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19 de Diciembre de 2011

El momento más complejo de Manuel Camilo Vial, el obispo defensor de los DD.HH.

Al asegurar que no estaba conocimiento de que debía denunciar judicialmente al ex párroco de Putaendo por violar a una menor, el obispo de Temuco se puso en una compleja situación. Empañó una trayectoria marcada por la defensa de los DD.HH y del mundo mapuche. Y también trajo al recuerdo su controvertida visión del mundo homosexual.

Por E.Bernal - B.Yaikin
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El viernes 16, monseñor Manuel Camilo Vial permaneció en Cholchol, a unos 27 kilómetros al norte de Temuco. Desde ahí el obispo de dicha ciudad fue testigo de la ola de críticas que provocó su declaracion ante la justicia por el caso el ex párroco de Putaendo, Francisco Valenzuela Sanhueza, acusado de violar a una niña de 13 años en 1989, proceso por el que no hizo la denuncia ante las autoridades porque -según dijo- no tenía conocimiento de que yo tenía que realizarlo”.

La lluvia de cuestionamientos que incluyeron declaraciones del querellante del caso Karadima, Juan Carlos Cruz, que lo acusó de criminal, no pasó inadvertida para el sacerdote de 76 años de edad. El viernes pasado a las 18 horas el purpurado rompió su silencio y dijo que “en ningún caso he tenido la intención de minimizar el daño realizado, ni de justificar la agresión ni al agresor. A quienes mis hechos o palabras pudieron haber ofendido o causado daño les pido sinceramente perdón”.

En su declaración de tres puntos recalcó de “manera clara y categórica”, que rechaza “una vez más cualquier tipo de abuso contra menores… no hay razón que justifique un pecado y un delito tan espantoso”. Insistió señalando también que en su testimonio se ajustó a la verdad, considerando la información y el contexto, a fines de la década de los 80, en que se debía enfrentar este tipo de situaciones. Una postura que fue avalada después por el propio Arzobispo de Santiago, Ricardo Ezzati.

El flanco que abrió Vial con sus declaraciones incomodó a la Iglesia, que desde el caso Karadima se ha esforzado por dar una imagen de activa lucha contra estos delitos. Sorprendió, además, porque el actual obispo de Temuco ha sido un activo promotor del protocolo de procedimientos establecido por el Vaticano el 2003, que fue renovado y publicado este año por la Conferencia Episcopal de Chile para denunciar abusos cometidos por religiosos. Y ha salido a condenar duramente el abuso a menores, como en el año 2008, para la celebración del Día del Niño,  cuando hizo pública una carta donde expresó que a los obispos les “duele tanto que haya adultos, que a veces son familiares, profesores o incluso algunos sacerdotes, que les han causado algún daño a niños y niñas de nuestro país. La Iglesia, en este día, les pide humildemente perdón por este mal causado”.

El episodio del pasado viernes también puso en relieve la polémica figura del obispo de Temuco, quien es tan reconocido por su férrea defensa de los Derechos Humanos (DD.HH.), como por sus controvertidas declaraciones respecto al mundo homosexual, al que en 2003 llamó a vivir en castidad y a evitar profesiones como la docencia y el sacerdocio.

Los años de la Vicaria

Enrique Palet, uno de los fundadores de la Vicaría de la Solidaridad y actual Secretario Adjunto para Gestión y Comunicaciones de la Conferencia Episcopal, lo conoce desde los primeros años de la década de los 80 y lo describe como “un obispo consecuente y muy comprometido con la justicia y los DD.HH. Es muy aterrizado y valiente”.

Recuerda  cuando Vial era obispo auxiliar de Santiago (del cardenal Raúl Silva Henríquez) y Vicario de la Zona Sur de la ciudad y protagonizó un incidente al resguardar a un perseguido político en la sede de la Vicaría. Fue rodeado por miembros de la CNI y forzado a entregarlo, cosa que no cumplió. “Fue un momento de mucha tensión pública. Una Vicaría rodeada por fuerzas de seguridad, exigiendo la entrega de una persona y el vicario resisitiendo en defensa de la dignidad de las personas. El relato refleja su personalidad fuerte”, detalla Palet, quien lamenta que ese sello se haya enturbiado en los últimos días por el proceso judicial contra el ex párroco de Putaendo.

Viviana Díaz, miembro de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos (AFDD) también conoció al sacerdote, a quien recuerda como “un excelente vicario”, muy cercano y con quien se reunían semanalmente. “Siempre estuvo del lado de quienes sufrían y no preguntaba si eran creyentes o no”, acota.

Díaz también recuerda la labor  de apoyo a las víctimas de la dictadura que Vial cumplió en Concepción, desde donde provenía. Familiares de DD.DD. penquistas contaron que la noche del 11 de septiembre de 1973 el religioso le dio la extrema unción a decenas de personas. Además, en 1978 estuvo junto a los familiares en la llamada ‘Huelga de los 17 días’ que se inició el 22 de mayo.

Momentos que se suman a las demandas que en los años `82 y `83 proclamaba la Agrupación, a las cuales Vial, junto a los sacerdotes Fernando Arzitía, Jorge Hourton y Carlos Camus, siempre suscribieron.

Un gesto que  reconoce y valora Mireya  García, también miembro de la Agrupación de DD.DD, quien -sin embargo- acota que no justifica la denegación de justicia del sacerdote hacia la menor abusada por el sacerdote Francisco Valenzuela en Putaendo.

Causa Mapuche y revisión del celibato

Además de su labor a favor de la defensa de los DD.HH, Manuel Camilo Vial también ha dado que hablar por poner en el tapete temas controversiales para la iglesia, como la procedencia del celibato de los sacerdotes. Idea que reiteró en medio de las repercusiones del caso Karadima (abril del 2010).

El obispo de Temuco ha instado también a las autoridades castrenses y de Gobierno a iniciar una reforma del Servicio Militar Obligatorio (noviembre de 1997); y ha tenido un activo rol en la defensa de los derechos del pueblo mapuche.

El prelado ha asistido durante los últimos años a una serie de reuniones entre comuneros y el gobierno para lograr que se respeten los derechos mapuches, rol que lo llevó a presidir la Fundación Instituto Indígena.

Según sus cercanos, Vial discutió con el gobierno sobre la implementación de la Ley Antiterrorista, así como también fue pieza clave en las conversaciones de las huelgas de hambre que buscaban la reivindicación de los derechos indígenas durante el año 2010. “Discretamente” realizó visitas a los presos de las cárceles de Victoria y Temuco y visitó -en más de una ocasión- a Patricia Troncoso, la Chepa, activista mapuche condenada a 10 años de prisión que durante el 2008 llevó a cabo una serie de huelgas de hambre.

Así lo confirma el arzobispo de la Pastoral Mapuche, Fernando Díaz, quien señala que el obispo de Temuco incluso “intervino cuando fue la detención de Luis Tralcal, de la Coordinadora Arauco Malleco, en Lleupeco y cuando murió Jaime Mendoza Collío, en agosto 2009”.

El sacerdote misionero agrega que Vial “también se reunió con José Antonio Viera-Gallo cuando era ministro de Bachelet, así como también se ha reunido con gente del gobierno actual”.

“Él ha sido el puntal de pescar el teléfono y llamar al gobierno para interceder y presionar por un cambio de actitud, para que entienda de mejor manera la situación del mundo mapuche. Eso ha sido clarísimo”, puntualiza.

El llamado a vivir en castidad

Pero así como la figura de monseñor Manuel Camilo Vial es altamente valorada entre las agrupaciones de defensa de los  derechos humanos y es  visto como un progresista al interior del clero por su postura a favor de revisar el celibato, entre la comunidad homosexual está catalogado como un abierto homofóbico.

La distancia entre Vial y las organizaciones homoxuales quedó  en evidencia en 2003, cuando a través de La Revista El Sábado, el obispo de Temuco llamó a las  minorías sexuales a vivir en castidad. “Pueden vivir su condición abiertamente, pero eso no significa proclamarlo para todos lados ni aprovecharse para pervertir niños o tener relaciones homosexuales. Les pedimos que vivan la castidad que se le pide a un heterosexual soltero, privado de relacionarse con otras personas”, dijo en el referido suplemento de El Mercurio.

Pero el prelado no solo se limitó a señalar la conveniencia de la vida célibe para el mundo homosexual. También dijo  que la orientación homosexual “no es normal” y que inhabilita el ejercicio de ciertos cargos públicos. Por ello, “un profesor que es homosexual activo es un peligro en el ejercicio de su profesión. Y hay una recomendación clara de que no es conveniente que los sacerdotes lo sean”.

La respuesta no se hizo esperar. Y, mediante una declaración , el Movilh calificó de homofóbicos los dichos del obispo y afirmó que la Iglesia necesita precisamente de aquellos fenómenos que califica como “males” para tener identidad y voz pública.

Quienes conocen al polémico sacerdote aseguran que su carácter fuerte y frontal a veces lo traiciona. Y que sus dichos respecto al mundo homosexual están en ese marco. Asimismo, aseguran que el prelado se vio profundamente conmovido por la polémica que levantó su declaración en el proceso judicial contra el ex sacerdote Francisco Valenzuela y en privado ha insistido en que el contexto en que conoció el caso de la menor abusada sexualemente es diametralmente distinto al que existe hoy en la Iglesia Católica, que insta de manera más clara a la denuncia judicial.

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