Este martes, el presidente José Antonio Kast será el anfitrión del cónclave oficialista en el Palacio de Cerro Castillo, en Viña del Mar. La idea de la cita es ordenar filas antes de la presentación formal del proyecto estrella de su administración: el Plan de Reconstrucción Nacional y Crecimiento, también llamado ley miscelánea.
El miércoles, en cadena nacional, Kast expondrá los contenidos de una iniciativa que abarca cerca de 40 medidas —desde la rebaja del impuesto corporativo hasta recursos para las zonas afectadas por los incendios— y que la oposición bautizó como “ley tutti frutti”.
Jaime Coloma (UDI), diputado e integrante de la Comisión de Hacienda de la Cámara —instancia clave donde se tramitará el proyecto— ha sido uno de los parlamentarios que ha podido revisar el contenido del proyecto que se maneja con hermetismo en La Moneda.
Si bien el gremialista evita profundizar en el contenido técnico, en conversación con EL DÍNAMO, Coloma adelanta que la iniciativa sí tendrá el componente clase media y que no será “parcelado” como se solicitó desde RN.
En ese sentido, Coloma asegura que más allá de lo legislativo, el Gobierno y los partidos de sector deben desplegarse para que el proyecto haga sentido a la ciudadanía en un momento político delicado. “Este es el momento en que la derecha salga a jugar con sus ideas y muestre cómo bajar impuestos es una de las principales medidas de crecimiento económico”, dice el diputado.
—¿Qué expectativas tiene para el cónclave de esta noche en Cerro Castillo, antes de que se presente oficialmente el proyecto?
—La expectativa es que como sector podamos tener una visión común en torno a todo lo que se viene y a todos los beneficios que va a traer esta reforma de crecimiento. Mucho se ha dicho de que puede beneficiar a ciertos sectores en particular, pero la verdad es que el fin último de esto es la creación de más y mejores empleos. Nosotros consideramos que es fundamental estar completamente alineados y ver cómo podemos mostrarle a la ciudadanía que esto va a impactar de forma directa en la clase media y en la generación de cerca de 700.000 puestos de trabajo. Por eso yo la veo como una ley de crecimiento y, sobre todo, de fortalecimiento del empleo.
—¿El cónclave va a servir para ordenar al oficialismo en torno al proyecto? Porque lo que se ha visto es que los partidos del oficialismo han hecho planteamientos diversos antes de que ingrese el proyecto.
—Las diferencias son bastante minúsculas. El debate gira más bien en torno a cómo se va a presentar —si en una o dos comisiones— o a ajustes menores. En lo sustantivo, veo al sector completamente alineado en relación a esta reforma estructural, que es importantísima para el bien del país y para la creación de empleo. Porque lamentablemente la política de los últimos doce años ha sido simplemente subir impuestos. Es el momento de que impulsemos nuestras ideas en el Congreso y propongamos bajar impuestos para volver a crecer.
—¿Cómo evalúa el trabajo prelegislativo del Ejecutivo, del ministro Quiroz y del ministro Alvarado? Porque hay sectores de la oposición que han pedido reuniones que no se han concretado.
—Veo que esta reforma va por un muy buen camino. Se han planteado propuestas de distintos partidos y hay colectividades que han mostrado un real interés en cooperar con el gobierno. El trío entre Quiroz, en la parte más técnica, y Alvarado junto a José García, en la parte política, ha funcionado de muy buena manera. Creo que va a tener grandes resultados en la tramitación de esta reforma.
—La semana pasada trascendió una diferencia respecto a cuándo y cómo presentar el proyecto: el ministro Quiroz quería presentarlo la semana pasada, pero en La Moneda decidieron esperar hasta el miércoles. ¿Ese atraso afecta la intención del gobierno de aprobar la reforma antes de septiembre?
—No hay que perder el foco: la gran noticia de la semana pasada y de esta tiene que ver con educación, con las medidas que propuso la UDI en relación al diálogo violentista en los establecimientos educacionales. Eso fue lo que vimos lamentablemente a lo largo del país. La semana pasada y esta, el foco estuvo claramente ahí. La reforma económica y de crecimiento del empleo vendrá la próxima semana. Yo considero que se tomó una muy buena decisión, porque nunca hay que perder el hilo de la discusión donde estaba.
—¿Y siendo parte de la comisión, ve realista que la reforma pueda despacharse antes de septiembre?
—Completamente. No solo soy parte de la comisión, sino que he revisado parte importante de las propuestas, y creo que van totalmente en la línea del sentido común. Todo aquel que quiera un mejor crecimiento para el país y empleos de mayor calidad debería estar a favor de esta reforma. No veo problema en que pueda despacharse antes de septiembre.
—El presidente de la Cámara, Jorge Alessandri (UDI), señaló que al proyecto le falta el componente de clase media. ¿Comparte esa crítica?
—Tuve la oportunidad de revisar parte importante de las medidas junto al diputado Alessandri. El proyecto sí tiene un componente de clase media relevante, pero le pedimos al gobierno que hiciera especial énfasis en mostrarlo. Y creo que todavía hay espacios para distintas mejoras en esa dirección. Me quedo conforme con lo que el gobierno nos ha presentado y lo que anunciará el miércoles, aunque siempre existe la oportunidad de seguir perfeccionando para lograr mayores y mejores beneficios para una clase que ha estado tan golpeada en los últimos años.
—Pero las encuestas muestran que la mayoría de la ciudadanía no está de acuerdo con bajar el impuesto corporativo, y al mismo tiempo crece el descontento por el alza de las bencinas. ¿Cómo hace el oficialismo para que esta reforma le haga sentido a la gente?
—Lo que más quiere la ciudadanía hoy es crecimiento económico y una mejora en su calidad de vida en el mediano y largo plazo. Esta reforma va exactamente en esa línea. Se ha especulado mucho desde la izquierda sobre cómo esta reforma supuestamente beneficiaría a unos pocos, y eso no es así. Solo para el impuesto de primera categoría, la medida beneficiaría a cerca de 150.000 empresas y 234.000 pymes. Tenemos que salir a convencer a la ciudadanía con datos concretos en la mano. La izquierda nos tiene acostumbrados a la idea de que para crecer hay que subir impuestos, y eso es completamente falso. Este es el momento en que la derecha salga a jugar con sus ideas y muestre cómo bajar impuestos es una medida que hará crecer al país.
—¿El gobierno necesita también un despliegue comunicacional importante para que esta reforma sea bien recibida más allá del Congreso?
—Hasta ahora el gobierno no ha podido desplegarse porque no estaba el texto final. Una vez que sea presentado el miércoles en cadena nacional, ahí es el momento en que tanto el gobierno como los partidos que lo conforman salgan a comunicar con todo. Tenemos que demostrar que bajar impuestos es la mejor forma de crecer y crear mejores empleos.
—La diputada Ximena Ossandón sostuvo que va a pedir hasta el último minuto que la reforma se separe. ¿Es un planteamiento atendible?
—Desde la UDI vemos que este proyecto se tiene que estudiar de manera íntegra en la Comisión de Hacienda. Solo así podremos ver todos los efectos que pueden traer los distintos cambios en la normativa y en la ley. Hay un hilo conductor que es fundamental preservar: el crecimiento y el fomento del empleo. Por eso no veo mayor razón para derivarlo a otra comisión que no sea Hacienda.
—Pero este proyecto está anclado a un plan de reconstrucción para las zonas afectadas por los incendios, lo que implica recursos urgentes. ¿No sería conveniente separar este componente para agilizar su llegada a las comunidades?
—La reforma está planteada de la mejor manera posible. Si fuera necesario trabajar de lunes a viernes en la comisión, no tengo ningún problema. No veo dificultad en que se trate en una sola comisión, porque el hilo conductor debe quedar claro. Por un lado, tenemos los cerca de 400.000 millones de pesos para reconstrucción física que hay que financiar vía gasto fiscal, y por otro, los distintos cambios impositivos que también tienen incidencia en ese gasto. Todo eso corresponde a la Comisión de Hacienda. En cuanto a los tiempos, considero que verlo todo en una misma instancia será más expedito y atendible.
—El diputado Diego Schalper (RN) ha dicho más de una vez que este proyecto debe construirse sobre la base de un acuerdo amplio. ¿Cómo ve el diálogo con la oposición?
—Creo que este es un proyecto que va a aprobarse por una amplia mayoría, no solo del sector oficialista, sino también de partidos que hoy se ubican en una oposición constructiva. No tengo dudas de que habrá propuestas que le resultarán atractivas al Partido de la Gente, a la Democracia Cristiana, al PPD. Porque lo principal aquí es el sentido común y cómo volver a crecer.
—¿Y sectores como el PC o el Frente Amplio quedan marginados de ese diálogo?
—Por ningún motivo. Todo el que quiera sumarse a este proyecto de ley va a ser bienvenido. Ahora bien, las señales que esos sectores han dado a través de los medios han sido de un amplio rechazo. Los parlamentarios tienen que pensar en el bien de todos los chilenos y en el fomento del empleo y el crecimiento. Si tienen propuestas, no veo problema en recibirlas y trabajarlas en conjunto, siempre con ánimo de construir hacia el futuro.