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País

Lucía Dammert: "Vendría bien que, después del fallo, Perú aceptara por escrito que no hay temas pendientes con Chile"

De cara al fallo de La Haya, la socióloga peruana asegura que las relaciones entre Chile y Perú han mejorado en los últimos diez años, pero que va a depender de los gobiernos de ambos países que los grupos nacionalistas no escalen posiciones luego de conocida la decisión del Tribunal internacional.

Lucía Dammert: "Vendría bien que, después del fallo, Perú aceptara por escrito que no hay temas pendientes con Chile"
Por 21 de Enero de 2014

Es socióloga, peruana, y lleva 14 años viviendo y trabajando en Chile. Lucía Dammert es voz autorizada para hablar de la relación entre los dos países que el lunes conocerán el fallo de La Haya, que probablemente dibujará sonrisas a un lado de la frontera, y muecas de desagrado en el otro.

En esta entrevista con El Dínamo la académica de la Universidad de Santiago asegura que las relaciones entre ambos países han mejorado en los últimos diez años, y que esa mejoría se debe al intercambio comercial y al proceso migratorio entre peruanos y chilenos. Dammert dice, además, que ha existido un proceso de maduración en la clase política de Perú, lo que ha dotado de seriedad la discusión sobre La Haya.

El crecimiento económico del país vecino es otro de los factores esgrimidos por la socióloga para explicar el momento que se vive. Según ella, a diferencia de la década pasada, hoy Perú mira de igual a igual Chile, lo que podría marcar una diferencia al momento de las reacciones por el fallo, tomando distancia de lo ocurrido con Colombia y Nicaragua.

Sobre los grupos nacionalistas que podrían aprovecharse de la coyuntura, asegura que seguirán siendo minoritarios, siempre y cuando los gobiernos establezcan una agenda de futuro clara luego de conocer el resultado del Tribunal internacional. Plantea que un gesto que podría beneficiar el proceso, sería que el gobierno de Ollanta Humala se comprometa, mediando documento firmado, a que no existen temas fronterizos pendientes con Chile.

– ¿Qué puede pasar con el fallo de La Haya? Algunos dicen que podrían reactivarse ciertas odiosidades históricas entre ambos países.

No, soy de las personas que tiene una mirada positiva respecto del fallo. Creo que evidentemente cuando uno termina un juicio, y hay un resultado, las partes nunca tienen el 100% de los que pedían, y generalmente algunas quedan resentidas, pero esas son turbulencias que se esperan y que después van a pasar. Lo bueno es que ninguno de los gobiernos, ningún líder político, ni nadie de relevancia en ninguno de los dos países, está diciendo algo como “no vamos a acatar el fallo”, esas son voces súper aisladas, y que cuando han aparecido, han seguido siendo aisladas.

Probablemente vamos a pasar por un momento difícil, que seguramente va a durar un par de semanas, y de ahí lo que tenemos que hacer es esperar que el gobierno de Piñera, como el gobierno de Michelle Bachelet -el equipo que traiga ella-, como el gobierno de Ollanta Humala puedan rápidamente establecer las agendas de los gobiernos a futuro. Evidentemente Chile requiere de algo firmado que diga que se acabaron los temas pendientes. Vendría bien que Perú aceptara tener esto por escrito, para bajar esta mitología de que después va a pedir otra cosa.

– ¿Más allá de la controversia en La Haya, en los últimos años ha mejorado la relación entre Perú y Chile?

Yo creo que sí. Muchas de estas políticas se hacen a pie y los cientos de miles de personas que pasan todos los días caminando la frontera entre Arica y Tacna son una demostración de eso. Si tu hablas con los alcaldes de estas dos ciudades vas a encontrar muchísimos más puntos en común que diferencias. El tema de los capitales chilenos que hay allá, y la enorme migración de chilenos que hay allá trabajando en estas empresas. También los capitales peruanos que han comenzado a llegar acá, lenta pero sostenidamente, y por supuesto los cerca de 200 mil peruanos que viven en Chile, y que han tenido en general buenas oportunidades de trabajo, que el país no ha demostrado altísimos niveles de problemas, y muy por el contrario, la gran mayoría de personas que han trabajado con peruanos, reconocen que siempre es bueno tener diferencias, para poder avanzar.

Sin duda, hoy estamos mejor que hace diez años.

– ¿Este acercamiento se debe entonces a los intercambios comerciales y los procesos migratorios?

Hay mucho de comercial y de migratorio, y hay un factor importante, que es que Perú ha crecido sostenidamente en los últimos años, es un país que ya no es un hermano chico en América Latina, al contrario, es un país donde las perspectivas de desarrollo económico y social son muy altas. Entonces ya no es una relación no horizontal, como podría haber sido antaño. Como hoy podría ser la relación Bolivia – Chile.

Los grandes empresarios peruanos se juntan con los grandes empresarios chilenos, lo mismo a nivel político, donde Perú está jugando un papel importante en la salida al mar pacífico de Brasil, y hay una serie de cosas donde vas dándote cuenta que cuando uno va a un juicio, alguna de las partes no sienta revanchismo, ni sienta algún nivel de inferioridad. Los dos países están en igualdad de condiciones. Perú se ha desarrollado mucho, y lo ha hecho mirando el modelo chileno.

Son muchos factores, por ejemplo la clase política de Perú que si bien, hacia dentro sigue con mucha inestabilidad, en la política exterior ha demostrado bastante más solidez y fortaleza, y eso es bienvenido y es algo que no existía hace diez años.

– En Chile se ha criticado la política de cuerdas separadas que adoptó el país frente al diferendo en La Haya, esto de separar los negocios del conflicto, ¿consideras que esa política fue acertada o que le quita poder de presión?

Me parece una crítica política extemporánea, porque nunca escuché, a quienes hoy critican esto, decir en su minuto que Chile debiera adoptar una política distinta. Evidentemente podrían haber existido otros espacios para no llegar a un juicio, pero no los hubo y re escribir la historia sirve de poco. Esto es lo que hay. No pareciera que existieran muchas otras alternativas, y las responsabilidades son compartidas. Decir hoy que la política de cuerdas separadas era mala, me parece aventurado. ¿Qué es lo que proponen?, todos quienes hoy dicen eso, en su minuto estaban en posiciones de poder y no vi que propusieran otra cosa. Hay que tener cuidado con la crítica fácil.

– ¿Cómo encuentras qué se ha movido el gobierno peruano? Ellos contrataron una asesoría comunicacional millonaria, lo que coincide con el ambiente triunfalista que hoy existe en Perú.

Así como acá, hay un cambio en la forma como se está entendiendo el proceso. Acá empezamos con una mirada mucho más intermedia de “veamos lo que pasa”, después a otra mirada de “no podemos fallar”, a hoy, que es una situación bastante más pesimista. Allá también han  habido cambios en como se mira el proceso. Obviamente es mucho más optimista que acá… en Chile el eje de la discusión es como se va a implementar el fallo.

Sin embargo, me parece que el gobierno de Perú ha hecho bien, y varios de los actores políticos han salido a decir que hay que tener cuidado con las expectativas. Es un fallo complejo, este no es un fallo de que alguien se divorcia y llega a un acuerdo. Esto es más complejo, es un fallo que tiene un montón de acápites, montón de lugares donde podría ganar uno, otro o ambos. De hecho, va a tomar un rato, probablemente unas diez u doce horas después de conocido el fallo, para que los países sepan que ganaron, o que perdieron.

Pero el gobierno peruano ha hecho bien en tratar de controlar las expectativas, y eso le ha hecho muy bien. En Perú hay una historia de muchas rencillas internas, de mucho discutir por los medios, de mucha beligerancia, y eso hoy no se ha visto. Lo que se ha visto es al presidente Humala con los jefes de los partidos, con los ex cancilleres, antes con los ex presidentes o con los directores de los medios de comunicación, y suma y sigue.

– ¿Después del fallo crees que puedan renacer posiciones más nacionalistas que hoy aparecen como arcaicas? 

Si, seguro que si. Y seguro que van a ser mínimos y focalizados. Pero si tu miras a Europa, están los nacionalistas más a ultranza que van a las elecciones y quieren salirse de la unión, y en ciertos sectores de Estados Unidos, lo mismo. Van a existir y van a ser minoría, y no van a poder ganar más adeptos, siempre que los gobiernos establezcan una agenda de futuro sólida, transparente. Una agenda donde no solo sean temas de armas y de plata, sino que también temas de ciencia, tecnología y otras cosas.

– La discusión sobre el tema de La Haya se ha dado a nivel de medios y de autoridades políticas. ¿Qué crees tú que pasa en la calle?

El ciudadano de a pie se ha ido interesando, en los dos países. En ambos la cobertura sobre este tema ha crecido sustancialmente. Hace tres meses esta era un tema de un par de minutos, y ahora en los noticieros le dedican media hora. Y es esperable, porque con esto se está terminando una etapa en la relación de los dos países, y es bueno que la ciudadanía esté involucrada, porque ahora empieza a escribirse el capítulo más importante, que es el futuro. En los dos países el ciudadano de a pie ha ido pasando desde la indiferencia a la lejanía, a un reconocimiento. Y creo que los medios en general -por supuesto no los medios no serios, que en Perú les dicen chichas-, pero los medios en general, han hecho una labor educativa. Es raro encontrar en Perú un medio, o un canal de televisión, que solo hable de la posición peruana. Y en Chile es raro encontrar un medio que solo hable de la posición chilena.

-En ese sentido, el diario La Razón es minoritario entonces en Perú. Porque acá siempre se conocen sus portadas, que son bien polémicas…

En mi vida lo he comprado. Creo que al diario La Razón lo conocen más en Chile que en Perú. Es un diario que no representa ni a la élite política, ni a la élite intelectual, ni a nada. Existe porque hay libertad de expresión, pero una de las cosas que espero es que no le den más tribuna.

– Tu trabajas hace años aquí en Chile, ¿’te has sentido discriminada?

No, no me ha tocado. Parte fundamental de la discriminación es socio económica. En mi caso he trabajado como profesional en la Universidad de Chile, y ahora trabajo a tiempo completo en la Universidad de Santiago. Nunca he tenido ningún problema, y mis pares me han respetado siempre. Distintas son las condiciones de muchos trabajadores que están en una situación mucho más irregular, con peores condiciones de vida. Mi ejemplo, no es generalizable. Dicho eso, en los 14 años que he estado en Chile creo que cada vez más se valora la relación que existe con Perú, desde la comida, hasta el intercambio de beneficios en un montón de áreas.

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