A partir de julio de 2026, Chile dará un paso importante en la protección de las transacciones digitales, ya que la Comisión para el Mercado Financiero (CMF) implementará nuevas exigencias que obligarán a verificar la identidad de los usuarios mediante al menos dos factores distintos al realizar operaciones sensibles, como transferencias electrónicas.
Esta medida introduce la llamada Autenticación Reforzada de Clientes (ARC), un sistema que combina elementos como contraseñas, dispositivos móviles o datos biométricos, por ejemplo, huella dactilar o reconocimiento facial, con el objetivo de reducir fraudes y aumentar la seguridad en un entorno financiero cada vez más digitalizado.
Uno de los cambios más relevantes será la eliminación de la tradicional tarjeta de coordenadas, que dejará de ser válida desde el 1 de agosto de 2026. En su reemplazo, las instituciones financieras ya están adoptando nuevas herramientas, como aplicaciones móviles de verificación, claves dinámicas y sistemas biométricos.
El nuevo estándar no solo busca reforzar la seguridad, sino también modernizar el sistema financiero, alineándolo con prácticas internacionales. Sin embargo, el desafío estará en implementar estos mecanismos sin afectar la rapidez y facilidad que los usuarios esperan en sus operaciones diarias.
Desde el sector destacan que la clave estará en aplicar controles inteligentes, activando mayores niveles de verificación solo cuando existan indicios de riesgo, para evitar complicaciones innecesarias en transacciones habituales.