Un equipo científico está tratando de identificar el biomarcador que emplean los canes para desarrollar un nuevo test del cáncer.
La agudeza olfativa de un perro es al menos 10.000 veces más sensible que la de un humanos. El estudio, realizado por miembros del Colegio de Medicina Osteopática de Lake Erie, se realizó con tres beagles de dos años que no habían sido entrenados previamente para detectar muestras de cáncer de pulmón. Todos ellos demostraron con éxito su capacidad de identificar dicha enfermedad a través del olor, un primer paso para identificar biomarcadores específicos para la enfermedad.
Esta raza fue elegida por su extraordinario sentido del olfato, ya que tienen 225 millones de receptores olfativos en comparación con los 5 millones que tienen los humanos.
Cuando los perros no detectaban nada extraño en la muestra seguían de largo, pero si olfateaban el cáncer, se sentaban en el lugar.
“Todavía queda mucho trabajo por delante, pero estamos progresando”, aseguró Thomas Quinn, uno de los investigadores del estudio.
Asimismo, indicaron que “la idea es poder descubrir cuáles son los biomarcadores que alertan a los perros para saber que existe el cáncer en el aliento o en las muestras de sangre, y utilizarlos para poder crear nuevas tecnologías, parecidas a las pruebas de embarazo, que puedan detectar fácilmente la enfermedad”.