El tercer lugar: ¿Qué te Parisi?

Por Ximena Torres Cautivo Periodista y escritora
El tercer lugar: ¿Qué te Parisi?
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Hoy Parisi vale oro. Aunque deba oro. Y se esté embolsando cerca de mil millones de pesos; luca y fracción por voto que debe devolverle el Servicio Electoral, si tiene más astucia que Karina Oliva para rendir las cuentas.

Sin haber pisado Chile, en una campaña completamente anómala, logra tres puntos más que en su primera arremetida presidencial en 2017, se ubica en el tercer lugar de las preferencias, primero en la región de Antofagasta y segundo desde las regiones de Arica y Parinacota hasta Atacama.

¿A qué se debe este fenómeno?

Fundamentalmente a lo mismo que hace triunfar a quien logra la primera mayoría en Chile para pasar a la segunda vuelta, José Antonio Kast: el discurso antimigrantes, de carácter francamente xenófobo, con que Parisi nos impactó en su franja electoral, pero que hizo sentido a los ciudadanos de ese Norte Grande, que  explota de extranjeros, en su mayoría venezolanos. Con las plazas tomadas, las carpas desperdigadas por todas partes, la basura aumentada y tirada en cualquier parte, la idiosincrasia propia de un pueblo que se reconoce a sí mismo como “bochinchón y rumbero”, los nortinos de a pie “saben lo que es canela”. Esto, a diferencia de los buenistas de Santiago, que ven la migración como un aviso de Benetton, satanizando a cualquiera que rechace la multiculturalidad, desde su cómodo depa, alejado de los sectores vulnerables donde se apiña esa multitud que no tenía lugar donde vivía y se buscó la vida en otra parte, en éxodos de una dureza inenarrable.

Parisi, que es vivo y sabe dónde le pica a la gente, ofrece pomadas para aplacar ese sarpullido. Lo hizo cuando era parte de Felices y Forrados, lo repitió cuando ingresó a la empresa Royal Real Estate, que ofrecía convertir a personas comunes y corrientes en rentistas de departamentos, de un proyecto inmobiliario que hoy es conocido como “el edificio de la droga”, y que para los que creyeron en él hoy es una estafa millonaria. Lo replicó y con alevosía al deber 207 millones de pesos en pensiones alimenticias a sus dos hijos mayores, tema que ha sido la verdadera razón de su ausencia de Chile. Un arraigo que le impediría salir del país si hubiese venido a votar.

Así y todo, con todas esas yayas enormes, Parisi convence, aunque sólo sea para encarnar el voto de castigo y capitalizarlo. Su discurso antipolítico, dirigido a los que rechazan tanto a los representantes de izquierda como a los de derecha, es el otro argumento, pedestre pero efectivo, con que los analistas se explican el sorprendente tercer lugar que obtuvo el domingo 21 de noviembre.

Analistas y estrategas electorales de ambas primeras mayorías saben que los votos de Parisi pueden ser decisivos en el balotaje. Por eso, los más astutos anoche afirmaban que no hay que despreciar a nadie, que esa gran masa de votantes tiene sus razones y que es necesario entenderlas y buscar cómo satisfacerlas. Mientras, el líder del Partido de la Gente, siempre en teletrabajo desde Alabama y creyendo en las virtudes de internet, ya piensa en una suerte de consulta digital para que la gente decida quién es mejor alternativa para Chile: Boric o Kast.

Hasta ahora no hay nadie beneficiado con el resultado de Parisi más que él mismo. Ojalá su expectante actual posición y el eventual reembolso del Servel en función de sus votos, favorezca a esos dos hijos mayores a los que aún adeuda la pensión alimenticia. Dado el personaje del que se trata, sería todo un logro.