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Educación Parvularia: una prioridad que debe sostenerse

Ampliar el acceso permite que más niños participen de experiencias educativas que apoyen su desarrollo antes de ingresar a la educación escolar, por eso, fortalecer este nivel es relevante para avanzar en igualdad de oportunidades desde el inicio de la trayectoria educativa.

AGENCIA UNO

El proyecto de Ley de Presupuestos 2027 entrega una señal positiva para la educación parvularia. Mientras los recursos totales de Educación se mantienen prácticamente constantes, los destinados a los jardines infantiles aumentan un 3% real, equivalente a $38.035 millones adicionales. En un contexto de estrechez fiscal, este incremento es relevante, ya que fortalecer los primeros años de la trayectoria educativa es una inversión en el desarrollo de los niños y en sus oportunidades futuras. El desafío es sostener esta prioridad y asegurar que los recursos se traduzcan en mayor acceso y en una educación de calidad.

Dentro de este aumento, destaca el fortalecimiento de los jardines Vía Transferencia de Fondos (VTF), cuyos recursos corrientes crecen un 6,3% real, equivalente a $20.954 millones adicionales. Estos establecimientos reciben un financiamiento considerablemente menor que los jardines de administración directa de JUNJI y Fundación Integra. Según estimaciones del Banco Mundial, los jardines VTF disponen de aproximadamente un 40% menos de recursos por niño que JUNJI e Integra, pese a atender a una población de características socioeconómicas similares y concentrar la mayor proporción de la matrícula de jardines infantiles del sistema público, con un 38,2%.

Fortalecer este nivel es especialmente relevante en un país que todavía mantiene brechas importantes de acceso a la educación parvularia. Según Education at a Glance 2026, en 2024 la cobertura desde los 3 años hasta el ingreso a la educación básica alcanzaba un 79% en Chile, frente al 90% de la OCDE. Mientras en Chile esta cifra se mantiene igual que en 2015, el promedio de la OCDE aumentó cuatro puntos porcentuales. El desafío es particularmente importante en las edades más tempranas: a los tres años, aproximadamente cuatro de cada diez niños en Chile no participan en educación parvularia.

A las brechas de acceso se suman diferencias importantes en la inversión por estudiante. En 2023, el gasto total anual por niño en educación parvularia alcanzó US$8.655 en Chile, frente a US$13.904 en el promedio de la OCDE, montos ajustados por poder de compra. Esto equivale a un gasto aproximadamente un 38% menor. Además, entre 2015 y 2023, el gasto público real por niño matriculado de tres a cinco años aumentó un 12% en Chile, frente a un 34% en la OCDE, por lo que, aunque el país ha incrementado su inversión, lo ha hecho a un ritmo considerablemente menor.

La importancia de esta inversión está en las oportunidades que una educación parvularia de calidad puede ofrecer desde los primeros años. La evidencia recogida por la OCDE muestra que favorece el crecimiento de habilidades cognitivas y socioemocionales, especialmente entre niños de contextos desfavorecidos. Ampliar el acceso permite que más niños participen de experiencias educativas que apoyen su desarrollo antes de ingresar a la educación escolar, por eso, fortalecer este nivel es relevante para avanzar en igualdad de oportunidades desde el inicio de la trayectoria educativa. Priorizar la educación parvularia implica también mirar más allá del corto plazo y considerar los beneficios que esta inversión puede generar a lo largo de la trayectoria educativa.

El nuevo informe de la OCDE, Spending Better for Children through Social Policy, publicado en 2026, aporta evidencia sobre los resultados educativos y sociales de esta inversión. Sus simulaciones estiman que destinar un punto porcentual adicional del gasto social a ampliar la participación en este nivel podría reducir alrededor de un 4% la proporción de estudiantes con bajo desempeño en PISA a los 15 años y aumentar en un 3% la de los estudiantes de alto rendimiento. Esta reorientación también podría aumentar aproximadamente un 50% la efectividad del crecimiento del gasto social para reducir la pobreza infantil relativa y moderar las presiones futuras sobre el gasto público, contribuyendo a la sostenibilidad fiscal. Estos resultados refuerzan la importancia de priorizar la educación parvularia por sus beneficios educativos, sociales y fiscales de largo plazo.

El aumento propuesto para el 2027 es un avance importante y un primer paso que debe tener continuidad. Será necesario mantener este impulso y avanzar en reformas al financiamiento que permitan entregar recursos suficientes y estables para ampliar el acceso y ofrecer una educación inicial de calidad. Esto incluye fortalecer los jardines VTF y reducir las diferencias de financiamiento entre establecimientos que atienden a niños de características similares. El desafío es que esta prioridad presupuestaria se sostenga en los próximos años y se traduzca en mejores oportunidades de aprendizaje desde el inicio de la trayectoria educativa.

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