Secciones
Mundo

Ya se puede comprar marihuana con fines terapéuticos… en República Checa

Pacientes con cáncer, esclerosis múltiple, mal de Parkinson y otras enfermedades graves podrán conseguir con sus médicos la receta electrónica para el cannabis, que por el momento será importado.

Varios cambios en el sistema de salud de la República Checa incluyen desde hoy la autorización del consumo legal de marihuana exclusivamente para fines curativos.

A partir de este lunes pacientes con cáncer, esclerosis múltiple, mal de Parkinson y otras enfermedades graves podrán conseguir con sus médicos la receta electrónica para el cannabis, que por el momento será importado, informa Radio Praga.

Según la fuente, las autoridades solo permitirán a las empresas checas el cultivo de marihuana dentro de un año.

Pero el tratamiento con cannabis, autorizado en la nueva enmienda a la Ley de Narcóticos, no será financiado por las aseguradoras médicas, por lo que resultará bastante caro.

“No se tratará de preparados hechos al por mayor de la forma clásica (píldoras o aerosoles) sino de cannabis en forma de planta hembra secada“, explicó a la agencia Efe Viktorie Plívová, portavoz del Ministerio de Sanidad.

El desarrollo práctico de la normativa retrasará la venta hasta dentro de varios meses, según las valoraciones más optimistas.

Notas relacionadas












La envidia de Roma (que al revés se lee amor)

La envidia de Roma (que al revés se lee amor)

A propósito de Tú También Eres Extraña, el más reciente libro de María José Viera Gallo, nuestro columnista revisa y recuerda un mundo que él también vivió: el de los niños chilenos en el exilio. Y aprovecha de hablar del rol clave de los retornados en la cultura y la política nacional, una fuerza sin la cual la Concertación, el gobierno de Lagos y el de Bachelet habrían sido imposibles. Gente que se hizo de nuevo afuera y suele pasar por alto esa experiencia…, ya que los hace sospechosos a los ojos del resto de los chilenos, que suelen tildarlos de cursis porque se fueron pobres y llegaron de vuelta con una gringa bajo el brazo y un posgrado que antes no tenían y porque en Europa aprendieron a tomar buenos vinos y a entender que hay más pastas que los meros tallarines.

Rafael Gumucio