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NYT: Estados Unidos está al borde de una depresión económica por su dependencia tecnológica de Taiwán

Advertencias de seguridad nacional, tensiones con China y la concentración del 90% de los chips avanzados en la isla exponen una vulnerabilidad crítica para la economía global.

Las autoridades de Estados Unidos están en alerta por la situación en Taiwán, principalmente por sus nexos en la industria de la tecnología, según informa The New York Times a través de un reportaje. Durante años, funcionarios federales han intentado reducir la dependencia de Silicon Valley respecto de la isla, que produce cerca del 90% de los chips informáticos más avanzados del mundo.

En reuniones confidenciales en Washington y California, autoridades de seguridad nacional advirtieron a ejecutivos de Apple, Advanced Micro Devices y Qualcomm que China contemplaba retomar el control del territorio, considerado por Beijing como una provincia rebelde. Un bloqueo chino, alertaron, podría asfixiar el suministro global de semiconductores y paralizar la economía estadounidense.

Dos presidentes, de corrientes políticas contrarias, intentaron cambiar el rumbo. Joe Biden ofreció miles de millones de dólares en subsidios para impulsar la producción local. Luego, Donald Trump amenazó con aranceles para forzar un giro similar. Sin embargo, advertencias, incentivos y presiones lograron poco: la industria mantuvo su dependencia de la isla, cuyos chips alimentan desde teléfonos inteligentes hasta centros de datos de inteligencia artificial.

La preocupación creció tras maniobras militares chinas con fuego real en aguas cercanas a Taiwán. En el Foro Económico Mundial de Davos, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, afirmó: “La mayor amenaza para la economía mundial, el mayor punto único de falla, es que el 97% de los chips de alta gama se fabrican en Taiwán”.

Si esa isla fuera bloqueada, si esa capacidad fuera destruida, sería un apocalipsis económico”, agregó.

Las cifras sobre los chips de Taiwán que mantienen en vilo a Estados Unidos

Un informe confidencial encargado en 2022 por la Semiconductor Industry Association concluyó que la interrupción del suministro desde Taiwán provocaría la mayor crisis económica desde la Gran Depresión. El producto de Estados Unidos caería 11%, mientras que China sufriría una contracción de 16%. Aunque muchas empresas tendrían inventario para operar algunos meses, el colapso sería inevitable.

El giro estratégico refleja un cambio en Washington: durante décadas, el apoyo a Taiwán se basó en razones geopolíticas y democráticas; hoy es una cuestión de supervivencia económica, especialmente en plena expansión de la inteligencia artificial.

En 2022, Biden promulgó la Ley CHIPS, que destinó US$50.000 millones a subsidios. Gigantes como Taiwan Semiconductor Manufacturing Company (TSMC) anunciaron inversiones en Arizona, mientras Intel y Samsung Electronics prometieron ampliar operaciones. Pero los clientes dudaron: producir en Estados Unidos es más de 25% más caro y, en algunos casos, tecnológicamente menos avanzado.

La administración Trump endureció la presión con amenazas de aranceles del 100% a quienes no compraran chips fabricados en suelo estadounidense. Nvidia, el fabricante líder de chips para IA, acordó adquirir más producción en Arizona, permitiendo a TSMC ampliar su presencia.

Aun así, el desafío persiste. Aunque Estados Unidos proyecta invertir US$200.000 millones en plantas hasta 2030, su participación global apenas rondaría el 10%. La cuenta regresiva avanza. En 2021, el almirante Philip S. Davidson advirtió al Senado que la amenaza china podría materializarse “en los próximos seis años”. La industria fue advertida, la incógnita es si reaccionará a tiempo.

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