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¿Estamos siendo las mejores personas que podríamos ser?

Me pregunto si el 2017 aunaremos fuerzas por construir un mejor país o terminaremos por la ruta de la envidia, la desconfianza o el engaño. Sabemos que el mundo ideal no existe, pero esa no es razón para olvidarnos que, como seres humanos, debemos ser capaces de tomarnos de las manos y transitar hacia un futuro mejor. Es un derecho que todos nos merecemos.

Una de las principales reglas de la comunicación eficaz, tiene relación con el transmitir aspiraciones. En la práctica, se trata de elaborar mensajes positivos y con esperanza. Pues, resulta más atractivo que uno negativo y pesimista. De estos últimos, abundan por montones.

De hecho, al terminar el 2016, pudimos ver un Chile -en varios frentes-, cargados de pesimismo y en donde las descalificaciones, son el resultado de una sociedad agobiada y desamparada que solo busca dañar a quien está a mi lado. Y es que a mi juicio, en el mundo en general, deben primar los consensos y entendimientos y proponer soluciones en vez de disparar “bengalas” desesperadas que solo llevan al descontrol y a no observar los dilemas normales del mundo con objetividad.

Así las cosas, cuando ya comienza el 2017, quisiera poner como ejemplo a Ric Elías, uno de los pasajeros que el 2009 cayó en su avión en el rio Hudson frente a Nueva York. Cuando la aeronave en la que viajaba se precipitaba a tierra, pensó en tres hechos que actualmente lo tienen ofreciendo una charla Ted (donde se reúne la mejor sabiduría del mundo) respecto al aprendizaje que le significó el vivir un hecho extremo de esa naturaleza.

Una de esas enseñanzas tiene que ver con preguntarse, de vez en cuando, si estamos siendo las mejores personas que podríamos ser. Pues, para Elías, la vida es un viaje constante y nunca sabemos cuándo nos podemos caer a tierra. Al final, dicho avión realizó un aterrizaje forzoso gracias a la maniobra realizada por el piloto, quien logró salvar la vida de todos los pasajeros.

Tras describir estos hechos, me pregunto si el 2017 aunaremos fuerzas por construir un mejor país o terminaremos por la ruta de la envidia, la desconfianza o el engaño. Sabemos que el mundo ideal no existe, pero esa no es razón para olvidarnos que, como seres humanos, debemos ser capaces de tomarnos de las manos y transitar hacia un futuro mejor. Es un derecho que todos nos merecemos.

Esto no implica mirar con recelo el concepto de la competencia. Sin ir más lejos, creo que esta es necesaria para fijar objetivos, cumplir metas y trazarse desafíos, sin que necesariamente se genere un conflicto de por medio. Pero ante todo, tiene que prevalecer el “juego limpio”. Es el término que nos llevará a ser una mejor nación. Y por qué no, ayudarnos cada día más a ser un país desarrollado. ¡Feliz 2017!

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Foto del Columnista Yolanda Pizarro Yolanda Pizarro