El regreso a La Moneda y la carrera de la Nueva Mayoría para instalar sus nombres en el gabinete de Bachelet

Hay apuestas seguras, como los cercanos colaboradores de la Presidenta electa: Rodrigo Peñailillo, Javiera Blanco y Alberto Arenas. En los partidos de la Nueva Mayoría saben que el 62% que obtuvo en las urnas da a la presidenta una total autonomía para elegir a su equipo, pero por estos días todos mueven sus piezas.

Por Rodrigo Durán / Francisco Parra / Nicolás Sepúlveda
El regreso a La Moneda y la carrera de la Nueva Mayoría para instalar sus nombres en el gabinete de Bachelet
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Poco antes de las 21 horas, cuando el triunfo en la segunda vuelta era un hecho, Michelle Bachelet reunió en el segundo piso del Hotel Plaza San Francisco a algunos de los más conspicuos dirigentes de la Nueva Mayoría y, champaña en mano, brindó por el triunfo. Había obtenido el 62% de la votación, superando el máximo histórico de la Concertación -58% con Frei en 1993- y ya poco importaban a esa altura los cuestionamientos a la baja participación en los comicios.

Concordaron en ello los cerca de 30 invitados VIP, entre los que se encontraban los ex presidentes Ricardo Lagos, Patricio Aylwin y Eduardo Frei, el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza y algunos de sus más cercanos colaboradores como Rodrigo Peñailillo, Álvaro Elizalde, Javiera Blanco y Alberto  Arenas. La escena también era observada por presidentes de partidos y parlamentarios como Ignacio Walker, Osvaldo Andrade, Guillermo Teillier, Jaime Quintana, Carlos Montes, Jorge Pizarrro, Guido Girardi y Karol Cariola. Y, por supuesto, su familia. Sebastián Dávalos, su hijo mayor, conversó con buena parte de los asistentes y destacó la amplia victoria lograda por su madre.

En la celebración más íntima también participaron los embajadores de India, Pradeep Kumar Kapur, y de Argentina, Ginés Gónzalez García. Un piso más abajo, otra sala sirvió para reunir al resto de los invitados a la celebración, entre los que destacaron ex colaboradores de Bachelet, actores y figuras del espectáculo. En ninguno de los dos salones Bachelet pronunció discursos privados.

Poco antes del brindis, Evelyn Mattehi, la candidata derrotada, había anunciado que llegaría hasta el lugar junto a Joaquín Lavín.

Bachelet la recibió en privado, en un espacio reservado solo para ella y su familia. Diez minutos duró el encuentro entre ambas. Poco después, ya en el escenario, le agradecería el gesto a Matthei:  “Más allá de las diferencias, sé que compartimos el amor por Chile y el proyecto que compartimos por Chile”, dijo ante las aproximadamente 5 mil personas que llegaron hasta el escenario ubicado en la Alameda con Serrano.

En el escenario, dijo en directo al país estar “orgullosa de ser su Presidente electa. Estoy orgullosa del país que tenemos y más del país que vamos a construir, de todos nosotros depende su marcha. Muchas gracias, viva Chile”, señaló en un discurso donde enfatizó en los cambios que pretende realizar en su nueva administración.

“Hoy somos en Chile una amplia mayoría y es tiempo de ponernos en marcha, de cumplir ese sueño de todos, de volver a creer en nosotros mismos, de creer que la unión hace la fuerza… Es tiempo de más y mejor democracia. Yo me comprometo a tener cada día, en cada acción, el mandato que ustedes me han encomendado, las necesidades que hemos compartido”, agregó.

También señaló que “llevaremos adelante las profundas transformaciones que Chile requiere y lo haremos con responsabilidad. Lo haremos con conciencia de que excede un periodo presidencial, pero si hemos llegado hasta aquí es porque creemos en el trabajo y la gente”.

La Presidenta electa se tomará una semana de vacaciones a inicios de enero, señalan desde su comando, y a su regreso comenzará la cuenta regresiva para la conformación de su futuro gabinete. Los consultados aseguran que el delineamiento ministerial tomará forma después del 20 de enero, para hacer público los nombramientos en febrero, tal como ocurrió en 2005 para su primer mandato. Mientras tantos los partidos de la Nueva Mayoría juegan sus cartas para quedar ubicados lo mejor que se pueda en este nuevo puzzle de poder. 

Danza de aspirantes

Aunque todos coinciden en que Bachelet tendrá autonomía total para definir a su gabinete -aún más considerando el aplastante 62% que la llevará de vuelta a La Moneda- en los partidos de la Nueva Mayoría ya comienzan a mostrar las cartas que desean instalar en el palacio presidencial a partir de marzo. Hay nombres que se dan por seguros.

Quienes han ocupado cargos de relevancia en el grupo de máxima confianza de Bachelet corren con ventaja, y en los partidos señalan que su incorporación en el diseño presidencial es un hecho. Es el caso de su enlace con los partidos, Rodrigo Peñailillo, de los voceros Álvaro Elizalde y Javiera Blanco, y del jefe programático del comando, Alberto Arenas.

Varios de los consultados dan por hecho que Peñailillo irá a alguna cartera radicada en La Moneda, y aventuran que es el nombre que más le gusta a la Presidenta electa para el siempre complejo Ministerio del Interior. “Pero él no quiere”, dice un dirigente del PPD. Agregan que prefiere instalarse entre los asesores del segundo piso y desde ahí establecer el puente con los partidos. Otros sostienen que el ex jefe de gabinete si quiere saltar al gabinete pero no a Interior.

Para la vocería, Javiera Blanco sería ideal, dicen, “conoce a la Presidenta y no lo ha hecho mal”. Se aducen dos argumentos más: es DC -la falange si bien ha entregado Interior, aspira a tener injerencia ministerial en La Moneda- y además es mujer, con lo que se cumpliría el anhelo de paridad que volvió a reiterar anoche la mandataria electa.

El candidato para la Secretaria General de la Presidencia, dicen varios, es el PS Alberto Arenas, aunque otros prefieren verlo en algún ministerio del área económica.

De la DC también surgen otros nombres: Jorge Burgos para Defensa -que se da por sentado- Alberto Undurraga para Vivienda o Desarrollo Social, y Laura Albornoz para Justicia. También apuntarían a ministerio del área social como Obras Públicas o Deportes. Eso si, en la falange descartan de entrada a otras figuras, como el derrotado pre candidato presidencial, Claudio Orrego.

¿Y educación?

Para uno de los ministerios más complejos, Educación, surge un nombre independiente. Con los micrófonos apagados, quienes han participado en la discusión educacional de la Nueva Mayoría dicen que el coordinador de Educación 2020, Mario Waissbluth, es una carta que ha tomado fuerza. Uno de los consultados pone fichas en él, pero alerta de su falta de manejo político y de que “es porfiado como una mula”. A su favor juega su manejo técnico del sistema educativo, la red que ha tejido con algunos de los más importantes dirigentes estudiantiles y “su capacidad para formar equipos”.

Las mismas fuentes aseguran que Valentina Quiroga, quien fue encargada del equipo educacional del comando, podría jugar un rol relevante en el MINEDUC, aunque descartan que asuma la titularidad, debido a su juventud y su falta de experiencia política. Eso si, un senador del bloque advierte que “si Waissbluth asume como ministro, ella no podría estar, porque vienen de donde mismo (Educación 2020), y hay que cuidar los equilibrios”.

Otro nombre posible es el líder radical, José Antonio Gómez, opción que sin embargo toparía con los deseos del ex postulante del PRSD, quien preferiría algún ministerio social o económico, sin descartar un regreso a Justicia. Desde la mesa directiva del PRSD, reconocen que Educación les interesa, ya que “va en la línea de lo que hemos propuesto, además de la tradición que tiene nuestra tienda en la defensa de la educación pública”.

Antes de su sorpresiva victoria frente a la DC Soledad Alvear, el senador electo del PS por Santiago Oriente, Carlos Montes, sonaba como un seguro ministro de Educación. En conversación con El Dínamo, Montes dijo que el perfil de quien asuma el puesto está claro: “Tiene que ser alguien que sepa y que en segundo lugar tenga capacidad de diálogo con los distintos actores: profesores, estudiantes, rectores. Y que permita despejar muy rápido lo que tenemos en común de lo que tenemos diferencias, porque no todo vamos a tener en común”.

Aunque la cartera de Educación ha estado históricamente -en los gobiernos de la Concertación- en manos de la DC, esto debiera cambiar, a juicio de Montes: “Debiera cambiar, o podría ser demócrata cristiano, pero del perfil que he señalado. Debiera ser alguien que conozca bien las opciones programáticas, que conozca bien el sector y que esté dispuesto a hacer política, desde el Ministerio, de otra manera. No podemos seguir con los ministros encerrados esperando que la gente les reclame al frente”.

La cancillería

La Cancillería es apetecida por varios, pero los nombres que se alzan son los del ex embajador en Argentina, Luis Maira, el ex ministro de Defensa de Bachelet y luego embajador en EE.UU., José Goñi, y el director de la OIT, Juan Somavía.

Un nombre que suena fuerte para para la Dirección de Presupuestos es el miembro del equipo económico, Alejandro Micco, y Andrea Repetto para titular de Economía. Ambos pertenecen al think thank Espacio Público.

En las tiendas del conglomerado coinciden en que el histórico dirigente PS, y derrotado candidato senatorial, Camilo Escalona, no formará parte del equipo de la presidenta electa. Todos dan por hecho que su futuro se dibujará en alguna embajada. Argentina, España o México suenan como sus destinos posibles.

Los partidos se preparan

Hoy lunes, la directiva de la Democracia Cristiana sostendrá un almuerzo donde se establecerán los criterios para la eventual integración de sus militantes al gabinete. Uno de los factores a considerar será la visibilidad pública. Un dirigente de la falange confidencia que “descartamos Interior, ese puesto debe ser para alguien cercano a la presidenta. Nos interesan ministerios ejecutores, con alto presupuesto y que tengan visibilidad pública”. El objetivo de la DC es posicionar nombres de cara al 2017. El derrotado candidato senatorial, Alberto Undurraga, corre con ventaja para asumir un puesto protagónico.

Una reunión similar tendrá el PRSD a las 13:30 horas, cuando se reúna el Comité Ejecutivo Nacional (CEN) de la colectividad. En el Partido Socialista adelantan que se plegaran “fielmente” a lo que decida la Presidenta, agregan que no están nerviosos, y que confían en que “quedarán bien representados”.

El PPD definirá también está semana los criterios de su incorporación al gobierno, aunque la discusión la darán en un ambiente de tranquilidad, ya que confían en el ascendente que uno de los suyos tiene sobre la ex directora de ONU Mujeres, Rodrigo Peñailillo.

Durante la tarde, por su parte, el Partido Comunista dará inicio a la discusión que finalizará el fin de semana cuando el Comité Central del partido defina su incorporación al gobierno de Bachelet.

Aunque, recalcan en el PC que la determinación es mayoritaria a favor de plegarse. De hecho, también aportan nombres como ministeriables. Estos son: el negociador del PC para el programa Bachelet, Patricio Palma; Claudia Pascual;  Juan Andrés Lagos; Marcos Barraza y la presidenta de la CUT Bárbara Figueroa. Según los comunistas, su principal interés son los ministerios sociales. Bajo cuerdas deslizan estar interesados en Trabajo y Desarrollo Social.

El presidente del PC, Guillermo Teillier, aseguró que están en un proceso de “discusión interna”. El diputado por San Miguel y Pedro Aguirre Cerda dice que es un tema complejo, tomando en cuenta su experiencia histórica: “Hemos estado solo dos veces en un gobierno. Primero con González Videla, que después nos traicionó. El segundo fue Allende, que terminó en golpe de estado. Ninguna ha tenido un final feliz”. 

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