Secciones
Negocios

Japonesa Nissan exportará vino desde Argentina para poder importar autos

El plan prevé que la empresa realice un aporte de capital de 30 millones de dólares a su filial trasandina y exporte vino por 52 millones de dólares para compensar sus importaciones.

La automotriz japonesa Nissan acordó hoy exportar vino desde Argentina para poder continuar con las importaciones de sus vehículos en el mercado local.

La firma logró que el Gobierno argentino aprobara su plan para equilibrar su balanza comercial en 2012, en línea con lo que debieron hacer otras fabricantes e importadoras de automóviles que operan en el país suramericano.

El plan prevé que la empresa realice un aporte de capital de 30 millones de dólares a su filial argentina y exporte vino por 52 millones de dólares para compensar sus importaciones, según informó el Ministerio de Industria argentino en un comunicado.

En marzo pasado el Gobierno argentino anunció que las empresas automotrices que operan en el país sólo podrán importar automóviles por el mismo valor de los vehículos fabricados en el país que logren exportar.

Hasta ahora 17 empresas automotrices, entre terminales e importadoras, han suscrito este tipo de acuerdos que, según fuentes oficiales, permitirán a Argentina obtener el próximo año un superávit en la balanza sectorial de 4.200 millones de dólares.

El año pasado Argentina exportó 447.953 automóviles, pero las terminales que operan en el país importaron 435.767 unidades, en tanto que distribuidores y particulares trajeron desde el exterior 47.075 vehículos adicionales.

 

Notas relacionadas












La envidia de Roma (que al revés se lee amor)

La envidia de Roma (que al revés se lee amor)

A propósito de Tú También Eres Extraña, el más reciente libro de María José Viera Gallo, nuestro columnista revisa y recuerda un mundo que él también vivió: el de los niños chilenos en el exilio. Y aprovecha de hablar del rol clave de los retornados en la cultura y la política nacional, una fuerza sin la cual la Concertación, el gobierno de Lagos y el de Bachelet habrían sido imposibles. Gente que se hizo de nuevo afuera y suele pasar por alto esa experiencia…, ya que los hace sospechosos a los ojos del resto de los chilenos, que suelen tildarlos de cursis porque se fueron pobres y llegaron de vuelta con una gringa bajo el brazo y un posgrado que antes no tenían y porque en Europa aprendieron a tomar buenos vinos y a entender que hay más pastas que los meros tallarines.

Rafael Gumucio