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¿Quién era y qué sabemos del autor de la masacre de Orlando, Omar Mateen?

Compró armas con autorización, pese a haber sido investigado por el FBI, era homofóbico y su ataque fue extraoficialmente reivindicado por el Estado Islámico.

De momento los heridos son 53, junto con 49 muertos, más el atacante, en el peor atentado en suelo estadounidense desde el 11 de septiembre el 2001 en Nueva York.

En un local gay de Orlando, en el estado de Florida, en la madrugada del domingo, ingresó Omar Mateen, con dos armas, dispuesto a asesinar a quien tuviese a su paso.

En un recuento realizado por la revista Playground, mencionan que Omar Seddique Mateen era un estadounidense, hijo de inmigrantes afganos. Nació hace 29 años en Nueva York. Vivía en la localidad de Puerto Saint Lucie, a 200 kilómetros del lugar del tiroteo. Además, trabajaba de guardia de seguridad en un centro de Menores.

Pese a que llamó al 911 para declararse seguidor del Estado Islámico, las autoridades aún se resisten a confirmar esta presunta vinculación. Los patrones del ataque (que hicieron recordar lo ocurrido en el Bataclan, en Paris, Francia, el año pasado), son similares, pero esto aún no se ha comprobado. De momento es –como se plantea en jerga terrorista- un “lobo solitario”, que actúa más bien por inspiración que por orden o instrucción de alguna célula terrorista.

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La reivindicación por parte del grupo podría incluso ser completamente oportunista.

Sin embargo, al ser un club gay el objetivo de su ataque despertó diversas dudas. Su padre, Seddique Mateen, asegura que las motivaciones del ataque más bien estarían orientadas por la homofobia. Seddique Mateen también llama la atención porque publicaba constantemente videos en Youtube, donde expresaba su gratitud a talibanes afganos.

Hace un par de meses, Omar habría visto a dos hombres besándose en Miami, lo que provocó su ira. El hombre fue interrogado dos veces por el FBI. No se encontraron pruebas concluyentes de posible radicalización.

Mateen era violento, incluso con su familia. Su ex mujer declaró a Washington Post que se separó de él porque la golpeaba, y esto ocurría porque ella no limpiaba, por ejemplo. Además, confirma que no era nada de religioso.

Un ex colega, Daniel Gilroy, indica que era una persona muy poco tolerante: “No le gustaban los negros, las mujeres, las lesbianas ni los judíos. En la vida hay fanáticos pero él lo superaba todo. Siempre estaba enfadado, sudado, simplemente cabreado con el mundo”.

Por su trabajo tenía licencia y derecho a portar armas.

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