Secciones
Opinión

Cuando aprender a leer se convierte en una causa compartida

Cuando los equipos directivos disponen de condiciones para acompañar la enseñanza, las autoridades responden a las necesidades de las comunidades y la información sobre los aprendizajes permite orientar los apoyos.

¿Qué hace que una prioridad educativa se transforme en un compromiso capaz de movilizar a todo un sistema? Hace unos días, como parte de una delegación chilena, visitamos Guanajuato, México, para conocer su política de alfabetización inicial. Una de las principales reflexiones que nos dejó esa experiencia fue la fuerza de una meta que distintos actores reconocen como propia: que todos los niños y niñas aprendan a leer y escribir oportunamente.

Lo que más llamó nuestra atención fue la convicción compartida en torno a ese propósito. Desde las autoridades hasta quienes acompañan el trabajo pedagógico, existía claridad sobre la importancia de esta tarea y la responsabilidad de cada uno para llevarla adelante. La alfabetización ocupaba un lugar central en la agenda y en las conversaciones sobre cómo mejorar los aprendizajes.

Esa convicción tiene una expresión concreta. La Política de Aprendizajes Fundamentales de Guanajuato articula compromiso político, propuesta pedagógica, formación docente, acompañamiento, reconocimiento y monitoreo. Son componentes que UNICEF recoge en su documentación sobre esta experiencia y que permiten comprender cómo una prioridad puede traducirse en una forma de organizar el trabajo del sistema educativo.

Los resultados presentados durante la visita también aportan antecedentes concretos. Según la evaluación Brújula de la Lectura, entre 2025 y 2026 la proporción de estudiantes evaluados en los niveles de fluidez lectora consolidada y destacada pasó del 26% al 50,9%. Este avance permite observar una dimensión relevante del aprendizaje lector y refuerza la importancia de contar con información para orientar el trabajo pedagógico y los apoyos.

El propósito de este esfuerzo tiene consecuencias que van mucho más allá de los primeros años escolares. Aprender a leer y avanzar en la comprensión permite acceder a nuevos conocimientos, relacionar ideas y desenvolverse con mayor autonomía. Cuando esas habilidades no se desarrollan oportunamente, las dificultades pueden extenderse a distintas asignaturas y limitar la trayectoria educativa. Por eso, la comprensión lectora debe ocupar un lugar central en la educación.

Hay un aspecto de la visita que merece especial atención: la capacidad de construir una narrativa compartida que dé sentido a esa prioridad. Muchas veces damos por hecho que todos entendemos de la misma manera una meta y sabemos cómo contribuir a ella. Sin embargo, ese propósito puede perder fuerza si las decisiones de las autoridades, los apoyos técnicos y las necesidades de las escuelas avanzan por caminos distintos.

Construir un sentido compartido exige escuchar a quienes enseñan y reconocer su conocimiento sobre los estudiantes y sus contextos. Los docentes observan los avances, identifican dificultades y toman decisiones pedagógicas todos los días. Su experiencia debe formar parte de la construcción de las respuestas, junto con la formación, las herramientas y el acompañamiento que necesitan para fortalecer su trabajo.

Una meta adquiere credibilidad cuando cada actor puede reconocer cómo su aporte se conecta con el de los demás. Cuando los equipos directivos disponen de condiciones para acompañar la enseñanza, las autoridades responden a las necesidades de las comunidades y la información sobre los aprendizajes permite orientar los apoyos. Reconocer el trabajo de las escuelas y compartir sus avances también contribuye a sostener ese compromiso.

En Fundación Crecer con Todos trabajamos con toda la comunidad educativa para fortalecer la enseñanza y el aprendizaje de la lectura. Esa experiencia nos ha mostrado la importancia de articular el trabajo de docentes, equipos directivos, familias y sostenedores, desde sus distintas responsabilidades, en torno a un propósito compartido. Mejorar los aprendizajes requiere construir respuestas pertinentes a cada realidad y desarrollar capacidades que permanezcan en las comunidades.

Chile cuenta con conocimientos y capacidades desde los cuales avanzar. El desafío es articularlos en torno a una prioridad que se exprese en la formación docente, el acompañamiento a las escuelas, la asignación de recursos y la atención oportuna a cada niño.

Notas relacionadas