Secciones
País

Daniel Jadue y playa concesionada de Piñera en Caburgua: “Es inaudito e impresentable”

Para el alcalde de Recoleta la situación muestra que “la primera autoridad de la Nación, ni siquiera es capaz de reconocer la existencia de un conflicto de interés en sus propios actos ni en los de sus subordinados”.

Daniel Jadue, alcalde de Recoleta, las emprendió contra Sebastián Piñera, luego que un reportaje de El Dínamo diera cuenta de las gestiones que realizó bajo su primer gobierno para poder contar con una playa concesionada en el Lago Caburgua.

Para el jefe comunal, este hecho muestra que “una vez más el Presidente Piñera oscila – sin mayor incomodidad ni pudor- entre la delgada línea de lo legal y lo ético”, junto con reafirmar “la sensación de que existen chilenos de primera y segunda categoría”.

“Entre los de primera se encuentran aquéllos para quienes la ley pareciera no existir, sobre todo al tratarse sus propios intereses y los de sus familiares. Entre los de segunda, la gran mayoría del país, que si osa transitar al margen de la ley, caerá sobre ella todo el peso de la misma”, expresó en una columna en radio Cooperativa.

Jadue explicó que si bien un particular puede conseguir una concesión de un bien nacional de uso público, “pero no para uso privado, sino para actividades económicas”.

“El Presidente de la República, luego de ocupar ilegalmente un bien nacional de uso público por varios años, decide regularizar dicha situación, aprovechando que esa resolución depende de sus subordinados directos y de confianza”, escribe.

El alcalde recuerda que “entre los antecedentes que fundaron el otorgamiento de la concesión es posible advertir la intervención de varios empleados públicos, quienes a la fecha eran sus subordinados en cargos de exclusiva confianza. La administración resuelve de una solicitud del Jefe de Estado, su superior jerárquico, pero en calidad de particular, lo que claramente es impresentable”.

“Lo que subyace aquí es un problema ético-legal, y cuando el ministro de Bienes Nacionales dice que ‘en Chile no existen playas privadas’, se equivoca, existen en los hechos”, agregó.

Para Daniel Jadue, la situación muestra que “la primera autoridad de la Nación, ni siquiera es capaz de reconocer la existencia de un conflicto de interés en sus propios actos ni en los de sus subordinados”.

“Todo esto, no solo es inaudito e impresentable, sino también una muestra más de la falta de capacidad de quien hoy por hoy dirige los destinos de nuestro país”, sentenció.

Notas relacionadas












Progresivamente, vuelve la subsidiariedad

Progresivamente, vuelve la subsidiariedad

El punto no es volver sin más a la municipalización ni sostener que la gestión privada sea siempre mejor. Sería reemplazar un dogma por otro. La cuestión es más sencilla: si un municipio administra bien sus colegios, ¿por qué obligarlo a entregarlos? Si una organización sin fines de lucro puede gestionar adecuadamente un establecimiento público bajo financiamiento, reglas y fiscalización estatal, ¿por qué impedirlo?

Foto del Columnista Juan José Llorente Juan José Llorente