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La paradoja de la lectura silenciosa

En su libro Literatura infantil, Alejandro Zambra dice “En realidad no existe la lectura silenciosa: la lectura, en sí misma, es portadora de una voz ya incluida en el silencio aparente”. Al parecer, es algo que las nuevas generaciones -por suerte- ya tienen incorporado y que las políticas públicas deberían considerar en su proceso de actualización.

AGENCIA UNO

Chile es un país que ha encontrado placer en la lectura. Es cierto que los índices de comprensión lectora siguen siendo preocupantes según los datos del último SIMCE: en cuarto básico, un 27% de los alumnos está en nivel insuficiente. En octavo básico, ese porcentaje sube al 42% y en segundo medio, llega al 48%. En vez de corregir la falencia, conforme avanzan los años, empeora. Los niños entran con dificultades y se convierten, según cifras de la OCDE, donde un alarmante 44% de los adultos en Chile presenta competencias lectoras insuficientes y -según el Censo 2024- sobre 405 mil personas hoy declaran ser analfabetas.

Sin embargo, el escenario no es sombrío, por el contrario, muestra un alza en el consumo de lectura. Una encuesta realizada por Corpa en 2025, enfocada en los hábitos de lectura, reveló que un 38% de los encuestados afirma que lee todos los días, un 51% dice que lo hace entre uno y seis días a la semana y un aislado 11% sólo lo hace por obligación. Por si fuese poco, el Sistema Nacional de Bibliotecas Públicas informó ese mismo año que el nivel de préstamos había crecido un 5% en comparación a 2024, alcanzando 1.955.876 libros, de los que 1.516.124 son en formato impreso y 439.752 en formato digital.

Este crecimiento ya se veía en 2022, apareciendo en el estudio de Hábitos y Percepciones Lectoras de IPSOS, donde un 50% de los encuestados declara leer al menos 15 minutos diarios, mientras que a un 80% de los chilenos le gustaría poder leer más.

Entonces, ¿quién está leyendo? La Generación Z. La Encuesta de Participación Cultural y Comportamiento Lector realizada por el INE y el Ministerio de las Culturas en 2024 revela que el 83% de los jóvenes (15 a 29 años) declaran leer al menos 15 minutos de forma diaria o semanal, mientras que esta proporción baja a 79,1% en personas adultas (30 a 64 años) y llega a 64,2% en personas mayores (65 años y más). Por suerte, esto también se extiende a los libros, ya que su consumo en nuestro país ha mostrado un aumento en el hábito, con un 51% de la población leyendo libros y un promedio de 4,5 a 5,3 libros anuales por persona, según reflejan los datos de Corpa y que se refleja en los datos de la Cámara Chilena del Libro, que evidencia un crecimiento sostenido del 43,8%, al pasar de 6.268 títulos publicados en 2015 a 9.013 en 2024.

Este ejercicio, asociado al silencio y la introspección está encontrando nuevas vías para popularizarse entre los jóvenes: actividades en librerías, bookstagramers en TikTok o Instagram dando recomendaciones, el auge del cómic en Chile y la popularización de los clubes de lectura han jugado un rol fundamental para unir y convertir la lectura en un acto colectivo y menos solitario.

En su libro Literatura infantil, Alejandro Zambra dice “En realidad no existe la lectura silenciosa: la lectura, en sí misma, es portadora de una voz ya incluida en el silencio aparente”. Al parecer, es algo que las nuevas generaciones -por suerte- ya tienen incorporado y que las políticas públicas deberían considerar en su proceso de actualización.

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En su libro Literatura infantil, Alejandro Zambra dice "En realidad no existe la lectura silenciosa: la lectura, en sí misma, es portadora de una voz ya incluida en el silencio aparente”. Al parecer, es algo que las nuevas generaciones -por suerte- ya tienen incorporado y que las políticas públicas deberían considerar en su proceso de actualización.

Foto del Columnista Alejandra Valdés Alejandra Valdés