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Durmiendo con “el enemigo”

La pregunta que queda flotando es qué viene después. ¿Renunciará Jara a su militancia si gana la primaria? Podría congelarla -como han hecho otros mandatarios-, aunque sería ingenuo pensar que, con eso, la gente dejará de pensar que es comunista. Tal vez el mejor escenario, si gana, es que sea otro partido quien lo pida.

A Jeannette Jara le gusta la cumbia, tiene un trato dulce y una sonrisa fácil. Pero en política, la simpatía no basta para liderar una candidatura presidencial. Esta semana quedó claro: cuando hubo que poner orden, lo hizo sin dudar. Le paró el carro a su propio partido.

Porque mientras su campaña vive su mejor momento -buenas cifras, buen despliegue y un tono que conecta-, las tensiones internas en el Partido Comunista la obligaron a endurecerse. A sacar la voz. Y lo hizo con fuerza, justo cuando Lautaro Carmona, presidente del PC, cometió una torpeza de alto costo: propuso, en tono casi festivo, sumar a Daniel Jadue al comando.

Lo hizo apenas se conoció el cambio de cautelar del exalcalde de Recoleta, que pasó de arresto domiciliario total a nocturno. Pero se pasó de largo. “No midió las consecuencias políticas”, comentan desde el equipo de Jara, donde interpretan el gesto como una jugada de control. La misma lógica con la que Carmona anunció su candidatura antes que la propia candidata.

Esta vez, sin embargo, Jara no se dejó arrastrar. Lo frenó. “Ni Daniel ni yo estamos para ese juego”, repite entre sus más cercanos. No solo por la situación judicial de Jadue -la Fiscalía aún podría apelar-, sino porque, simplemente, no lo quiere en su equipo. No hay cercanía, ni diálogo fluido. Y los gestos, en política, importan: ella lo llamó el 1 de junio, cuando le rayaron la casa, y luego se enteró por la prensa de que él, junto a ME-O, lanzaría un programa paralelo para comentar la cuenta pública del presidente Boric. En su entorno, fue leído como una deslealtad.

Pero más que decepción, lo que hay es una certeza. Jara no quiere figuras que cuestionen las primarias ni que pongan en duda la legitimidad del proceso. El episodio no fue cómodo. Nadie quiere la imagen de una candidata enfrentada con su propio partido. Pero lo cierto es que el PC, hasta ahora, parece alinearse con ella. Y eso, en medio de tantos ruidos, vale oro.

La pregunta que queda flotando es qué viene después. ¿Renunciará Jara a su militancia si gana la primaria? Podría congelarla -como han hecho otros mandatarios-, aunque sería ingenuo pensar que, con eso, la gente dejará de pensar que es comunista. Tal vez el mejor escenario, si gana, es que sea otro partido quien lo pida. La excusa perfecta para transformarse formalmente en la candidata de toda la coalición y dar garantías a sectores del Socialismo Democrático y la DC, que aún la miran con muchísima desconfianza.

Por ahora, Jara puso un paralé. Uno claro. Lo que venga en la próxima semana y media dependerá de su partido… y de si Carmona entiende que esta vez, la que manda, no es él.

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