El debate respecto del financiamiento de la operación y mantención del futuro Parque Cerros de Chena no ha estado exento de fake news y medias verdades que nos parece necesario aclarar.
Se ha dicho que el único responsable de este parque es el Gobierno Regional y el gobernador Orrego. Sin embargo, Cerro Chena no es el proyecto de una persona: es un proyecto de Estado con doce años de historia, nacido del concurso Cerros Isla de 2014 —cuyo jurado integró el actual ministro de Vivienda—, que sobrevivió incluso a la quiebra de su primera constructora, y en el que participaron tres intendentes y un gobernador regional, cinco alcaldes de distintos partidos en San Bernardo y Calera de Tango, y más de mil vecinos que aportaron a su diseño.
También hemos escuchado que Parquemet no tiene responsabilidad sobre el parque, sino que “es del Gobierno Regional”. Los antecedentes indican otra cosa: Parquemet operó y mantuvo Cerro Chena durante dos décadas, entre 2004 y 2024; comprometió formalmente su administración futura mediante carta compromiso; participó en el diseño de los espacios operativos; y trabajó hasta el primer trimestre de 2026 en las mesas de coordinación para el traspaso. Parquemet no llega tarde ni desde fuera: siempre estuvo dentro.
El Minvu sostiene que la carta compromiso “no sirve” para comprometer la mantención. Sin embargo, ese instrumento fue validado por el Ministerio de Desarrollo Social, y la propia guía del Minvu para su línea de mejoramiento de parques urbanos lo define como el documento requerido para respaldar la mantención de un parque que será ejecutado. Sin esa carta, el Gobierno de Santiago no habría podido financiar la ejecución. Es el mismo documento que respaldó la mantención de los parques Hondonada, De la Familia, Mapocho Río y André Jarlan.
Si esa firma no vale para Cerro Chena, ¿vale para los demás?
También se ha afirmado que el proyecto tendría fallas constructivas que impedirían su recepción y operación. En efecto, la Contraloría General de la República, durante un proceso de auditoría, detectó 21 fisuras no estructurales y observaciones asociadas a recubrimientos de hormigón, ya corregidas.
Cualquier hallazgo futuro se resolverá en el proceso formal de recepción; tras la recepción provisoria existe, además, un año de garantía para reparar eventuales nuevas observaciones.
Queda el argumento de fondo: que los costos serían demasiado altos. La cifra correcta para comparar no es el total, sino el costo por hectárea. Cerro Chena requiere UF 133,5 por hectárea al mes, en pleno rango de la red que Parquemet ya administra: el Parque de la Familia cuesta UF 133,1; Mahuidahue, UF 102,3; y Mapocho Río, UF 194,6. Es un costo normal para un parque urbano reciente, calculado además con estándares que fija el propio Minvu, no el Gobierno de Santiago.
Además, cuando el Minvu pidió fondos adicionales, la Dipres fue clara: la mantención debía resolverse mediante reasignaciones internas del presupuesto de Parquemet, que, de acuerdo con la propia Ley de Presupuestos 2026, dispone de 26 mil millones de pesos para la mantención de parques urbanos, entre los cuales se encuentra expresamente Chena.
Es decir, Parquemet tiene la obligación de mantener y operar el Parque Cerros de Chena y, mediante reasignaciones, debe disponer de los recursos para hacerlo, aunque, por razones no explicadas, no ha solicitado efectuar dichas reasignaciones.
Las comunas de la zona sur de la Región Metropolitana arrastran el mayor déficit de áreas verdes de la capital y enfrentan, con dureza, el avance del crimen organizado sobre sus espacios públicos. Un parque abierto, cuidado y con presencia institucional es también una política de seguridad.
En septiembre, el segundo pulmón verde de la Región Metropolitana estará listo para abrir sus puertas a dos millones de personas.
La pregunta es si esos santiaguinos seguirán esperando.