Hoy, el centro político “la lleva”

Como la mayoría que no vota son independientes, moderados y no se sienten representados por la derecha, que solo defiende la libertad cuando es económica, ni por la izquierda que defiende todas las libertades menos la económica, y que gusta del desorden, es que creo que Sichel no solo ganará, sino que será capaz de conformar un nuevo conglomerado, que lo imagino liberal en todos los ámbitos, de centro, que es lo que hoy la lleva.

Por Christian Aste Abogado › Actualizado: 18:43 hrs
Las elecciones que definIrán quién será el presidente de Chile para el período 2022-2026 se desarrollarán el 21 de noviembre. AGENCIA UNO/ARCHIVO
Las elecciones que definIrán quién será el presidente de Chile para el período 2022-2026 se desarrollarán el 21 de noviembre. AGENCIA UNO/ARCHIVO
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Si partimos de la base de que en una democracia la gente se expresa con el voto, debemos concordar que en las primarias Boric logró su techo, y que este no es muy alto. Para hacernos una idea, en su región concurrieron a votar únicamente el 18,09% de la población total, lo que significa que para el 81,91% del electorado que vive allí su nombre resulta completa y totalmente indiferente.

Por otro lado, el electorado que vota tradicionalmente por Chile Vamos, quiere esta vez que quien lo represente sea un independiente. Quizás porque entiende y asume que mientras Jadue y Boric tienen un techo no muy alto, Sichel que se presenta como independiente y de centro, solo puede crecer y crecer.

La gente que no votó no es la que desea que el modelo cambie, ya que si ese hubiese sido el caso, habrían ido a votar en masa o por Jadue o Boric, que son quienes reniegan de éste y plantean cambiarlo. Corrobora lo hasta acá expresado, el que tras la votación no hubo celebración y, por lo tanto, tampoco destrucción en Baquedano. Los votantes de Jadue, que son los que evidentemente concurren a ese lugar, se dieron cuenta que no son mayoría. Ni siquiera una minoría relevante. Representan solo el 4,72% del electorado.

La mayoría que no votó, demostró que no quiere la izquierda radical, y los que lo hicieron expresaron su voluntad de apoyar a los candidatos más moderados. Por eso sorprendió el discurso que Boric hizo tras la votación. No entendió que la gente lo prefirió porque apoyó la ley contra las barricadas y porque se desmarcó de lo que ocurrió en Cuba, reprochándole al candidato comunista y a su sector el doble estándar. Eso la gente que votó lo reconoció y lo expresó en su apoyo. Pero él, con el afán de conservar los votos más extremos, prefirió hacerles un guiño, que ya le restó votos. Los de la izquierda que nunca han aceptado a quienes reniegan de ellos, y los que lo votaron, que sienten que fueron utilizados.

El electorado no quiere un Estado interventor que arremete contra la libertad, el emprendimiento y la propiedad. Tampoco quiere un Estado que deje sin castigo al empresario que se colude o abusa de su posición en el mercado. No quiere un Estado que expropie la riqueza para distribuirla a su amaño, porque sabe que la riqueza no crece en los árboles, sino que va precedida de trabajo y esfuerzo. Tampoco quiere a un Estado ciego y sordo a las necesidades urgentes.

No quiere un gobierno que confunda el legítimo derecho a manifestarse y expresarse con la anarquía, el caos, y el desorden impune. Tampoco quiere que las fuerzas policiales jueguen al blanco con los que protestan. Quiere que si alguien vulnera las normas, se le reprima y detenga, tal como ocurre en Rusia, Alemania o Estados Unidos, es decir, se use la fuerza que sea necesaria. No que se detenga y se haga desparecer al que protesta, como ocurre hoy en Cuba, según todos dicen.

Como la mayoría que no vota son independientes, moderados y no se sienten representados por la derecha, que solo defiende la libertad cuando es económica, ni por la izquierda que defiende todas las libertades menos la económica, y que gusta del desorden, es que creo modestamente que Sichel no solo ganará, sino que será capaz con su equipo de conformar un nuevo conglomerado, que lo imagino liberal en todos los ámbitos, de centro, que es lo que hoy la lleva, y capaz de cautivar a la población que no votó en las primarias y que representa el 78,61% del electorado.