Pandemia y Emprendimiento

La innovación y el emprendimiento son un motor de desarrollo para los países y, en esta coyuntura, lo será de reactivación y recuperación.

Foto Agencia Uno.
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Por André Beaujanot y Felipe Jara Vicerrector de Vinculación con el Medio e Innovación de Inacap y director de Innovación, Transferencia y Emprendimiento de Inacap, respectivamente › Actualizado: 11:26 hrs

La Pandemia del COVID-19 ha afectado fuertemente a la economía mundial. El Fondo Monetario Internacional (FMI) estimó en 6% la contracción de la economía chilena y en 5,8% y 6%, la de Estados Unidos y Alemania, respectivamente.

El efecto de la pandemia ha sido duro en general, y particularmente para aquellos que viven de un emprendimiento, ya sea como dueños o trabajadores. El emprendimiento es una empresa que por definición toma tiempo en despegar; nace buscando un modelo de negocios estable, donde mercado y producto encajen de manera perdurable. Así, las contracciones económicas son particularmente dañinas y pueden retrasar la llegada al punto de equilibrio, poniendo en riesgo su supervivencia. Pero, al mismo tiempo, las crisis también abren oportunidades para nuevas iniciativas, nuevos negocios y nuevos emprendimientos. Por ejemplo, todos aquellos ligados al comercio online.

De acuerdo con el último Reporte Nacional de Chile 2019, elaborado por el Global Entrepreneurship Monitor (GEM), uno de cada tres chilenos adultos (18-64 años) tenía un emprendimiento de menos de 42 meses de vida (en “etapa inicial”), lo que representó un 12% de crecimiento por sobre lo alcanzado en años anteriores. Este porcentaje fue empujado, en gran medida (73%), por los llamados emprendedores nacientes, definidos como aquellos que han pagado sueldos por un periodo no mayor a tres meses.

Estos emprendimientos nacientes son en extremo frágiles, dado que no han logrado generar los anclajes necesarios –como un decidido avance hacia el market fit– que les permitan crecer y desarrollarse en el camino para convertirse en una startup más consolidada. Así, las condiciones económicas de los últimos meses de pandemia han sido adversas para el crecimiento y sobrevivencia de los emprendimientos.

Sostener los emprendimientos y emprendedores en épocas de crisis es una iniciativa estratégica, ya que promueve el empleo y el desarrollo de los territorios. El GEM 2019 propone que para fortalecer el ecosistema emprendedor es fundamental mejorar el acceso a financiamiento, así como también relevar la importancia de la educación y capacitación en emprendimiento a nivel de educación escolar, técnica y universitaria. Por otra parte, la recientemente aprobada Estrategia Nacional de Formación Técnico profesional, elaborada por el Consejo Asesor de Formación Técnico Profesional establecido en la Ley Nº21.091 y asistido por un grupo de expertos y especialistas, establece como una línea de acción relevante el fortalecimiento de la innovación, el emprendimiento y la trasferencia tecnológica.

Inacap ha asumido el desafío y ha definido como uno de sus sellos institucionales la innovación y el emprendimiento, lo que se ve reflejado en el proceso educativo de sus estudiantes, la actualización de sus docentes, la vinculación con el medio y la educación continua. La formación de estudiantes en emprendimiento en Inacap se da en torno a actividades que los involucran en la solución de problemas reales de los sectores productivos y de servicios o de la sociedad en general. Esto se logra a través de asignaturas especialmente diseñadas para formar en competencias de innovación y emprendimiento (i+E), y también fomentando la participación de estudiantes en desafíos de innovación abierta orientados a la búsqueda de soluciones pertinentes a los contextos y realidades del país y sus territorios. Como resultado de este proceso han surgido a lo largo de Chile varios emprendimientos tempranos, factibles de ser escalados a etapas más avanzadas.

Por su parte, los docentes son un factor clave para gatillar aprendizajes significativos de los estudiantes. Inacap está capacitando a cerca de mil docentes en i+E, con esfuerzos internos y a través de distintos proyectos adjudicados con fondos concursable públicos. Este capital humano especializado en i+E permitirá acelerar los procesos de formación de nuestros estudiantes y de adopción tecnológica para el fortalecimiento y desarrollo de los territorios de las 28 Sedes que Inacap tiene desde Arica a Punta Arenas.

El trabajo decidido con estudiantes y docentes en el fortalecimiento del sello institucional de innovación y emprendimiento es capitalizado, entre otras iniciativas, por los Centros de Negocio de Sercotec (CNS) que son operados por Inacap. En la actualidad, Inacap gestiona nueve CNS que han favorecido el desarrollo regional y rural a través de sus múltiples servicios gratuitos a las Empresas de Menor Tamaño (EMT) y desarrollo de emprendedores y emprendimientos. En pandemia, los CNS tuvieron que adaptarse a las condiciones y continuaron de apoyando a las EMT, a través de asesorías y soportes en modalidad online, y en la mayoría de estos servicios fueron los mismos estudiantes y docentes de Inacap los responsables de apoyarlas.

Según GEM 2019, los CNS –que en el caso de aquellos operados por Inacap están ubicados en Antofagasta, Calama, Quilicura, San Fernando, Curicó, Coyhaique, Puerto Aysén, Punta Arenas y Puerto Natales– han sido fundamentales para apoyar los ecosistemas de emprendimiento, lo que se ha multiplicado durante la pandemia, en beneficio de las comunidades, EMT y emprendedores de nuestros territorios.

El Hub Tarapacá en Iquique ha sido otra forma en que Inacap ha colaborado en combatir los efectos de la pandemia. Recientemente, Inacap y la empresa minera Teck Quebrada Blanca, terminaron el Desafío CreaTarapacá Innova, que tuvo como propósito la generación de oportunidades de desarrollo para las empresas y startups de la región a través de un desafío abierto que tuvo como foco la búsqueda de soluciones a los diversos problemas que ha generado la presente emergencia sanitaria.

La innovación y el emprendimiento son un motor de desarrollo para los países y, en esta coyuntura, lo será de reactivación y recuperación. Por lo mismo, debemos seguir profundizando y amplificando nuestros esfuerzos para formar personas –de todas las edades y en todos los niveles– capaces de transformar la realidad.