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Resultados PAES: el puntaje no debiera decidir el futuro

La entrega de resultados de la PAES vuelve a instalar el puntaje como el principal criterio para elegir carrera, pese a que la evidencia muestra altos niveles de deserción y frustración asociados a decisiones apresuradas. Lo cierto es que existen alternativas para elegir con más información, más orientación y, sobre todo, más tiempo.

Con la publicación de los resultados de la PAES y el cierre del proceso de postulación a la educación superior este jueves, miles de jóvenes en Chile enfrentan días decisivos. Elegir carreras, instituciones y caminos que muchas veces se sienten definitivos no es una tarea menor. No es extraño que este momento venga acompañado de ansiedad, comparaciones y una presión silenciosa que empuja a decidir rápido, incluso sin la reflexión necesaria.

En este contexto, una de las ideas más dañinas que se repite año a año es que el puntaje “manda”. Que hay que postular a lo que alcanzó, aunque no convenza, aunque no motive, aunque no dialogue con intereses ni proyectos personales. Esa lógica, instalada en conversaciones familiares, escolares y sociales, no solo empobrece la decisión: también aumenta el riesgo de frustración, cambios de carrera y abandono temprano.

La evidencia es clara. En Chile, el acceso a la educación superior ha crecido de manera sostenida y hoy alcanza a cerca de la mitad de los jóvenes. Sin embargo, este avance convive con un problema persistente: la deserción en los primeros años ronda entre el 20 y el 30%, situándose por sobre la de países desarrollados. Detrás de estas cifras hay historias de decisiones tomadas con apuro, falta de información y escasos espacios de orientación vocacional oportuna.

Elegir una carrera no es un trámite administrativo ni una carrera contra el reloj. Es una decisión compleja, que requiere tiempo, información y acompañamiento. Cuando ese proceso se reduce a una tabla de puntajes, se pierde de vista lo esencial: que cada joven es distinto, aprende distinto y proyecta su vida de maneras diversas. No todas las trayectorias son lineales ni todas las decisiones deben tomarse a una edad determinada.

En esa línea, elegir conscientemente implica ampliar la mirada y considerar no solo los intereses vocacionales, sino también información objetiva sobre empleabilidad, retorno económico y proyección laboral. Un reciente análisis de la Fiscalía Nacional Económica advierte que alrededor del 35% de las carreras de educación superior en Chile presenta un retorno económico negativo, es decir, que los ingresos futuros de quienes egresan pueden no compensar los costos asociados a estudiar ese programa. Estos datos refuerzan la importancia de investigar, comparar y tomar decisiones informadas.

Además, es fundamental recordar algo que muchas veces se omite en estos días: existen alternativas y segundas oportunidades. La PAES de invierno permite volver a intentarlo y mejorar resultados. Existen bachilleratos, programas propedéuticos, vías técnico-profesionales y mecanismos de acceso especial que amplían las opciones y ofrecen caminos igualmente válidos para construir un proyecto de vida. En particular, las carreras técnicas del ámbito STEM suelen mostrar mejores indicadores de empleabilidad e ingresos, y constituyen una alternativa sólida y pertinente para muchos jóvenes.

Desde nuestra experiencia acompañando a jóvenes desde 2008, vemos con frecuencia un mismo patrón: quienes cuentan con orientación adecuada, información clara y espacios de reflexión toman decisiones más conscientes, permanecen más tiempo en sus carreras y viven su paso por la educación superior con menor frustración. Por el contrario, elegir solo por presión o por puntaje suele tener costos emocionales, académicos y económicos que se arrastran por años.

Por eso, en este momento clave, el llamado es a bajar la urgencia y subir la reflexión. Preguntarse qué interesa, qué habilidades se quieren desarrollar, qué tipo de vida se quiere construir. Informarse, comparar alternativas y entender que también es válido postergar una decisión si no se cuenta con la convicción suficiente hoy.

Postular a la educación superior es una oportunidad para proyectarse, no una sentencia. Un puntaje no define una vida. Lo que sí puede marcar la diferencia es el acceso a información oportuna, el acompañamiento adecuado y la libertad de elegir sin presiones externas. En este proceso, tomarse el tiempo necesario no es retroceder: muchas veces, es el primer paso para avanzar mejor.

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