En el marco del acto de conmemoración del 40° Aniversario del Golpe de Estado de 1973 organizado por el Pacto Nueva Mayoría, el arzobispo de Santiago, monseñor Ricardo Ezzati, dio a conocer el Mensaje del Comité Permanente de la Conferencia Episcopal de Chile, el cual destaca que la reconciliación nacional no es algo que “se imponga por decreto”.
“La base de las relaciones humanas es la verdad y la justicia, necesarias, absolutamente, pero no podemos dejar de lado la convivencia humana porque así no se puede construir”, manifestó el religioso, según lo consignado por Soychile.
Ezzati no dejó de recordar las expresiones de perdón, en particular los expresados por los senadores Hernán Larraín (UDI) y Camilo Escalona (PS), señalando que “el contenido de la palabra perdón debe ser lo más auténticamente humano y evangélico”.
Te dejamos el texto completo del mensaje de la Conferencia Episcopal.
40 años después del Golpe de Estado: tareas pendientes
Mensaje del Comité Permanente de la Conferencia Episcopal de Chile
1. Recordamos los 40 años del golpe de Estado, un momento doloroso de la historia chilena cuyas heridas no han terminado de cicatrizar.
2. En estas últimas semanas, las causas y las consecuencias de la acción militar de 1973 han sido objeto de diversos análisis. En el actual contexto pre-electoral, lamentablemente parecieran más fuertes las recriminaciones y acusaciones que la necesaria autocrítica y gestos de encuentro que el país agradece y valora.
3. Más allá de las diversas y legítimas lecturas de los hechos, como Pastores de la Iglesia queremos recordar esta fecha desde una mirada a la dignidad de la persona humana. Precisamente motivada por este valor fundamental, la Iglesia católica junto a otras Iglesias cristianas debieron asumir, en un momento en que se abandonó el diálogo razonable, un rol preponderante en la defensa de los derechos humanos y el amparo a compatriotas perseguidos. Nada justifica los atropellos a la dignidad de las personas cometidos a partir del 11 de septiembre de 1973.
4. Verdad, justicia y reconciliación: es el camino que hemos propuesto para una vida digna y una convivencia humanizante. Más que nunca, seguimos creyendo en esta vía, a pesar de las dificultades que se le oponen. Es el camino que Jesús ofrece para alcanzar una Patria grande de hermanos y hermanas. La reconciliación no se impone por decreto sino que brota de un corazón misericordioso. Es nuestra convicción que pequeños gestos personales e institucionales pueden ser vitales para ayudar a sanar heridas y contribuir a una verdadera reconciliación.
5. Nos duelen las lágrimas de todos estos años, como dolía a los Obispos el 13 de septiembre de 1973. Ellos pedían respeto. También lo hacemos hoy, 40 años después. Sólo desde el respeto al otro podremos construir de un modo fraterno la memoria, para desde ella poder levantar la mirada y trabajar con renovada esperanza por el porvenir de nuestra patria.
6. Hacemos nuestro el clamor del papa Francisco: “no es la cultura de la confrontación, la cultura del conflicto, la que construye la convivencia en los pueblos y entre los pueblos, sino esta: la cultura del encuentro, la cultura del diálogo; este es el único camino para la paz” (Angelus 1 septiembre 2013).