Hay un anhelo por volver.
Y viajar a un mundo conocido*.
A la #nostalgia. Término que solo en TikTok, genera más de 200 millones de views.
Hace rato que está en el aire esa sensación. La de querer volver. De vivir de un modo un poco más vintage, con onda pero con un poquito más de felicidad. Estamos viendo un montón de comportamientos que apuntan hacia eso. No quiere decir que todo lo que hagamos tenga que ser del pasado. O desconectarnos del todo. Pero si hay una fuerza que ayuda a que la comunicación, las marcas, el diseño y lo que estamos pensando se hagan evocando otra época donde la gente siente que podría ser más feliz.
Marcas como Adidas lanzan colecciones como la Samba, Gazelle, Handball Spezial y Campus, emulando el pasado y generando ventas explosivas (US$28.060 millones en 2025).
Lo vintage es moda.
Y hay una onda que tiene a las marcas mezclando la moda retro con lo actual. Desde camisetas actuales a colecciones colgadas del pasado.
Mientras pasa eso, hay generaciones pegadas con looks no tan nuevos. El 47% de los z y millenials compró ropa usada de una marca en 2024. El 50% de los jóvenes también se lanzó de cabeza por ropa de segunda mano para crear contenido para sus redes sociales. Locura.
Y de la moda, a la música.
Primero. Vinilos. Las ventas no cayeron en 19 años. Solo el año pasado en Estados Unidos los vinilos generaron más de USD 1.000 millones en ventas. Eso. Y con 46,8 millones de discos vendidos. Lo curioso: el 40% de los que compraron esos álbumes no tiene una tornamesa donde escucharlos.
Caramba.
Como si comprasen para conectar con otra época.
Y si hablamos de conectar, volvieron los hermanos Gallagher con una gira de Oasis. Y vendieron 630 mil entradas más que Beyoncé en 2025.
Y al mismo tiempo, Suits, serie que terminó en 2019, volvió a aparecer como una rompe récords con más de 57 mil millones de minutos vistos en 2023. Tal fue el éxito que hoy el actor que le da vida al personaje es el embajador de una app con inteligencia artificial hecha por los abogados, que se llama Harvey (en alusión directa al personaje, Harvey Specter).
Y en esta fiebre por el pasado ya se estrenaron El Diablo Viste a la Moda 2, Michael y se viene la de He Man.
Y si hablamos de otra época, aparecen las fotos y los recuerdos. Y el boom del mercado de las cámaras que emulan una imagen análoga***.
Muchos quieren mostrar ese estilo análogo a la hora de tomar fotos. Como sea. Y es por eso que la fotografía digital que simula looks de películas fotográficas se disparó. Como muestra, la Fujifilm X100VI (lanzada en 2024) ya es la cámara más pre ordenada de la historia con una lista de 500 mil unidades. A eso se suma la locura por otras cámaras digitales cuyas imágenes parecen análogas (las de la japonesa Ricoh son grito y plata) y ni hablar de las apps que emulan esos filtros para iPhone y Android.
Y no solo lo digital.
Una cámara análoga panorámica descontinuada como la Widelux de una empresa ya extinta, acaba de revivir. De la mano de Jeff Bridges bajo la marca Wideluxx, con doble x y con un valor que supera los USD4.000 por cámara. En este video está la explicación.
Todo indica que en el pasado hay algo añoramos. Cada vez con más fuerza. Se trata de volver a un lugar en el que estuvimos o el cual añoramos conocer. Se trata de volver, de repensar, de revivir, de re conectar. Y hay acá una enorme oportunidad a nivel de experiencia para las marcas. ¿Cómo volvemos a conectar con esas cosas que supuestamente nos hacían más felices?
Buscando donde están las brechas entre esa nostalgia y oportunidades de mercado. Así lo hizo DEM. Una naciente marca de baggy jeans, fundada por un joven de 16 años, que en un año ya vende US$1.000.000. Como lo dice Camille Moore de Third Eye Insights, se trata de nostalgia gap hunting, o buscar la estética hacia la cual se mueven las personas y que el mercado no ha visto. Y crear (o re lanzar) desde ahí).
*Conocido para muchos, para otros, solo a través de películas, fotos y referencias.
**Las proyecciones hablan de un crecimiento del mercado de ropa usada a USD360.000 millones de aquí al 2030.
***Dentro de un mercado de cámaras usadas que llegó a los USD3.800 millones en 2024 y que sigue siendo furor, permitiendo que solo suban y suban los precios de cámaras del pasado.
Manu Chatlani es director ejecutivo de Jelly