Secciones
Opinión

El perro de Boric y otros ladridos

Simpático, todo. Razonable cobertura que busca humanizar y conocer en todos sus aspectos a quien será el Primer Mandatario de la nación, pero llevamos más de una semana con la tontería.

Han pasado ya diez días desde que tenemos a Gabriel Boric como presidente electo de Chile. Su triunfo fue claro y contundente. Los jóvenes –en particular, las mujeres menores de 30 años– lo escogieron y salieron a votar convencidas de que será una garantía para no retroceder en los derechos de género adquiridos y por adquirir.

Las jóvenes lo hallan hasta “mino”, cuando hace poco era sólo un diputado con tendencia a la gordura al que había que subirlo a un taburete para que no se viera más chicoco que el resto en los debates televisados. Es el conocido efecto afrodisíaco que tiene el poder. Eso, mientras las mayores lo encuentran tiernucho, con su aspecto rubicundo y su tendencia a encaramarse a los árboles. Y todos –ellas y ellos– celebran su humanidad; su ya característico gesto namasté a la hora de saludar y agradecer; y les caen bien su discreta polola, la cientista social Irina Karamanos, sus padres, sus hermanos y sobre todo Brownie, su perro quilterrie magallánico de color dorado, que ha generado una adoración sin límites. Hasta la mascota del gritón presidente de Argentina, “Dylan Fernández saludó al perro presidencial de Chile, Brownie Boric”, tal cual tituló el diario La Nación de allende Los Andes.

Simpático, todo. Razonable cobertura que busca humanizar y conocer en todos sus aspectos a quien será el Primer Mandatario de la nación, pero llevamos más de una semana con la tontería. Acá, el desbarajuste emocional de los noveles reporteros ha llegado al paroxismo. En lugar de andar preocupados de los tremendos desafíos que deberá enfrentar el nuevo presidente, sin un Piñera a quien echarle la culpa de todos los males y con la experiencia de que las lunas de miel en política duran poco, en vez de indagar en los mayores desafíos y riesgos, que son muchos los que se vienen, los profesionales de la información plantean con carácter de cuestión de Estado si Brownie se vendrá a vivir a Santiago o seguirá en Punta Arenas o si el mandatario electo se emociona a diario al percibir tanto cariño recibido. Actuar como gruppie del ídolo del momento no sólo está reñido con los principios más elementales de Periodismo I, sino que le terminará por jugar en contra al Gabriel que tanto admiran muchos periodistas imberbes sin sentido de las proporciones y del sentido común, y que le andan preguntando sandeces dignas de matinal. A propósito, recomiendo ver en Netflix una película con una pléyade de estrellas que, en son de comedia, revela cómo trata la prensa y el poder político la inminente llegada a la Tierra de un asteroide del tamaño del monte Everest que arrasará con el planeta. En vez de ocuparse del hecho, prefieren edulcorar la amenaza. Ser dijes. Ser amantes del primer dog lover de la nación.

Endiosar al que ahora tiene la guitarra, como el propio Boric, ahora devenido en bajista del grupo Chile, ha dicho, no corresponde. Fue el mismo día 24 de diciembre, cuando no quiso seguirle tirando más huesos al perro y, sin nombrar a Brownie, cuando le preguntaban alguna lesera sobre la mascota, él dijo aludiendo a este entusiasmo mediático, propio de calcetineras: “Hay que tener mucho cuidado también con no idealizar a nadie, partiendo por mí”. Un encomiable gesto de madurez, más, cuando sabemos que las demandas sociales son infinitas, la violencia en La Araucanía no cesa, las señales económicas se ven color hormiga, los socios del PC pueden rápidamente convertirse en un collar de melones y la derecha no se arrugará para hacerle oposición ruda.

En serio: si la idea es que le vaya bien, concentrémonos en lo esencial, no aplaudamos como focas y dejemos a Brownie tranquilo.

Notas relacionadas








No solo mentores

No solo mentores

En la actualidad, las mujeres contamos con mentorías, talleres de liderazgo y consejos para hacernos valer. Sin embargo, nos faltan personas con poder que pongan su nombre detrás del nuestro cuando se decide un ascenso, una gerencia o un asiento en el directorio.

Foto del Columnista Gabriela Clivio Gabriela Clivio


La envidia de Roma (que al revés se lee amor)

La envidia de Roma (que al revés se lee amor)

A propósito de Tú También Eres Extraña, el más reciente libro de María José Viera Gallo, nuestro columnista revisa y recuerda un mundo que él también vivió: el de los niños chilenos en el exilio. Y aprovecha de hablar del rol clave de los retornados en la cultura y la política nacional, una fuerza sin la cual la Concertación, el gobierno de Lagos y el de Bachelet habrían sido imposibles. Gente que se hizo de nuevo afuera y suele pasar por alto esa experiencia…, ya que los hace sospechosos a los ojos del resto de los chilenos, que suelen tildarlos de cursis porque se fueron pobres y llegaron de vuelta con una gringa bajo el brazo y un posgrado que antes no tenían y porque en Europa aprendieron a tomar buenos vinos y a entender que hay más pastas que los meros tallarines.

Rafael Gumucio

Pablo García:

Pablo García: "La IA cambia las tareas que hacemos, no nuestro rol como personas"

El presidente de la Comisión Nacional de Evaluación y Productividad, exvicepresidente del Banco Central, exdirector ejecutivo del FMI, magister en economía de la UC y doctor en economía del MIT, actual académico de la UAI, analiza lo que vendrá tras la promulgación de la Ley de Reconstrucción y el problema que traerá el envejecimiento de la población en un futuro con inteligencia artificial en el que —advierte— la escasez no desaparece y solo cambia de forma.

Felipe Ramos

El derecho a intentar

El derecho a intentar

El espíritu emprendedor debiera tener un lugar mucho más importante en la formación de nuestros niños. No para convertirlos prematuramente en empresarios, sino para que experimenten lo que significa tener una iniciativa propia y llevarla adelante.

Foto del Columnista Alejandra Mustakis Alejandra Mustakis