Lo que nos une

Ni la izquierda ni la derecha serán gobierno. Gobernará lo mejor del socialismo democrático y lo mejor del capitalismo social, pero siempre pensando en un espacio de libertad. La nueva política se hace presente con un candidato joven y con uno independiente, con coincidencias explícitas y con diferencias negociables. Todo por un nuevo país. Todo eso es lo que nos une.

Por Guillermo Bilancio Consultor en Alta Dirección › Actualizado: 19:08 hrs
"Tanto Sichel como Boric, deberán agudizar sus habilidades para generar coaliciones sólidas, por lo que serán arquitectos y ejecutores de un proyecto que necesariamente debe ser compartido". AGENCIA UNO/ARCHIVO
"Tanto Sichel como Boric, deberán agudizar sus habilidades para generar coaliciones sólidas, por lo que serán arquitectos y ejecutores de un proyecto que necesariamente debe ser compartido". AGENCIA UNO/ARCHIVO
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Las primarias han dado el veredicto de la ciudadanía: es el momento de la integración, de dejar de lado los extremos y lo dogmas.

Hay que pensar en lo que nos une y en ese punto será fundamental confiar en quien será el que mejor pueda gestionar un país en medio de una constituyente, con expectativas de cambio social y con la necesidad de negociar con las fuerzas de poder para que, finalmente, se pueda acordar un pacto social que hasta hoy parece una utopía.

Ha llegado la hora de los verdaderos políticos, de aquellos que no solo piensan en la gestión cortoplacista, sino en quienes tienen como eje la construcción de acuerdos, porque la política es un espacio de acuerdos.

Sin extremos absolutos, lo que queda es la integración y la coherencia operacional que une las mejores ideas de un lado y otro, de manera pragmática y con el propósito de alcanzar el progreso desde la diversidad. Tal vez, será el momento de un nuevo “ismo”, que es el pragmatismo. Acción efectiva.

Esa misma diversidad que habita y actúa en la Convención Constituyente será necesaria en esta etapa de transición presidencial, la que debe ser capaz de adaptar y catalizar las acciones en el el marco de una nueva ley suprema. Por eso, el presidente de este período será aquel cuya capacidad de darse cuenta y de decidir sin sesgos será la determinante. En definitiva, no elegiremos un presidente, sino un integrador.

En tal sentido, tanto Sichel como Boric, deberán agudizar sus habilidades para generar coaliciones sólidas, por lo que serán arquitectos y ejecutores de un proyecto que necesariamente debe ser compartido.

Hay diferencias, pero hay coincidencias. Un Estado presente, desarrollo económico y la idea de potenciar el emprendimiento, la salud y la educación pública son ejes conceptuales ineludibles. El discurso parece similar, la capacidad de llevar y convertir ideas en acción será lo determinante, y para eso seducir a los actores clave generando coincidencias en torno a un propósito de país que será gobernado a partir de una nueva Constitución y con un presidente que no será quién posea el poder absoluto. Estas serán épocas donde la gobernabilidad no será la mano fuerte, sino la mente abierta.

Ni la izquierda ni la derecha serán gobierno. Gobernará lo mejor del socialismo democrático y lo mejor del capitalismo social, pero siempre pensando en un espacio de libertad. La nueva política se hace presente en Chile, con un candidato joven, con un candidato independiente, con coincidencias explícitas y con diferencias negociables. Todo por un nuevo país. Todo eso es lo que nos une.