directamente en distintos contextos y momentos de la vida”, continuó.
Para finalizar el comunicado, Cid finalizó: “¿Me seguirán viendo? ¡Por supuesto! No tengo por qué esconderme. Un abrazo gigante para todos“.
Si la amistad entre un hombre y una mujer se midiera por cuantas veces han tenido una conversación, se podría decir que María José Viera-Gallo y Alberto Fuguet son “viejos amigos”. Desde los años 90 han conversado en persona y por chat, en cafés y bares, caminando de día por la Alameda o de noche por Manhattan. Últimamente suelen cruzarse en los pasillos de la Escuela de Literatura Creativa de la Universidad Diego Portales, donde ambos hacen clases. Esta conversación, sin embargo, ocurre por llamada telefónica vía chat Gmail en un afán, dice la entrevistadora, por reencontrarse con la era predigital, off camera, donde se sitúa el último libro de Fuguet: Ushuaia (Tusquets). Una novela, tal como lo describió esta revista, “emocionalmente precisa sobre lo que se arrastra y no se dice, sobre finales y comienzos y sobre dos destinos melodramáticos”.
El empresario inmobiliario, financiero, agrícola, del reciclaje y las telecomunicaciones, fundador del grupo Prisma, exdueño del Canal del Fútbol, tiene como preocupación principal (“hobby”, dice él) el desarrollo de las políticas públicas. Ha pasado horas, días, meses, calculando una reforma tributaria alternativa. Una que busca recaudar a través del consumo y que reduciría la tasa corporativa del 27% al 10%. Todo eso, dice, sin estresar las cuentas fiscales. “Este sistema que yo propongo no se va a hacer en este gobierno ni probablemente en varios más. Pero al final se va a hacer. Porque a la larga la lógica termina imponiéndose”, dice convencido.
Aunque ha prometido mejorar las formas, pocos esperan que cambie su estilo atropellado, entre otras cosas porque ha sido exitoso: Poduje es el ministro más conocido y apreciado del gabinete, el que de alguna manera lleva la llama de la esperanza, el único con la energía insultante y combativa que aprendió en Sin Filtros, ese programa de televisión que hoy es el único think tank que sostiene, y al mismo tiempo atormenta, al gobierno.
Eso es lo que separa la propaganda de la credibilidad. Un liderazgo puede equivocarse, e incluso impulsar medidas impopulares, pero cuando comunica algo en lo que genuinamente cree y logra explicar con claridad hacia dónde conduce el camino, transmite coherencia.