“Nuestra respuesta será firme, unida y proporcional“. Así respondía la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, a las amenazas del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sobre sus intenciones de anexar Groenlandia pese a las protestas de Europa. El indisimulado plan del mandatario norteamericano le suma tensión a la relación de su país con la UE y amenaza la estabilidad de la OTAN mientras China observa la escena y espera su oportunidad.
De acuerdo con la última encuesta del think-tank European Council on Foreign Relations (ECFR), los ciudadanos europeos son conscientes de que ahora viven en un mundo post-occidental y lo ven más como un riesgo que como una oportunidad. Apremiada tanto desde Oriente -con Rusia y Vladimir Putin- como desde Occidente -con Estados Unidos y Trump-, Europa se encuentra sola en el plano geopolítico.
Sin embargo, los repetidos desplantes de Trump han comenzado a generar un nuevo escenario en el Viejo Continente. El corresponsal de asuntos globales del diario El País, Andrea Rizzi, lo patenta en su reconocida columna de opinión La Brújula Europea: “Hemos vivido durante décadas en un paréntesis de la historia sin amenazas vitales que nos ha desacostumbrado a afrontar el peligro. Ahora el matonismo vuelve a ser una amenaza existencial. Resistir la embestida requiere la disposición a luchar”.
¿Tiene Europa capacidad de maniobra ante la embestida de Trump? EL DÍNAMO consultó a varios especialistas para entender cómo se reconfiguran las potencias mundiales en este nuevo escenario multipolar.
¿Cómo Europa puede responder a Estados Unidos por Groenlandia?
Guido Larson, analista internacional y docente de la Facultad de Gobierno de la Universidad del Desarrollo, sostiene que Europa cuenta con herramientas para responder a las acciones de Trump, siendo “la más evidente” la aplicación de “aranceles proporcionales“. No obstante, advierte que el debate central no pasa por la capacidad de reacción ante la amenaza sobre Groenlandia, sino por “el costo que Europa está dispuesta a pagar“. Hasta ahora, añade el experto, ese costo es más bien bajo, y por eso es que se están buscando fórmulas para llegar a “algún tipo de acomodo” con líder de la primera potencia militar del mundo.
En tanto, Samuel Fernández, analista internacional de la Universidad Central y ex embajador del Servicio Exterior de Chile afirma que en Europa “han logrado, por lo menos en primera instancia, tener una postura algo más común para hacer frente a la amenaza sobre Groenlandia y las acciones de Trump” con la movilización de tropas. No obstante, es “difícil saber si se trata de una postura definitiva o un elemento negociador“.
¿Está Europa en condiciones de igualdad con las superpotencias actuales?
Los datos de la EFCR indican que la mayoría de los europeos no cree que la UE sea una potencia capaz de negociar en igualdad de condiciones con Estados Unidos o China, lo que ha aumentado en los últimos 12 meses. Los analistas concuerdan con ello, viendo a una Europa fragmentada.
“No está en condiciones de presentarse en niveles de equivalencia con superpotencias“, indica Larson. “Está muy distanciada. Y no solo en términos de gasto militar, poder económico y financiero, sino que fundamentalmente se encuentra desunida” lo que hace difícil “encontrar espacios de acción homogénea y unitaria”.
Para Fernández, Europa “es demasiado burocrática, demasiado grande, demasiado ambiciosa por otros temas, lo que la ha llevado a descuidar la seguridad con una Rusia a la que le teme. Que ahora, transcurrido un año de Trump en el poder, esté despertando, es un cambio bastante serio”.
¿Es China un posible aliado?: los posibles nuevos actores
En su discurso, la presidenta de la Comisión Europea afirmó que viajará a India para cerrar un acuerdo con el fin de diversificar y fortalecer sus alianzas económicas globales. Se trata de la nueva estrategia en búsqueda de aliados que antes no estaban en el horizonte. Como China, que hace poco fue invitada por el presidente francés Emmanuel Macron a invertir más en territorio europeo. ¿Es posible que las relaciones de Europa con el gigante asiático vayan más allá de lo comercial?
Larson descarta que China pueda presentarse como una opción, considerando que la comunidad europea “obedece a cuestiones de orden política, ideológica y territorial“, las que Beijing no logra plenamente encarnar. En ese contexto, proyecta que “lo que probablemente vamos a terminar observando es un mundo multipolar, con distintas zonas de influencia altamente impermeables“.
Para Fernández, en cambio, “hay una zona de influencia china que está penetrando en Europa“. Si bien es un “factor menos visible“, han existido “proyectos que no han cuajado todavía“, como cuando se planteó “la ruta de la seda“. Eso sí, el analista de la Universidad Central aclara que por el momento siguen siendo nexos de carácter estrictamente comercial.