Secciones
Cartas

Enfermería: arte, vocación y autocuidado

De los grandes errores podemos crear profundas oportunidades, enfermeros y enfermeras debemos partir en casa. Debemos invitar a la compasión y a la empatía a entrar en nuestros corazones y cuidar con amor a nuestros pares y a nosotros mismos.

Señor director:

El 12 de mayo se celebra el Día internacional de la Enfermería. Sin dudas este año es especial, los y las enfermeras llevan más de un año salvando vidas e incluso arriesgando sus propias vidas. No sólo se enfrentan día a día a la exposición del virus sino que al dolor, al sufrimiento y a la muerte. No es fácil ser enfermera/o, debes ser empática, compasiva, tener conocimientos de drogas, fármacos, intervenciones, administración, gestión, investigación, en fin, debes saber cómo cuidar.

No obstante, en ese gran desafío muchas veces los enfermeros y las enfermeras olvidamos algo esencial; cuidarnos a nosotros mismos. En esa gran dedicación por los otros, nos descuidamos. A veces olvidamos a nuestros compañeros de trabajo, a nuestra familia, esposos, amigos, hermanos, padres e hijos. Nos han enseñado a dar todo por el más necesitado, por quien sufre, pero no es posible realizar aquella labor de manera exitosa sin cuidar de uno y su entorno.

Debemos detenernos y reflexionar frente a la falta de nuestro propio cuidado. Y frente a los últimos hechos y acontecimientos en nuestro país, la lamentable pérdida de otra enfermera, es que justamente nos hacen reflexionar en lo relevante que es mirar a nuestros pares y compañeros, a veces quienes pueden vivir grandes dificultades en sus hogares, en sus relaciones, en su pasado o en el mismo lugar que compartimos nuestra labor. Debemos reflexionar en cómo apoyarnos, darnos la mano, ayudarnos, subirnos el ánimo, cuidarnos.

De los grandes errores podemos crear profundas oportunidades, enfermeros y enfermeras debemos partir en casa. Debemos invitar a la compasión y a la empatía a entrar en nuestros corazones y cuidar con amor a nuestros pares y a nosotros mismos.

“Lo importante no es lo que nos hace el destino, sino lo que nosotros hacemos de él”, Florence Nightingale.

Notas relacionadas











Maldito algoritmo

Maldito algoritmo

El cuerpo es solo el comienzo. La misma lógica que hoy decide que estoy en ruina corporal es la que moldea el mundo que se me presenta. Y hasta el más brillante puede caer por insistencia, sin darse cuenta de que suscribe tal o cual idea no porque la eligió, sino porque el algoritmo la empujó, suavemente y sin pausa, hasta volverla inevitable.

Foto del Columnista María José O'Shea María José O'Shea