El domingo, el electorado húngaro fin a los 16 años de gobierno de Viktor Orbán (62), quien iba por la reelección. En lugar de quien ostentaba el cargo de primer ministro, salió electo por una aplastante mayoría Péter Magyar (45), cuyo apellido se traduce literalmente al español como “húngaro”.
Con el 98,7% de los votos escrutados, el Centro de Información Electoral de Hungría informó que el partido Tisza, al que adscribe Magyar, obtuvo 199 escaños del parlamento, lo que le asegura la mayoría necesaria para hacer reformas estructurales e incluso cambios en la Constitución de Hungría. El partido de Orbán, Fidesz, quedó solo con 55 escaños.
Sobre la elección recaían las expectativas de potencias mundiales. Estados Unidos y Rusia apoyaban a Orbán y los países miembros de la Unión Europea eran partidarios del candidato que resultó ganador. Todo, con el telón de fondo de la guerra entre Ucrania y Rusia.
Rusia, Estados Unidos y la Unión Europea
La celebración en los países miembros de la UE se explica por la tensa relación que mantuvieron con Orbán en el pasado. Ya en 2022, el Parlamento Europeo aprobó una resolución en la que se tildaba a Hungría como una “autocracia electoral”. Entre 2022 y 2023, la UE congeló más de 20 mil millones de euros de fondos europeos a Hungría como represalia a las vulneraciones del Estado de derecho en Budapest. La relación, en los últimos años, estuvo especialmente tensionada por la cercanía entre Orbán y el presidente de Rusia, Vladimir Putin, en momentos en que la UE se posicionaba a favor de Ucrania.
Pese a que Magyar ha declarado que su país se acercará a la UE -uno de sus grandes propósitos es desbloquear los fondos retenidos- al igual que Orbán, esgrime una fuerte política antiinmigración, lo que podría tensionar las relaciones con esa entidad geopolítica.
Los resultados también supusieron una derrota para Estados Unidos y Rusia. Recientemente, el vicepresidente de Estados Unidos, se mantuvo dos días en Hungría, a modo de apoyar a Orbán y llamó a los votantes a no dejarse influenciar por “los burócratas de Bruselas”. Rusia, por su parte, ha perdido un aliado clave dentro de la UE. No obstante, Magyar ha declarado que su país, pese a que desea tener una relación amistosa con todos sus vecinos, incluida Ucrania, seguirá comprando petróleo ruso.
Péter Magyar
A pesar de que se convirtió en uno de los más férreos opositores de Orbán -cuyo gobierno tildaba de “mafioso”- durante años ambos fueron aliados políticos.
Hace dos años era miembro del partido de Orbán, Fidesz, y anteriormente había contraído matrimonio con Judit Varga, quien fungió como ministra de Justicia.
El punto de quiebre de Magyar con Orbán fue el indulto el gobierno húngaro concedió en 2024 a un exfuncionario que había sido condenado por encubrimiento de abuso de menores. Este episodio socavó rápidamente el apoyo a Fidesz e incluso causó la salida de la exesposa de Magyar, de su cargo como ministra de Justicia, según recoge la BBC.
De tendencia conservadora, al igual que Orbán, supo diferenciarse de él, asociando al gobierno encabezado por éste como sinónimo de corrupción. Durante su campaña, evitó pronunciarse sobre la política exterior y esgrimió como bandera la lucha contra la corrupción y la reactivación de la economía.
En su discurso de agradecimiento tras ser electo, despejó si apoyaba a la comunidad LGBT+, otro de los temas que esquivó en la campaña. “(Queremos) un país en el que no se castigue a nadie por pensar distinto que la mayoría, por amar a alguien de forma diferente que la mayoría”, instó.