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La maldita primavera

Los líderes son claves para promover una cultura de cuidado de la salud mental: valorar la propia y la de su equipo, creando un entorno más positivo y de confianza. Para ello es clave normalizar el tema; hablar de manera abierta sobre la importancia de la salud mental, tanto en el contexto laboral como personal y a la vez generar espacios de diálogo.

La llegada de la primavera fue anunciada por una nueva tendencia: miles de ramos de flores en las calles de la capital en manos de parejas. Una tendencia que se hizo viral rápidamente.

La primavera trae también otras flores: las que recibe quienes deciden quitarse la vida.

Un tema del cual no sabemos, ni queremos hablar.

El año 2025 se registraron 1.927 defunciones por suicidio, una cifra que se incrementa hasta los meses de verano y que supera a la tasa de homicidios durante el mismo año. También el año pasado, los trastornos mentales y del comportamiento se consolidaron como la principal causa de emisión de licencias médicas en Chile, alcanzando un 30,9% del total de los permisos procesados en el país. La tendencia de la última década evidencia un alza sostenida (en 2018 representaban apenas el 22,9%).

Hace unos meses una compañera de curso tomó la decisión de quitarse la vida: La palabra suicidio no fue mencionada en el chat de nuestro curso, ni por el diácono que hizo un oficio, ni por el sacerdote que realizó una misa posterior. Rogativas y bendiciones varias, pero ninguna mención a una decisión tremenda. Ninguna referencia al contexto en que ella vivía y que posiblemente la llevó a suicidarse.

Las empresas evitan también este tema, pese a que juegan un rol relevante en cualquier estrategia de prevención del suicidio. Los líderes son claves para promover una cultura de cuidado de la salud mental: valorar la propia y la de su equipo, creando un entorno más positivo y de confianza. Para ello es clave normalizar el tema; hablar de manera abierta sobre la importancia de la salud mental, tanto en el contexto laboral como personal y a la vez generar espacios de diálogo, donde los integrantes del equipo puedan expresar preocupaciones sobre su bienestar físico y mental sin temor a juicios. El riesgo de la estigmatización está siempre presente.

Hay una base de confianza que parece señalar brechas entre ejecutivos y trabajadores: Mientras el 90% de los primeros considera que sus equipos confían en ellos, solo el 47% de estos declara efectivamente hacerlo, según señala el Estudio de Confianza 2026 de PwC Chile.

Con todo, las empresas son cautelosas en esta materia. Hoy la llamada reputación corporativa es una dimensión que gana lugar en la evaluación de la gestión.

Los medios de comunicación carecen de protocolos para informar de estas muertes. Muchas veces oscilan entre el silencio y la exposición al borde del morbo: lo que parece marcar la diferencia es la condición socioeconómica de la familia. Tampoco es un tema que tenga la misma importancia en la agenda, siquiera similar a la que se les originan a los homicidios.

Una política de prevención del suicido requiere de una comunicación adecuada en todos los niveles y esferas. El silencio es un doble dolor para las familias

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Los líderes son claves para promover una cultura de cuidado de la salud mental: valorar la propia y la de su equipo, creando un entorno más positivo y de confianza. Para ello es clave normalizar el tema; hablar de manera abierta sobre la importancia de la salud mental, tanto en el contexto laboral como personal y a la vez generar espacios de diálogo.

Foto del Columnista Sergio España Sergio España