Provoste: ¿promesas de candidata o acciones de senadora?

Llaman la atención algunas de las medidas planteadas por la candidata, sobre todo en materias que ha tenido la oportunidad de estudiar en el Congreso y que ha impulsado en sentido contrario al que ahora plantea en su programa de gobierno o que simplemente no ha querido analizar.

Por Borja Besa Investigador legislativo de Acción Educar
Tema aparte es leer la preocupación de Provoste por la educación parvularia en general; luego de haber sido una de las principales opositoras a la obligatoriedad del Kínder. AGENCIA UNO/ARCHIVO
Tema aparte es leer la preocupación de Provoste por la educación parvularia en general; luego de haber sido una de las principales opositoras a la obligatoriedad del Kínder. AGENCIA UNO/ARCHIVO
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La ex ministra de Educación y ex presidenta del Senado, se encuentra actualmente en carrera por la Presidencia del país. Precisamente debido a esos dos cargos en los cuales se desempeñó, vale la pena analizar algunos de sus planteamientos y propuestas, sobre todo en materia educacional, donde cuenta con una experiencia y conocimiento privilegiado.

Privilegiada también ha sido su oportunidad de influir en el diseño y elaboración de políticas públicas a través de las leyes, proceso en el cual ha podido participar desde el año 2014 como diputada (una vez transcurridos los 5 años de inhabilitación para ocupar cargos públicos luego de haber sido destituida por el Congreso de su cargo de ministra) y desde el año 2018 como senadora.

Por todo lo anterior, llaman la atención algunas de las medidas planteadas por la candidata, sobre todo en materias que ha tenido la oportunidad de estudiar en el Congreso y que ha impulsado en sentido contrario al que ahora plantea en su programa de gobierno o que simplemente no ha querido analizar.

Por ejemplo, en uno de los pasados debates presidenciales, Provoste abordó el tema de educación inicial inquirida por uno de los otros candidatos, específicamente respecto al financiamiento que reciben los distintos jardines, ya que el aporte que realiza el Estado a cada uno de ellos es muy disímil, siendo los más perjudicados los jardines financiados vía transferencia de fondos (VTF) por la Junji. Así, el programa de la senadora plantea avanzar en un sistema único de Educación Parvularia de Calidad con un financiamiento que permita igualar las condiciones laborales de trabajadores y de justicia educativa para los niños.

Extraño al menos, en circunstancias que actualmente ya existe en el Congreso un proyecto para equiparar la subvención de los jardines Junji, Integra y VTF; el cual fue enviado por el Ejecutivo el año 2019 y que desde enero de este año se encuentra en el Senado esperando el segundo trámite constitucional, con urgencia suma desde entonces por lo demás. Pues bien, la ahora candidata, con el conocimiento y preocupación demostrada por el tema, y con algunas facultades y facilidades de las que dispuso al ser presidenta del Senado, no puso en tabla este proyecto, el cual sigue esperando junto con miles de niños.

Tema aparte es leer su preocupación por la educación parvularia en general, su importancia y su cobertura; luego de haber sido una de las principales opositoras a la obligatoriedad del Kínder; esto es realmente difícil de entender. En temas de educación superior cita al Plan de Acción Unesco-CRES 2018-2028, pero poco le importó la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible de la ONU que establece al menos un año de educación preescolar obligatorio. Una verdadera vuelta de carnero, en lo que a su preocupación por lo dictado por organizaciones internacionales respecta al menos.

Se lee también en su programa -el papel aguanta todo-, que busca desarrollar y potenciar una educación pública que ofrezca oportunidades de aprendizaje de calidad. Noble y muy necesario propósito. Lo que no se dice, es que como senadora acaba de promover un proyecto de ley que limita las posibilidades de capacitación de los profesores, así como la planificación del año escolar, y que elimina la posibilidad de que profesores consistentemente mal evaluados salgan del sistema, sometiendo a generaciones y generaciones de estudiantes a sus malas enseñanzas, lo que atenta directamente contra esta calidad que como futura presidenta dice que buscará.

Esperemos que, de ser electa, se guíe efectivamente por estos nobles propósitos y modifique su actuar y las políticas que ha promovido y frenado en el Congreso.