La confianza en las instituciones es un factor clave en el desarrollo de los países. En Chile, la Encuesta Bicentenario UC ha demostrado en los últimos años en forma reiterada que las universidades gozan de gran confianza de la ciudadanía, la que creció de manera significativa luego de difíciles situaciones que enfrentó el país en los últimos años, tales como el estallido social, la pandemia, el desarrollo de ambos procesos constituyentes, entre otros. En todas estas circunstancias, la ciudadanía percibió con claridad el compromiso de las instituciones con el devenir del país y de sus habitantes, a través de un apoyo directo al bienestar de la ciudadanía.
Recientemente, se publicó un interesante documento académico en la Universidad de Yale (Report of the Yale Committee on trust in higher education. Yale University April 2026), en el que se demuestra que en Estados Unidos la confianza en las universidades cayó de un 57% a un 36% en menos de una década. Por otra parte, un 70% de los norteamericanos manifiestan que las universidades de ese país van en una dirección errónea (Gallup 2025).
Los factores que se han planteado para explicar esta percepción han sido múltiples, incluyendo la falta de conocimiento de la población de la misión de las universidades; el alza de los costos en Educación Superior; una disminución del valor agregado de cursar estos estudios; la opacidad de los sistemas de admisión universitaria; los problemas de cancelación observados, atentados al pluralismo y a la libertad académica, entre otros. El reporte también alerta con preocupación que esta falta de confianza puede ser difusa y compartida con otras instituciones, lo que debe ser un motivo de análisis y estudio, tanto en ese país como en nuestra región.
Junto al diagnóstico realizado, en el reporte se publica un estudio y sugerencias, que pueden ser importantes de analizar por sus implicancias en nuestro país. Se plantea en primer término que se requiere una autocrítica profunda y una evaluación del sentido y misión de las universidades. Junto a esto, se requiere enfocarse muy directamente en las labores primordiales, es decir, docencia innovadora; investigación creación y transferencia; junto a fortalecer la vinculación con el medio, lo que ha sido clave en la relación de las instituciones con sus comunidades.
Una preocupación especial se refiere a los costos de los estudios, los que se han incrementado de manera muy considerable en los últimos años. Otros aspectos descritos incluyen la necesidad de instalar al estudiante al centro del proceso formativo; una mayor accesibilidad para estudiar; la existencia de vías de equidad y admisión que considere aspectos de las desventajas en la población vulnerable; y de manera especial, estar atentos a los avances y aplicaciones de la Inteligencia Artificial en el desarrollo institucional, en relación con sus aplicaciones en docencia e investigación.
Otros aspectos que se mencionan como prioritarios son la existencia de reglas claras en el manejo del gobierno universitario, con énfasis en la transparencia y las comunicaciones internas y externas; disminuir la burocracia en el manejo institucional; fortalecer la presencia y el rol público de las universidades; preocuparse de la coherencia en las acciones, es decir enfrentar las situaciones públicas con el ejemplo. Es crucial realizar un esfuerzo en avanzar en los aspectos de desarrollo de la ética institucional, en especial en el análisis de la toma de decisiones que estén orientadas al bienestar de la comunidad universitaria y el desarrollo y crecimiento de la calidad académica institucional. No hay duda de que todos los puntos que se describen resuenan de manera significativa en nuestras instituciones, por lo que es muy importante que cada institución los analice en detalle.
En las últimas semanas hemos asistido a un interesante debate público respecto de la Educación Superior, con la inclusión de temas de financiamiento estudiantil e institucional, la longitud de las carreras de pregrado, el rol e impacto de la Inteligencia Artificial, y en especial referente el sentido y profundidad de la educación superior en la formación integral de nuestros estudiantes, que les permita adaptarse a un mundo en constante cambio.
Junto al análisis de estos temas, este documento, así como la permanente mirada internacional y el análisis comparado de lo que sucede en otras universidades líderes en diversos continentes, permiten anticipar situaciones que se presentarán en el país en nuestras instituciones. Por esto, es importante reflexionar nuestro quehacer de manera permanente y mantener un diálogo y presencia con la ciudadanía, con el objeto de colaborar con el mejor desarrollo del país y de sus personas. Este aspecto debe ser un sello que forme parte de nuestra misión fundacional.