El presidente de Argentina, Javier Milei, reiteró sus críticas al mandatario de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y aseveró que el postulante a la reelección es “ladrón y corrupto”.
“Es un ladrón. Es un corrupto. Fue condenado por ladrón y corrupto. Estuvo preso, con lo cual también es cierto lo de presidiario. Y no solo eso, lo liberaron por una falla administrativa del procedimiento, no por ser inocente. Por lo tanto, es ladrón y es un corrupto”, manifestó Milei, una semana después de tomar parte en el lanzamiento de la candidatura presidencial del rival de Lula, el senador Flávio Bolsonaro.
Las elecciones en el gigante sudamericano se realizarán el domingo 4 de octubre y más de 158 millones de brasileños están habilitados para votar.
A dos meses de la primera vuelta, las encuestas muestran una leve ventaja para el actual mandatario, aunque al menos una da por ganador al hijo del exmandatario Jair Bolsonaro en un eventual balotaje.
Datafolha sitúa a Lula con un 48 % de la intención de voto frente al 43 % que obtendría Flávio Bolsonaro, mientras que Nexus ubica al actual mandatario con el 47% de las intenciones de voto frente al 43% de su rival. Por el contrario, la encuesta de Genial/Quaest muestra a Bolsonaro con un 38% de las intenciones de voto, frente al 35% de Lula.
Los otros frentes que complican a Lula de cara a la elección
Sin embargo, Milei no representa el único frente externo que encara el presidente brasileño de 80 años y que busca ganar su cuarta elección, porque Lula y Donald Trump han aprovechado los medios de comunicación para cuestionarse mutuamente.
Junto con respaldar al hijo de Jair Bolsonaro en los comicios, Trump no dudó en asegurar que Brasil es un país “políticamente difícil”, y Lula le respondió que “le puede seguir gustando Bolsonaro, su padre, su hijo, su nieto, no hay problema. Ahora, no se entrometa en las elecciones de Brasil porque son problema de Brasil“, enfatizó.
A lo anterior se sumó el viernes recién pasado el rechazo que manifestó Paraguay frente a los dichos de Lula sobre la denominada Guerra de la Triple Alianza, que enfrentó a los guaraníes contra brasileños, argentinos y uruguayos, en lo que Asunción calificó como un genocidio.
“No olvidemos que, un buen día, Paraguay decidió invadir Brasil“, había manifestado el lunes de esa semana el mandatario brasileño, al justificar intención de aumentar el presupuesto de las fuerzas armadas.
Aunque el canciller Rubén Ramírez dijo que el presidente de Paraguay, Santiago Peña, y el mandatario brasileño, Lula da Silva, ya conversaron telefónicamente, el asunto aumentó la tensión de Brasil con otro de sus vecinos, un tema al que apuntan los asesores de Bolsonaro.
El factor Lulinha
Además de los frentes externos, hace poco salió a la luz uno interno que podría complicar en extremo la candidatura y que se relaciona con su hijo mayor, Fábio Luís Lula da Silva, más conocido como Lulinha.
Aquello, luego de que un magistrado de la Corte Suprema de Brasil autorizó a la policía investigarlo por supuesto tráfico de influencias.
Según indicó el diario Folha de Sao Paulo, la investigación busca determinar si el hijo del presidente actuó para favorecer a un lobista en gestiones ante el Ministerio de Salud relacionadas con la comercialización de cannabis medicinal.
A dos meses de la elección, Lula aseguró que su hijo “no tendrá privilegios. Jamás le pediría a un policía ni a un juez que no hicieran lo correcto“.
A la vez, el aumento en el costo de la canasta básica ha afectado la aprobación del mandatario, mientras que desde los partidarios de Bolsonaro se apunta frecuentemente a la salud de Lula a sus 80 años de edad.