El primer ministro de Canadá, Mark Carney, pronunció un discurso contundente en el Foro Económico Mundial de Davos, en Suiza, que provocó una inusual ovación de pie entre líderes políticos y empresariales de todo el mundo. En su intervención, Carney delineó un escenario internacional marcado por “una ruptura” del orden que estuvo sostenido por décadas por la hegemonía de Estados Unidos.
Sin mencionar directamente al presidente Donald Trump, el mensaje hacia él fue inequívoco. Carney sostuvo que la etapa anterior, basada en reglas previsibles y consensos multilaterales, ha llegado a su fin con el actuar del mandatario estadounidense. “El viejo orden no va a volver. No deberíamos llorarlo. La nostalgia no es una estrategia”, afirmó.
En un discurso cargado de realismo, el primer ministro canadiense alertó sobre un mundo de normas internacionales fragmentadas y cuestionó la idea de que la sumisión garantice protección. “Existe una fuerte tendencia de los países a seguir la corriente para llevarse bien”, dijo. “A acomodarse. Evitar problemas. A esperar que el cumplimiento compre seguridad. No lo hará”.
Sus palabras resonaron en un contexto de creciente tensión internacional. Trump ha reiterado amenazas para hacerse con Groenlandia, ha prometido nuevos aranceles a países europeos y ha intensificado su retórica proteccionista. “Cada día se nos recuerda que vivimos en una era de rivalidad entre grandes potencias”, señaló Carney. “Que el orden basado en reglas se está desvaneciendo. Que los fuertes hacen lo que pueden y los débiles sufren lo que deben”.
El primer ministro también lanzó una advertencia directa a los países de poder intermedio: “Las potencias medias deben actuar juntas porque, si no estamos en la mesa, estamos en el menú”.
Los antecedentes de Canadá previo al discurso de Carney
La intervención tuvo un trasfondo particularmente sensible para Canadá. Trump inició su segundo mandato sugiriendo que el país vecino podría convertirse en el estado número 51 y ha impuesto aranceles que golpean sectores clave como el automotriz, el acero, el aluminio y la madera pese a contar con un tratado de libre comercio compartido entre ambos y México.
Asimismo, aliados del presidente estadounidense han hablado abiertamente de los beneficios de una eventual anexión para acceder a los recursos naturales y estratégicos de Canadá.
Carney, que escribió personalmente su discurso, buscó dejar claro que está dispuesto a defender los intereses canadienses en este nuevo escenario global. La intensidad de su ofensiva diplomática y su promesa de guiar al país en medio de este cambio de época ha sido lo que ha generado altas expectativas entre los canadienses, que lo eligieron el año pasado para dicha tarea.
Trump: “Canadá vive gracias a Estados Unidos”
Donald Trump respondió a los dichos de Carney durante su propio discurso en el Foro Económico Mundial de Davos. En su retórica, Trump aseguró que “Canadá vive gracias a Estados Unidos” y que debería estar “agradecido” por los “regalos” que le hace su nación gracias a la relación que ambas mantienen.
A diferencia del líder canadiense, el estadounidense nombró explícitamente a Carney: “Recuerda eso Mark, la próxima vez que hagas tus declaraciones“.