Doctora, fundadora de un partido de extrema derecha, tres veces diputada, senadora y eurodiputada, portada de revista Playboy, figura del espectáculo y más recientemente, ganadora de la edición italiana del reality Gran Hermano.
Con todos esos apelativos y cargos ya se perfila una figura, a lo menos, llamativa. Más aún, cuando se descubre que esta mujer que acumula vidas entre la política y el espectáculo es la nieta del dictador italiano Benito Mussolini y sobrina de la actriz Sophia Loren.
Su nombre es Alessandra Mussolini y tiene 63 años. Pese a que para los italianos es una figura conocida, su nombre aparece de tanto en tanto ante los ojos del resto del mundo: una de ellas, hace años, cuando trató de “bastardo” a Jim Carrey por publicar una caricatura de su abuelo y Donald Trump colgados de los pues y este miércoles por haber sido elegida con el 56% de los votos en Grande Fratello VIP.

La sombra de Il Duce y el espectáculo
Cuando Mussolini fue fusilado junto a su amante Clara Petacci, Alessandra aún no nacía. Eso sucedería siete años más tarde, como fruto de la unión entre el cuarto hijo de Il Duce, Romano Mussolini, y de María Scicolone, hermana de Sophia Loren. Aún así, la figura de su abuelo era ineludible, especialmente cuando visitaba a su abuela Rachele Mussolini.
“La recuerdo con el delantal, el cabello blanco recogido. La acompañaba a hacer la compra en Predappio, por la calle principal. Y luego a la tumba del abuelo Benito (…) Lo veneraba. Pero era reservada. No se hablaba del tema”, recordó en una entrevista a Corriere della Sera el año pasado.
De todas maneras, en su juventud se volcó al espectáculo. De la mano de su tía, actuó en varias películas. En una incluso —Una jornada particular (1977)—actuaron juntas como madre e hija. También intentó incursionar en la música, pero su álbum debut solo comercializó en Japón. También fue modelo por un tiempo, y en ese periodo llegó a posar para Playboy. “La determinación del abuelo Benito. El sex-appeal de la tía Sofía Loren”, resumía la revista en 1983 sobre su figura.

La política
Estudiar Medicina a fines de los 80′ e inicios de los 90′ fue el primer paso para abandonar de a poco su carrera como actriz, modelo y fugaz cantante. Nunca ejerció. En 1992 fue electa diputada por Nápoles. Militaba en Movimiento Social Italiano, de corte neofascista.
En los años siguientes, emigró al conservardor Alleanza Nazionale, fundó luego Azione Sociale y aterrizó finalmente en Forza Italia con Silvio Berlusconi. La alianza no perduró para siempre, a fines del año pasado se integró a Lega, otro partido conservador. En paralelo a todos esos desplazamientos fue electa una y otra vez en cargos de representación popular. También contrajo matrimonio y tuvo tres hijos. Uno de ellos, Romano, es futbolista profesional.
A principios de la década del 2000 causó polémica que al defender a su abuelo tras ser interpelada por una activista transgénero dijera que prefería ser fascista que homosexual, de manera despectiva. En los últimos años, sin embargo, ha tratado de erigirse como defensora de los derechos de la comunidad LGBTQ+.

Ha tratado también de no ahondar en el escándalo que involucró a su marido, Mauro Floriani, en 2014 con prostitución de menores. Pese a que mantiene no haberlo perdonado, defiende “seguir adelante”.
Luego de no resultar electa en 2024, Alessandra Mussolini se retiró de la política activa. La sombra de su abuelo, no obstante, sigue presente. Se manifiesta en los dos libros que ha escrito al respecto, cuando la prensa la apoda como “la Duciona”, e incluso en en el reality show que ganó. Allí mencionó que su apellido “no ha sido fácil de soportar”.