…Y tuviera recursos, seguramente se dedicaría a financiar rebeliones sociales en distintos países, para incrementar su poder o para simplemente hacerse más rico.
Quizás donaría dinero a organizaciones no gubernamentales invertiría en redes sociales, y auspiciaría a comunicadores sociales, con el único propósito de alimentar la rabia de la gente de esos países. Probablemente apoyaría por lo mismo a los políticos más resentidos, para que en lo posible provoquen terror con sus comentarios, opiniones, sugerencias o proyectos.
Evidentemente que le sería más fácil hacerlo en un país segregado, clasista, cuya clase política –la más seria, reflexiva e inteligente– haya sido cuestionada por haber financiado sus campañas con dinero de sociedades que operan en negocios regulados; sus empresarios objetados por abusivos; sus instituciones reprochadas por sus fraudes y sus autoridades deslegitimadas, sea por haber incurrido ellas mismas en conductas abusivas, oportunistas o ventajistas, o simplemente porque sus decisiones han sido anuladas por otros organismos del mismo Estado.
El único pero de Maquiavelo, es que mientras no tiene el poder y por lo tanto la fuerza, tiene que cuidarse que no lo descubran, porque entiende que en cualquier país civilizado, quien detenta el poder, puede y debe ejercer la fuerza tanto contra quien promueve el caos como contra los soldados violentistas. Por lo mismo se limita a pagar para que otros hagan el juego sucio. Para que otros vociferen, reclamen, aleguen, etc.
Una vez que elige el país, la receta que Maquiavelo aplica es la que siempre ha utilizado y que invariablemente le ha resultado. Identifica un enemigo; lo hace responsable de los males sociales; hace una propuesta que vende como solución; logra que la gente la reconozca como tal, valiéndose del panfleto odioso, de la envidia, el resentimiento, y finalmente de la rabia acumulada. Su apuesta es que la Opinión Pública esté de su lado, para que no haya represión, o que si la hay, ésta sea mínima. De ese modo, logra que sus huestes denominadas por el colectivo como “luchadores sociales” se consideren impunes y procedan por lo mismo con más fuerza.
Cuando el desorden impera, y la inestabilidad gobierna, Maquiavelo se plantea: 1) Rentabilizar su inversión. Para lo cual deja de financiar la rebelión, y mueve a la Opinión Pública hacia la cordura, con el objeto de forzar a la institucionalidad para que actúe. Reestablecido el orden, el país se recupera y Maquiavelo gana, porque compró barato lo que después – cuando el país esté recuperado – podrá vender caro; o 2) Derechamente consolidar su posición de poder, imponiendo un gobierno que él y sus amigos manejen. Lo que seguirá en ese caso, e invariablemente será una serie de cambios normativos tendientes a proteger y perpetuar al nuevo poder.
Evidentemente con Maquiavelo y en los dos escenarios los pobres seguirán siendo o más pobres o en el mejor de los casos igual de pobres. No olvidemos que nunca le han importado, que sólo le sirven como soldados para desestabilizar los gobiernos y provocar caos. Su único objetivo es hacerse de la riqueza a un precio muy barato, porque sabe que con ella tiene el poder. No cree en los paraísos celestes ni en el fuego eterno. Asume que lo único que existe es el presente, y para eso se vale de todo. Especialmente de los más vulnerables.
La única ventaja y no menor sí, es que al menos Maquiavelo cuando está en el poder, sabe proteger a la gente de las mismas turbas que antes usó para aterrorizar y concretar sus objetivos. Reconoce y mejor que nadie, que el Derecho existe sólo si hay fuerza, y que el Estado existe sólo si hay Derecho.