Desafíos para la admisión en Educación Superior en 2021

Aún hay muchos elementos que considerar y cambiar, sobre todo cuando hay instituciones que han optado por la admisión universal.

Por Alejandro Pérez Director de Docencia Universidad SEK › Actualizado: 17:46 hrs
El Proceso de Admisión a la Educación Superior 2021 estuvo delineado por lo que se entiende como una nueva institucionalidad (Agencia UNO/ Archivo)
El Proceso de Admisión a la Educación Superior 2021 estuvo delineado por lo que se entiende como una nueva institucionalidad (Agencia UNO/ Archivo)
Compartir

Como todos los años, el ingreso a la educación superior genera una especial tensión por los efectos personales que produce a partir de los resultados alcanzados en la prueba de admisión, ya que impactan en el deseo de quedar en la carrera de preferencia, poder acceder a la institución seleccionada y definir en qué región del país estudiar, siempre y cuando los recursos económicos lo permitan. Y, también nos cuestionamos si seguir estudiando o no y, en el mejor de los casos, se puede tomar un año sabático y postergar hasta el próximo proceso. Más allá de cuál sea la preocupación o la decisión que se tome, esta etapa para quien la viva o ha vivido es muy desafiante.

Para este año, hubo 268.000 inscritos según cifras de Leonor Varas Directora del DEMRE, quienes luego de sus resultados postularon a las distintas Instituciones de Educación Superior (IES) y en particular a las carreras de 43 universidades adscritas al sistema de ingreso vía PDT (Prueba de Transición). En este sentido, cabe destacar que los estudiantes que hayan rendido su PDT y que no lograron los resultados esperados, pueden acceder a otras universidades que no exigen puntaje de ingreso y promueven la admisión universal a sus casas de estudio.

Según la información entregada por la Directora del DEMRE, el Proceso de Admisión a la Educación Superior 2021 estuvo delineado por lo que se entiende como una nueva institucionalidad: el Comité de Acceso, donde participa el subsecretario de Educación Superior, más siete rectores. Junto con lo anterior, se deja atrás a la PSU (Prueba de Selección Universitaria) y se implementa la PDT con el horizonte colocado en el 2023 para que el sistema pueda entrenar una nueva prueba de ingreso para la educación superior.

Estos cambios se han producido por la necesidad de trasparentar que los establecimientos educacionales del país, dada las diferencias socioculturales y geográficas, no desarrollan de igual forma el Currículum Nacional, producto de las distintas condiciones de los estudiantes de enseñanza media del país.

Hace un año la Asamblea de Académicos/as/es Autoconvocados de la Universidad de Chile, analizaban un sistema de ingreso viable para acceder a la Educación Superior. Su propuesta incluía el ingreso en diferentes momentos de la vida de la persona (no sólo hacia el cierre del ciclo escolar, sino también como reconocimiento de la experiencia en el mundo del trabajo); un sistema que articule de manera orgánica todos los subsistemas (en especial, que produzca una vinculación que hoy no existe entre el Sistema Técnico-Profesional y el Universitario), y desde la enseñanza media, pasando por el pregrado al posgrado.

Por cierto, un sistema que reconozca y potencie las diversas habilidades y trayectorias de sus estudiantes como condiciones de enriquecimiento y múltiples perspectivas en una sociedad compleja, democrática e intercultural. Probablemente la PDT debiese ir por ese camino, ya que este año incluyó un quinto de nuevas preguntas, en palabras de Varas que evalúan no sólo el saber, sino que también el saber hacer y su aplicación.

Efectivamente, aún hay muchos elementos que considerar y cambiar, sobre todo cuando hay instituciones que han optado por la admisión universal, es decir, todo estudiante que termine su enseñanza media, puede ingresar a la carrera o programa que esa casa de estudio le presente. En este mismo sentido, personas que trabajan y que postergaron su formación superior, hoy pueden retomar, considerando su mayor experiencia, y acceder a una carrera según sus propias aptitudes, necesidades y desafíos.