Secciones
País

Lucía Santa Cruz, la historiadora elegida por Piñera para diseñar el Museo de la Democracia: “No me vengan a relacionar con esa derecha pinochetista”

Con amplias redes en la derecha, la académica encabezó el año pasado el diseño de la propuesta para la campaña presidencial. Hasta la fecha, sin embargo, no ha sido contactada por el Presidente. En una columna señaló que el Museo de la Memoria “apela, sin contexto ni explicación causal, a los sentimientos y busca horrorizar”.

A mediados del año pasado, el entonces candidato presidencial Sebastián Piñera le encargó a un grupo de reconocidas personalidades de derecha la elaboración de un diseño para el Museo de la Democracia. Pocas semanas después, el equipo liderado por la historiadora Lucía Santa Cruz entregó su propuesta al Mandatario, la que fue incorporada al Programa de Gobierno como parte de las medidas para “modernizar la democracia”.

En el grupo se encontraban también Joaquín Fermandois, Juan Luis Ossa y el propio ex ministro de las Culturas Mauricio Rojas, quien duró solo tres días en el cargo luego que reflotaran sus opiniones respecto del Museo de la Memoria, el cual catalogó como un “montaje” en su libro “Diálogo de Conversos”.

Sin embargo, desde que Piñera llegó a La Moneda, nadie del Gobierno retomó los contactos con el grupo liderado por Santa Cruz. Eso sí, el tema tomó fuerza luego que este fin de semana fuera abordado por el propio Piñera en Mesa Central de Canal 13.

“Veo algunos síntomas que hacen necesario recordar y preguntarse ¿por qué en Chile se destruyó la democracia?, ¿por qué se debilitó el estado de derecho?, ¿por qué llegamos a odiarnos en la forma en que nos odiamos? Veo síntomas de encrispación, de enfrentamiento, de pérdida de capacidad de diálogo”, señaló el Mandatario en esa ocasión.

En conversación con El Dínamo, Santa Cruz descartó que actualmente esté trabajando en la instalación del Museo -que, según ha trascendido, sería en la práctica una ampliación del Museo Histórico Nacional ubicado en el tercer piso del edificio que hoy ocupa Correos en calle Catedral-, aunque sí confirmó que lideró su diseño.

La historiadora siempre ha estado ligada a la derecha conservadora del país, tanto por su visión política como por sus redes familiares. Su marido Juan Luis Ossa -también miembro del grupo que entregó a Piñera la propuesta del Museo- fue diputado por un breve periodo por el Partido Nacional en 1973, previo al golpe. Luego, en la dictadura trabajó directamente en temas mineros.

En 2010, durante la primera administración de Piñera, Ossa fue designado director de Codelco, lo que generó una acusación del entonces senador Camilo Escalona por ser “un destacado representante del lobby corporativo del sector minero privado”. En tanto, el hijo de ambos, el abogado Juan José Ossa Santa Cruz, fue designado en 2012, como director del Servicio Nacional del Consumidor (Sernac), durante el primer mandato de Piñera.

Las redes de Lucía Santa Cruz, en todo caso, son previas. Su padre fue embajador de Chile en Gran Bretaña, bajo el gobierno conservador de Jorge Alessandri (1958-1964) y del DC Eduardo Frei Montalva (1964-1970). En ese país se graduó en Oxford y Cambridge, y se especializó en ideas políticas de la Ilustración.

Según la biografía El Príncipe de Gales, Santa Cruz también fue parte de un escándalo en la realeza. El periodista Jonathan Dimbleby afirmó que la historiadora fue su primera pareja y otras insinuaciones de índole sexual, aunque tras conocerse esos dichos -y ante las quejas de la propia chilena- el escritor precisó y apuntó a una “relación íntima”. Pese a ello, la amistad fue real y el príncipe Carlos es el padrino de su hijo mayor.

“No me relacionen con el pinochetismo”

Lucía Santa Cruz también es hoy miembro del consejo asesor de Libertad y Desarrollo, centro de pensamiento ligado a la derecha, donde comparte asiento con el ex ministro de la dictadura Hernán Büchi, la empresaria Patricia Matte y el ex ministro de Piñera, Rodrigo Pérez Mackenna.

Si bien nunca ha militado, muchos la vinculan a Renovación Nacional e incluso en algún momento fue parte del Consejo Directivo de PROA, proyecto programático de la extinta precandidatura presidencial de Andrés Allamand. Hoy, Santa Cruz está volcada en la academia.

La historiadora afirma que en el diseño que hicieron sobre el museo se buscaba apuntar a “la democracia representativa, que nos ha ayudado mucho. Nosotros pensamos que un museo de este tipo no tiene que ser un monumento, sino que un espacio de reflexión, porque no todos tenemos las mismas visiones y debemos abrir la discusión para las futuras generaciones”.

En esa línea, en una columna que tiempo atrás escribió en El Mercurio, Santa Cruz afirmó que el Museo de la Memoria “apela, sin contexto ni explicación causal, a los sentimientos, y busca horrorizar”. “Es imperativo tener una comprensión profunda de los contextos y las causas, y no se puede renunciar al deber intelectual que se nutre no solo de la memoria, sino de la historia”, agregó en ese mismo texto.

Y en paralelo señaló que “quienes no quieren asumir la responsabilidad de haber promovido la violencia y la revolución pretenden sofocar un debate al respecto, argumentando que cualquier intento por analizar ese periodo equivaldría a una justificación de lo ocurrido. Siempre ha habido intentos autoritarios para manipular la historia y controlar la memoria, y es contra eso que la historiografía lucha”.

Por esta visión, muchos apuntan a la historiadora como una cercana a la dictadura, sin embargo, ella misma es tajante en descartar cualquier vínculo. “A mí no me vengan a relacionar con esa derecha pinochetista, porque siempre tuve discrepancias con ellos y siempre busqué la recuperación de la democracia. Hoy esos conceptos los utilizan como una forma de descalificar a las personas y no es parte de lo que el país necesita hoy”, asegura a este medio.

Notas relacionadas








Amanda Askell: la filósofa que le enseña a pensar a la IA

Amanda Askell: la filósofa que le enseña a pensar a la IA

Si nos imagináramos a la persona que hoy tiene mayor influencia sobre el comportamiento de uno de los sistemas de inteligencia artificial más sofisticados del mundo, probablemente veríamos a un ingeniero frente a una pantalla llena de códigos o a un ejecutivo en una reunión en Silicon Valley. No se nos ocurriría alguien del mundo de las humanidades. Pero la persona en cuestión es exactamente eso: una filósofa de 38 años que estudió en Inglaterra, se doctoró en Nueva York con una tesis sobre mundos con infinitos seres y que explica las ideas más complejas con la misma naturalidad con la que un niño habla de fútbol.

Angélica Errázuriz


Paulina Núñez:

Paulina Núñez: "No hay nada más valiente que lograr acuerdos"

Hace tres meses asumió como presidenta del Senado, y fue la primera mujer de derecha en hacerlo. El proceso de asentamiento en el cargo no ha sido fácil: ha marcado matices con el Gobierno, lo que le ha valido críticas incluso de sus aliados. Pero la representante de la región de Antofagasta dice no temer a la confrontación ni a los vaivenes de la política. Ya ganó, sostiene, su mayor batalla: ser madre. Y eso no le impide proyectarse más allá: asegura que se está preparando por si viene un desafío todavía mayor, la presidencia de Chile.

Daniel Lillo

España, la primavera y la dolce vita

España, la primavera y la dolce vita

Nuestro columnista se fue por un rato a Madrid y Barcelona. Volvió a España para ver y rescatar algo de lo que había dejado allá hace 26 años. Pero entre la Feria del Libro, el nuevo turismo, los escándalos políticos, el Mundial y la visita del Papa, se encontró con otra cosa. Con dos ciudades muy distintas entre sí (lo que siempre se ha sabido), pero sobre todo respecto a lo que ambas eran hace tres décadas.

Rafael Gumucio

Apruebo

Apruebo

¿Es arriesgada la apuesta? Evidente. Este proyecto es en la práctica una innovación y como todo cambio disruptivo, que rompe con las recetas antiguas, tiene un componente de riesgo. Pero no hay crecimiento sin riesgo.

Foto del Columnista Alejandro Weber Alejandro Weber