El ex presidente brasileño Jair Bolsonaro fue trasladado a una cárcel en Brasilia, donde cumplirá su condena por intento de golpe de Estado con mayores comodidades, condiciones que la justicia calificó como “más favorables”. La decisión fue adoptada en medio de la presión de su defensa que busca obtener para el ex mandatario un régimen de prisión domiciliaria por razones de salud.
Según la resolución firmada por el juez del Supremo Tribunal Federal Alexandre de Moraes, responsable del caso, Bolsonaro fue llevado al complejo penitenciario de Papuda, en las afueras de la capital. En este nuevo lugar contará con mayores facilidades: más tiempo para recibir visitas, posibilidad de tomar sol y realizar ejercicios físicos a cualquier hora del día, además de acceso a una cinta de correr y una bicicleta, conforme a recomendaciones médicas.
También se indicó que ocupará de forma exclusiva un espacio habitualmente destinado a cuatro personas, equipado con cocina, televisión, cama matrimonial y un área externa privada.
El traslado se produjo pocos días después de que sus abogados reiteraran el pedido de una prisión domiciliaria “humanitaria”. Hasta ahora, el ex mandatario, de 70 años, permanecía recluido en una habitación de la sede de la Policía Federal en Brasilia, donde estaba detenido desde finales de noviembre.
Bolsonaro, referente de la ultraderecha brasileña y jefe de Estado entre 2019 y 2022, fue condenado en septiembre pasado a 27 años de cárcel tras ser hallado culpable de conspirar para mantenerse en el poder de manera “autoritaria” luego de su derrota electoral frente al actual presidente, Luiz Inácio Lula da Silva.
La solicitud del paso de Bolsonaro de la cárcel con comodidades al arresto domiciliario
Pese a que el magistrado Moraes describió estas condiciones como “aún más favorables” que las anteriores, Carlos Bolsonaro, uno de los hijos del ex presidente, criticó el traslado a un “ambiente carcelario severo” y denunció en la red social X una “tamaña maldad” del juez contra su padre.
En las últimas semanas, la familia, los abogados y aliados políticos de Bolsonaro intensificaron una campaña pública para cuestionar su reclusión y reforzar el pedido de arresto domiciliario. El ex mandatario arrastra problemas de salud derivados del ataque con arma blanca que sufrió en 2018 y en diciembre estuvo más de una semana hospitalizado por una cirugía de hernia inguinal.
Ante las críticas, el juez Moraes respondió que eran “carentes de veracidad” y subrayó que Bolsonaro ya gozaba de “condiciones absolutamente excepcionales y privilegiadas” durante su detención en la sede policial, incluyendo beneficios como el servicio de entrega de comida, negado al resto de la población carcelaria en Brasil.