Secciones
Mundo

Una nueva era para Colombia: en qué consiste el acuerdo que puso fin al fuego entre el Gobierno y las FARC

Con la histórica negociación se dio término a 50 años de conflicto, que dejó un saldo de 8 millones de víctimas, entre muertos, desplazados y desaparecidos. La guerrilla, entre otras cosas, entregará todo su arsenal de armamento a la ONU.

“Nos llegó la hora de vivir sin guerra, nos llegó la hora de ser un país en paz”. “La paz no es una utopía, es un derecho fundamental”. La primera frase fue del Presidente Colombia Juan Manuel Santos, la segunda de Rodrigo Londoño, alias Timochenko, máximo líder de las FARC, en el marco del acuerdo que suscribieron ambas partes y que pone fin al fuego bilateral.

Con ello comenzó una nueva era para Colombia: gracias a la histórica negociación se dio término a 50 años de conflicto, que dejó un saldo de 8 millones de víctimas, entre muertos, desplazados y desaparecidos.

Una vez que se implemente la tregua, la guerrilla se ubicará en 23 zonas de concentración, lugares serán temporales que contarán con acceso por vía fluvial y territorial. Además, entregarán todo su arsenal de armas a la ONU de manera escalonada: en los primeros 60 días después de la firma darán el armamento hechizo y los explosivos, y luego el resto que serán fundidas  por el organismo para crear tres monumentos: uno en Naciones Unidas, otro en Cuba y otro en Colombia.

Las FARC, según la negociación, aceptan el plebiscito que Santos pretende someter para la aprobación o rechazo ciudadano del acuerdo de paz. Con ello, la guerrilla más antigua de América asume la institucionalidad del Estado colombiano.

En la oportunidad, el mandatario colombiano expresó: “Defenderé su derecho a expresarse y a que sigan su lucha política por las vías legales, así nunca estemos de acuerdo”. Mientras, en su turno, Timochenko, dijo que ni las FARC ni el Estado son partes vencidas”. 

La firma se selló en La Habana, Cuba, país que actúo como garante del proceso junto a Noruega. A la ceremonia asistieron seis presidentes latinoamericanos, entre ellos la Jefa de Estado de Chile, Michelle Bachelet y el Presidente de Venezuela, Nicolás Maduro debido a su rol de observadores del acuerdo. En el lugar también estaba el secretario general de la ONU, Ban Ki Moon.

Notas relacionadas








Paulina Vodanovic, presidenta del PS: “Es difícil establecer una relación constructiva con un Gobierno al que no le interesa escuchar

Paulina Vodanovic, presidenta del PS: “Es difícil establecer una relación constructiva con un Gobierno al que no le interesa escuchar"

En la víspera del comité central del Partido Socialista —donde la colectividad debatirá qué tipo de oposición quiere ser—, la senadora por el Maule analiza el primer mes de la oposición al Gobierno de Kast, traza las líneas rojas del PS frente al Plan de Reconstrucción Nacional y cuestiona a La Moneda por su forma de relacionarse con la oposición.

Daniel Lillo
Michelle Bachelet, el mundo no basta

Michelle Bachelet, el mundo no basta

La candidatura de Bachelet a la ONU era, justamente, una oportunidad de reconciliar a Chile con sus varias versiones. Mostraba la mejor cara de Kast: la generosa, la gentil, la cristiana. Obligaba a la oposición a sentir que no estaba del todo excluida del país. El presidente no lo entendió así, pensando que, eclipsada muy luego por Trump, Bachelet sería una anécdota. Pero Bachelet nunca es una anécdota.

Foto del Columnista Rafael Gumucio Rafael Gumucio