¿Fin del “fair play” en la política chilena a raíz del 11-A?

Mis proyecciones apuntan a que estos roces que se han generado en las diferentes listas se podrán superar a futuro y de seguro que para las elecciones que vienen habrá códigos mínimos de entendimiento y de juego limpio que permitirán hacer pactos y alianzas políticas.

Por Daniel Ibáñez Presidente Fundación Participa › Actualizado: 19:39 hrs
Foto Agencia Uno.
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Los últimos casos de desavenencias, discrepancias, descoordinaciones o lisa y llanamente polémicas dentro de las tiendas políticas de nuestro país; podrían ser el resumen de lo que ha pasado en los últimos días en Chile a raíz de las inscripciones de los candidatos para la Convención Constitucional y cargos de concejales, alcaldes y gobernadores regionales que buscarán un triunfo en las elecciones del 11 de abril (11-A).

Desde polémicas por personajes de farándula, como Adriana Barrientos (postulante a constituyente por el FRVS) y supuestos dichos a favor de figuras de la dictadura militar; pasando por un seremi de Educación que renunció a su cargo para ser candidato a la constituyente y finalmente no estaba inscrito por la UDI; continuando con el revuelo qua causó la candidatura de Teresa Marinovic, apoyada por José Antonio Kast dentro de RN; y terminado con el alcalde de Ñuñoa, Andrés Zarhi, renunciado a RN por no ser considerado para la reelección. Lo anterior sólo fue un resumen, ya que hay un sinfín de situaciones y controversias que podrían abarcar más de una hoja en un diario del domingo y un matinal completo en la televisión.

Todas las tensiones que se están viviendo no creo que marquen el fin de las buenas prácticas, juego limpio o fair play (a todos les gusta usar anglicismos, por eso me sume a la tendencia). Las situaciones que se han generado se deben a los diferentes procesos de negociación que se han llevado a cabo entre distintas fuerzas políticas y sociales que integraron los diversos pactos, y en estas conformaciones de alianzas se generan negociaciones que muchas veces producen “trizaduras” para que cada partido logre la participación que aspira o proyecta.

Por otra parte, todas estas polémicas vividas dan cuenta de la poca preparación e importancia que se le dio a este proceso de elecciones, sobre todo el de convencionales. Esta no es cualquier elección y por lo visto no se la tomaron en serio y reflejó un alto nivel de improvisación y lo típico de los chilenos de dejar todo para el final. Sumado a esto, se encuentran los ajustes de última hora, en donde se hacen las negociaciones finales entre las cúpulas de los partidos y suceden situaciones en que los intereses de los presidenciales quedan por encima de la ciudadanía.

Mis proyecciones apuntan a que estos roces que se han generado en las diferentes listas se podrán superar a futuro y de seguro que para las elecciones que vienen habrá códigos mínimos de entendimiento y de juego limpio que permitirán hacer pactos y alianzas políticas.