Secciones
Entrevistas M

La agenda de Susana Jiménez

La presidenta de la Confederación de la Producción y del Comercio (CPC) analiza los nubarrones que enturbian la relación entre Chile y Estados Unidos y entrega su receta sobre cómo lidiar con el factor China: “debemos ser lo más neutrales posible porque ambos países son nuestros principales socios comerciales”. Además, la dirigente gremial confiesa que siempre hay un “costo para las mujeres en altos cargos”.

La elegante y clásica sede de la CPC se ubica entre dos casas igual de imponentes: la Nunciatura Apostólica y el Centro de Estudios Públicos. Estos tres inmuebles continuos de calle Monseñor Sótero Sanz han sido escenarios de algunos de los hitos políticos y económicos más relevantes de la historia reciente.

El recato y pulcritud que se respira en el ambiente, es el mismo que transmite Susana Jiménez, presidenta de la principal organización empresarial desde 2024. Siempre cuidosa de que sus palabras no generen controversia, es consciente de la influencia que tiene la voz de los privados en el debate nacional.

La exministra de Energía del segundo gobierno de Sebastián Piñera analiza los primeros meses del presidente José Antonio Kast en La Moneda y revela que su marido, el alto ejecutivo y director de empresas Marco Comparini, ha sido clave para poder asumir sus altas responsabilidades sin descuidar a la familia.

Consultada sobre su evaluación del manejo económico del gobierno, afirma que “hemos visto avances importantes, como la aprobación de megarreforma en un tiempo muy acotado. Esta ley refleja un cambio de mirada, después de dos décadas en las que solo se veían alzas de impuestos. Como CPC desde hace tiempo veníamos impulsando una rebaja tributaria, la reintegración y la invariabilidad. También esta reforma apunta a terminar con las trabas a la inversión, ya que en los últimos años las exigencias —como la aprobación de permisos— solo han ido aumentando, y con ellos los plazos y los costos”.

—¿Considera que el frontal estilo del ministro Jorge Quiroz es el adecuado para llegar a acuerdos con la oposición? En una entrevista incluso le preguntaron: “¿Usted tiene corazón?”.

“No me gusta juzgar a las autoridades por sus estilos personales, sino que, primero, por sus iniciativas y, luego, por sus resultados. En este caso, las políticas públicas incluidas en la megarreforma y las que están proponiendo otros ministros en, por ejemplo, materia de empleos, son coherentes con lo que la CPC considera que se debe hacer. Tengo una muy buena opinión desde el punto de vista técnico tanto de Jorge Quiroz como del resto de los ministros sectoriales”.

—¿Faltan reformas en el ámbito laboral?

“Confiamos en que las cifras de empleo mejoren cuando lleguen las inversiones que atraerán los cambios que generará la megarreforma. Llevamos tres años y medio con tasas altas de desempleo y sin poder recuperar los niveles previos de la pandemia —algo que el resto del mundo sí logró—, lo que demuestra que el mercado laboral chileno está en problemas. Por eso, hay que seguir avanzando en flexibilidad y adaptabilidad laboral, y ajustar las reformas ya aprobadas como la Ley de las 40 horas y la Ley Karin. En la misma línea, se debe profundizar el mercado de capitales, el que sufrió los estragos de la pandemia y del retiro de los fondos de pensiones”.

—¿La implementación de la Ley de 40 horas es lo que hoy preocupa al mundo empresarial?

“Hay varios frentes en los que se requiere avanzar. Los ajustes en la forma en que se registran las 40 horas sin duda son un paso importante, sobre todo para industrias con alta estacionalidad como el turismo. También hay que impulsar la ley que permite los contratos por horas, que lleva bastante tiempo esperando en el Congreso, como también modificar ciertas interpretaciones de los dictamines de la Dirección del Trabajo que se hicieron en el gobierno anterior, y que han generado condiciones que aumentan las complejidades de la contratación. Asimismo, se debería elaborar un reglamento para la implementación de la Ley Karin que recoja la experiencia de lo que ha sido su puesta en marcha. Hoy enfrentamos situaciones muy complejas debido a la congestión que existe en la Dirección del Trabajo y a que no hay un mecanismo para distinguir las denuncias legítimas de aquellas que son temerarias y que responden a razones que nada tienen que ver con el espíritu de la ley. Si se hacen estos ajustes, será más fácil recuperar de los índices de desempleo pre pandemia. Pasamos de estar bajo el 7% a sobre el 9% actual”.

—La CPC ha denunciado la “economía ilícita”, es decir, negocios informales detrás de los cuales está el crimen organizado. ¿Esperaba que el plan de seguridad presentado por gobierno incluyera alguna medida para su combate?

“Esa economía paralela genera muchos perjuicios: es una competencia desleal para los negocios establecidos, crea empleos informales y precarios, merma los ingresos del Estado, y daña al consumidor final. Estamos hablando no solo del robo de madera o de cables de cobre, sino también de productos falsificados que no cumplen con las normativas sanitarias. Estos negocios ilícitos generan alrededor de US$5.700 millones al año en Chile (1,5% del PIB) y producen pérdidas fiscales superiores a US$1.500 millones. Si bien esto no tiene que ver con terrorismo o narcotráfico, es un tema de seguridad porque detrás de la economía paralela se esconde la producción e internación de productos ilegales, la distribución, la comercialización y el lavado de activos. Por eso es necesario contar con una política nacional para combatirla y una mayor coordinación e inteligencia de los servicios del propio Estado, desde Aduana hasta Impuestos Internos. A esto hay que sumarle la colaboración del sector privado, ya que nosotros sabemos lo que pasa en terreno”.

—Usted habla de seguir la “ruta del dinero”, ¿por qué entonces la derecha y el empresariado se oponen al levantamiento del secreto bancario?

“Me sorprende que ahí se centre el debate, cuando el verdadero problema es la falta de un mayor cruce de información y la insuficiente cooperación público-privada. Eso es mucho más efectivo que seguir insistiendo en el secreto bancario. Actualmente, este se levanta automáticamente con una orden judicial, de hecho la banca tiene un servicio 24/7 para hacerlo de inmediato y así perseguir delitos de manera expedita. Por otra parte, existe el peligro de que, si el levantamiento se realiza en forma muy laxa, se vulnere la privacidad de los datos personales. No podemos tirar el mantel ante una contraparte tan relevante como Estados Unidos”.

—Con respecto a la Inteligencia Artificial, el economista Ricardo Caballero dice que la IA tiene el potencial de generar un “crecimiento económico explosivo”. ¿Coincide con ese análisis?

“Efectivamente la IA está transformando las competencias que requiere el mercado laboral y generando un aumento de la productividad. Y si bien hay una eliminación de empleos, la creación de nuevos trabajos es mayor, es decir, el neto es positivo. Como se desglosa eso en cada país, dependerá de la capacidad de adaptación que tengamos ante esos cambios. Hay que preocuparse de la preparación de los estudiantes y de los colaboradores de las empresas, así como de la reconversión de quienes ya están en el mercado laboral y cuyas ocupaciones van a quedar obsoletas”.

—¿Entre los empresarios hay temor ante la irrupción de la IA?

“Principalmente se la considera una herramienta que puede genera enormes ganancias para todo tipo de negocios. Incluso, reina la sensación de que, si te quedas dormido, tus competidores te van a sobrepasar rápidamente. También veo esfuerzos en el mundo privado para que los trabajadores sientan que la Inteligencia Artificial es una oportunidad y no una amenaza”.

—¿Cómo la usa usted?

“Para mi trabajo. Por ejemplo, para buscar referencias bibliográficas, comparar experiencias internacionales y tener más fundamentos para nuestras propuestas de políticas públicas. En mi vida personal, la empleo para consultar temas relacionados con la salud y para chequear cualquier tipo de información”.

Chile y el mundo

—Cuando asumió José Antonio Kast se pensaba que, debido a las coincidencias políticas entre él y Donald Trump, nuestro país tendría una relación privilegiada con la Casa Blanca. Sin embargo, hubo un aumento de los aranceles y se incluyó a Chile como parte del “caballo de Troya” que estaría utilizando China para acceder al mercado norteamericano con ventajas. ¿Pensaba que el actual gobierno tendría una mejor llegada en Estados Unidos?

“No considero que esas medidas sean una afrenta o un ataque hacia Chile, sino que representan un cambio en la política comercial y arancelaria de Estados Unidos con respecto a todo el mundo. Es más bien la impronta del presidente Trump que no tiene que ver con su relación con algún país en particular. Seguimos teniendo un comercio fluido, aunque la nueva política norteamericana es muy distinta a lo que ha sido nuestra historia común”.

—¿Cómo se ha manejado la Cancillería?

“Está haciendo lo mejor posible en este inédito escenario. Respaldamos la estrategia del canciller Francisco Pérez Mackenna y de su equipo de negociar caso a caso, para así lograr que los productos chilenos ingresen al mercado norteamericano con un arancel menor o cero. Seguir en la mesa de conversaciones, mientras paralelamente se abren nuevos mercados como India, Filipinas y Bangladés, que representan alrededor del 25% de la población mundial, es el camino correcto. Somos un país pequeño y abierto al mundo, por lo que no podemos tirar el mantel frente a una contraparte tan relevante como Estados Unidos. Es una relación que hay que cuidar”.

—Sin embargo, gracias a la estrecha relación entre el presidente Javier Milei y Trump, Argentina no ha sufrido este tipo de medidas.

“No veo que haya un trato privilegiado con los argentinos. Chile podría haber optado a un arancel del 10% renunciando al tratado de libre comercio. Pero eso es algo que no queremos hacer ni nos conviene. Si bien hoy aumentan los aranceles, eso puede variar en el tiempo, en cambio suspender el tratado de libre comercio es una medida mucho más estructural. El camino que tomó Argentina es distinto porque no tiene ese tipo de acuerdo. Pero repito, esto no tiene nada que ver con quién es el presidente, sino que con una estrategia comercial del gobierno de Trump”.

—Hasta el momento, Chile se ha tratado mover entre Estados Unidos y China, ¿cree que eso se podrá mantener en el largo plazo?

“El ideal es tener las mejores relaciones con los dos. Debemos ser lo más neutrales posible porque ambos países son nuestros principales socios comerciales. Hay bienes superiores que proteger como la libre competencia y la soberanía, pero si tenemos reglas del juego claras y bien diseñadas, no deberían existir controversias. Esto no significa discriminar a nadie, sino que proteger nuestros activos”.

“Tener un marido que te apañe es fundamental”

—¿Usted alguna vez se topó con el llamado “techo de cristal” que impide a las mujeres acceder a altos cargos?

“Dada las responsabilidades laborales que he tenido, claramente yo no he enfrentado discriminación. Sin embargo, soy muy consciente de que, gracias al legado histórico de muchas mujeres, tenemos a la primera mujer a la cabeza de la CPC, a la primera rectora de la Universidad de Chile, a la primera contralora, a la primera presidenta del Banco Central, y una larga lista de primeras. El desafío es seguir abriendo puertas en todos los niveles a través de políticas públicas como el derecho a sala cuna universal”.

—¿Hoy el ser mujer es un plus más que un obstáculo para acceder a puestos importantes?

“No es que sea mejor o peor. Lo fundamental es que las primeras en, no sean las últimas. La poca participación histórica de las mujeres tanto en el mercado laboral como en cargos de alta dirección, ha hecho que perdamos un gran potencial como sociedad. Los talentos están repartidos homogéneamente, entonces cuando solo se le dan espacios a la mitad de la población y le se cierran a la otra, esos talentos se desperdician. El equilibrio perfecto se logra cuando es indiferente si es un hombre o una mujer quien ocupa una responsabilidad relevante. Yo no soy partidaria de las cuotas de género”.

—Usted debe conversar mucho con otras mujeres en puestos importantes, ¿se ha encontrado con historias de discriminación?

“Las experiencias son muy diversas, pero algunas, sin duda, lo han sentido. Es cierto que para las mamás las cosas son más difíciles, pero la conversación al nivel de las mujeres que ya han alcanzado cargos de relevancia es cómo generamos mayor tracción para que otras tengan las oportunidades que nosotros hemos tenido. Las mujeres somos muy buenas en generar redes de colaboración”.

—¿Y los maridos colaboran o ven ese éxito laboral como una amenaza?

“En mi generación o en la mayor podría haber sido un conflicto, pero entre las parejas jóvenes eso ya no es tema. Hoy se comparten mucho las responsabilidades familiares y profesionales”.

—¿Su esposo ha tenido que postergar su carrera profesional por usted?

“Para nada. Su trayectoria profesional ha sido muy destacada. Otra cosa es que contar con un marido que te apañe es fundamental. Cuando tienes estos cargos tan demandantes, el tiempo para dedicarse a la familia o a lo doméstico se reduce drásticamente. Yo estoy super agradecida del apoyo que él siempre me ha dado. Sin eso me sería muy difícil hacer mi trabajo con tranquilidad y entusiasmo. Cuando tuve obligaciones especialmente demandantes, cosas que van desde hacer las compras hasta apoyar a nuestros hijos en algunas actividades, recayeron más en mi marido. Eso es una oportunidad para los hombres porque la paternidad es tan bonita como la maternidad”.

—¿Las mujeres ya no sienten culpas?

“Evidentemente que en puestos tan exigentes hay un costo. Pero esto no es algo que los hijos resientan tanto, sino que es una la que piensa cuánto se está perdiendo por no estar en la casa con ellos. El equilibrio entre el trabajo y la familia es algo muy personal, lo importante es tomar la decisión que te haga feliz a ti y no culpar al resto”.

—¿Usted ha logrado ese equilibrio?

“Sí. El resultado de mis opciones me tiene muy contenta. Estoy orgullosa de lo que he construido en términos personales y profesionales”.

Notas relacionadas







Pasar agosto

Pasar agosto

Según nuestro columnista acabamos de pasar un invierno extremadamente complejo, difícil de llevar, frío como pocos, “ochentero”. Y no sólo por los eventos climáticos…

Foto del Columnista Rafael Gumucio Rafael Gumucio

La agenda de Susana Jiménez

La agenda de Susana Jiménez

La presidenta de la Confederación de la Producción y del Comercio (CPC) analiza los nubarrones que enturbian la relación entre Chile y Estados Unidos y entrega su receta sobre cómo lidiar con el factor China: “debemos ser lo más neutrales posible porque ambos países son nuestros principales socios comerciales”. Además, la dirigente gremial confiesa que siempre hay un “costo para las mujeres en altos cargos”.

Juan Cristobal Villalobos
Jorge Alessandri:

Jorge Alessandri: "La polarización es un mal camino"

A cinco meses de asumir la testera, el presidente de la Cámara hace un duro diagnóstico de la división de posturas que se ha tomado el Congreso y revela sus esfuerzos para contener el fenómeno. Además, delinea el futuro de la UDI, partido que probablemente encabezará desde 2027, y habla de la fricción interna que ha generado Pablo Longueira, su compañero de lista.

Daniel Lillo