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Por qué Milei y Lula ya no se hablan: la dura crisis que enfrentan Brasil y Argentina

El presidente trasandino calificó a su par de “ladrón y presidiario”, mientras que Lula dijo que los dichos del mandatario trasandino son “payasadas”.

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La expulsión del embajador de Argentina en Brasil, Guillermo Raimondi, y la decisión de mantener las relaciones diplomáticas entre ambos países solo a nivel de encargados de negocios, marcó el último capítulo del enfrentamiento que mantienen los presidentes Javier Milei y Luiz Inácio Lula da Silva, y que los tiene sin dirigirse la palabra.

A lo anterior se sumó la decisión del mandatario brasileño de concretar el retiro de su embajador en Argentina, al que la semana pasada había llamado a consulta.

De acuerdo con lo comunicado por la cancillería trasandina, Buenos Aires tomó “nota de la decisión adoptada unilateralmente” por Brasilia, a la vez que lamentó “su decisión de continuar aislándose del resto de la región por cuestiones puramente ideológicas“.

Por su parte, desde el Ejecutivo brasileño se ratificó que la medida se mantendrá mientras no cesen “los ataques” de Milei a Lula.

El origen del quiebre entre Milei y Lula

Aunque los medios apuntan a los dichos de Javier Milei contra Lula da Silva en la proclamación del candidato presidencial de la oposición brasileña, Flávio Bolsonaro, como el origen de la crisis que enfrenta a ambos países, lo cierto es que todo comenzó mucho antes de este 25 de julio.

De hecho, antes de llegar a la Casa Rosada, el entonces candidato de La Libertad Avanza, aseveró en 2022 que el triunfo del postulante socialista destruiría Brasil.

Al año siguiente, Lula le entregó su respaldo al candidato peronista Sergio Massa, y se manifestó en contra de las propuestas políticas y económicas de Milei.

En los años siguientes, ambos mandatarios mantuvieron una relación distante y fría, que se concretó con sus respectivas inasistencias a cumbres regionales, como el Mercosur.

No obstante, hasta el pasado sábado 25 de julio el distanciamiento entre ambos no pasaba de ser una anécdota, pero ese día Milei calificó a Lula de “ladrón” y “presidiario”, además de acusar al Ejecutivo brasileño de “interferencia política” contra Buenos Aires.

El mandatario brasileño calificó los dichos de su par trasandino de “payasadas” y dijo que “mientras yo sea presidente, nadie de afuera podrá interferir en las elecciones brasileñas”.

Pero, lejos de bajar el tono, en los días siguientes Milei reiteró que Lula “es un ladrón. Es un corrupto. Fue condenado por ladrón y corrupto. Estuvo preso, con lo cual también es cierto lo de presidiario. Y no solo eso, lo liberaron por una falla administrativa del procedimiento, no por ser inocente. Por lo tanto, es ladrón y es un corrupto”.

Al respecto, el analista trasandino Eduardo van der Kooy apuntó que los dichos del presidente argentino responden a la “tarea sucia” de “entorpecer un nuevo período de Lula en Brasil”, con el propósito de “congraciarse un poco más” con Donald Trump, quien ha manifestado reiteradamente su respaldo a Flávio Bolsonaro.

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