Los pilares de la minería chilena que todos saben y predican, pero poco practican

Se habla de la minería 2.0, el clúster minero, la minería verde, la minería 4.0 y otros términos que no han tenido mucho eco, pues la realidad es que nuestra minería sigue siendo – menos que hace 50 años - ineficiente.

Por Jaime Briceño Secretario Ejecutivo de Sumamos › Actualizado: 18:48 hrs
Foto Agencia Uno.
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En mis 15 años ligado a diversos temas en minería, he escuchado varios términos y frases que hacen alusión a los caminos más tecnológicos, más limpios y con más desarrollo, que tomará la minería chilena.

Se habla de la minería 2.0, el clúster minero, la minería verde, la minería 4.0 y otros términos que no han tenido mucho eco, pues la realidad es que nuestra minería sigue siendo – menos que hace 50 años – ineficiente, lenta, sucia y con los incentivos mal puestos. Afortunadamente, mientras los precios del metal rojo sean buenos y el cobre no sea reemplazado, esto es suficiente para poder “parar la olla” de nuestro país.

¿Qué hacer para que esto cambie? Se requiere voluntad política y pantalones; que es lo que le ha faltado a las autoridades encargadas de estos temas. En la práctica, la minería debería tener tres pilares fundamentales:

-Producción limpia y amigable con el medio ambiente, las comunidades y el entorno: en estos 15 años, he estado ligado a múltiples iniciativas que buscan ser amigables con las comunidades y el entorno, con importantes esfuerzos monetarios y de tiempo que han tenido muy buenos resultados. Sin embargo, todos se caen en la “producción limpia”. Básicamente, porque para mejorar radicalmente este punto, hay que desembolsar recursos, cosa que, al parecer, las mineras no están dispuestas a hacer. Los relaves, por ejemplo, son uno de los residuos más tóxicos de la minería, pero con algo de “cabeza” y recursos se podrían erradicar en un 100%.

Hoy, el alto contenido de arsénico en la producción de cobre, principalmente en las operaciones del norte, nos tiene entre la espada y la pared, dado que este material no califica o es penalizado con multas al momento de ser comprado por los mercados internacionales. Si a eso sumamos que nuestro cobre no tiene la certificación de “Cobre Verde”, quedamos fuera de gran parte del mercado europeo. Salvo China, que aún no implementa con tanta fuerza este concepto pero que, cuando lo haga, nos dejará con muy pocas alternativas de comercialización de nuestro mineral rojo.

-Desarrollo tecnológico y proveedores locales: héroes; así podemos describir a las empresas locales que han logrado hacer desarrollos tecnológicos para la minería y que han logrado que los tomen en cuenta y que compren o utilicen estos desarrollos. La gran minería chilena trabaja sobre seguro, prefiriendo transnacionales y empresas foráneas para buscar implementar soluciones. Para que hablar de la innovación, esta es prácticamente un saludo a la bandera de las grandes mineras, ya que las instancias para generar investigación, desarrollo y pilotaje, son escasas. Para ser justos, innovar para la minería resulta un riesgo, pero si existieran las instancias adecuadas, este riesgo sería controlado.

Las palas gigantes, mega camiones, correas interminables y otras tecnologías que se ocupan para los procesos mineros, podrían haber sido fabricadas en Chile, para Chile y para el mundo.

-Productos terminados de cobre: ¿Por qué en Chile no se producen productos terminados de cobre y tenemos que importarlos? Si bien la respuesta no es fácil de contestar, uno de los puntos clave de la producción de cobre, es la fundición. Desafortunadamente, en Chile las fundiciones que tenemos son viejas, ineficientes y muy sucias; incluso algunas de ellas no pueden operar por no cumplir con los estándares ambientales mínimos. La solución es fácil, pero cara: fundiciones con estándar mundial y capaces de no generar residuos. Los intentos han sido múltiples pero, la visión cortoplacista, ha nublado la mirada al futuro.

Fomentar el desarrollo de productos terminados de cobre resulta fundamental para generar un salto tecnológico, de innovación y de desarrollo en nuestro país. Uno de los caminos es quebrar levemente la línea del libre mercado y generar una ley que garantice que un porcentaje de la producción nacional sea con productos terminados por sobre cátodo, estableciendo mecanismos de compensación ante el incumplimiento de esto, que le inyecten recursos directamente a la innovación para cumplir este fin. Esto no sólo genera aumento en la producción de productos terminados, sino también desarrollo e innovación de tecnologías a bajo costo, generación de empleos y la consolidación de la alicaída industria manufacturera de Chile. Con esto, nos aseguramos que, cuando el cobre no esté, tendremos la posibilidad de enfocarnos en otras industrias apoyadas por los desarrollos tecnológicos criollos creados.