Secciones
País

VIDEO – Carbono Azul: conoce cómo las algas marinas ayudan a combatir los efectos del cambio climático

Expertos nacionales e internacionales explicaron cómo los bosques marinos de algas pueden absorber CO2 y regenerar la biodiversidad del mar.

comunidad cobre – carbono azul

Las algas marinas son capaces de capturar cantidades importantes de dióxido de carbono (CO2) y llevarlas consigo o “secuestrarlas” hacia el fondo del mar, evitando que esté en la atmósfera durante milenios, a esto se le conoce como Carbono Azul. De esta manera, contribuyen a combatir los efectos del cambio climático.

Nuestro país podría tener un rol preponderante en el desarrollo de iniciativas de Carbono Azul. De hecho, en el norte del país, en las costas de Bahía Inglesa (Región de Atacama), se está desarrollando un proyecto piloto de Carbono Azul liderado por Anglo American y desarrollado por Fundación Chile, el centro de innovación acuícola AquaPacífico y la Universidad Andrés Bello.

Para analizar los alcances del Carbono Azul, una serie de expertos nacionales e internacionales se concentraron en el seminario “Perspectivas del Carbono Azul en Chile”.

Una de las expertas en la materia, Samantha Deane, directora de Kelp Forest Foundation, quien lideró un proyecto de Carbono Azul en Namibia, compartió sus conocimientos y experiencias con Eduardo Fuentes en una edición especial de su programa Comunidad Cobre.

“Estos bosques de huiro generalmente crecen en zonas rocosas. O sea, que no tienen sedimentos debajo de donde crece. Entonces el carbono es secuestrado en sedimentos mucho más lejanos de donde se generaron”, detalló Deane.

Además, estos bosques de algas contribuyen a la biodiversidad. “Donde hay bosques de huiro, hay vida. Son especies fundacionales, crean este hábitat 3D que no solo dan refugio, sino que dan alimento y ayudan a que muchas especies puedan tener sus crías ahí, lejos de los depredadores”, afirmó. 

Otro beneficio es el reciclaje de nutrientes, ya que el alga succiona el nitrógeno y fósforo que pueden dejar en exceso otras industrias. “Las algas desacidifican las aguas. Es decir que las filtran, las purifican y hacen que sean más vivibles para muchos más organismos”, explicó Samantha.

A su vez, fue enfática en señalar que Chile tiene un enorme potencial. “Tiene de 500 a 900 tipos de especies de algas. Tiene la corriente de Humboldt que es clave para los huiros, porque necesitas aguas frías y nutritivas. Chile tiene más de 100 mil zonas costeras. Y Chile tiene ya una capacitación muy grande en lo científico”, declaró.

¿Cómo funciona el primer proyecto de Carbono Azul en Chile?

Esta iniciativa de Anglo American es parte de su plan para alcanzar la carbono neutralidad a 2040 y se enmarca en la línea de compensación de emisiones a través de Soluciones basadas en la Naturaleza.

El proyecto consta de tres etapas. La primera se lleva a cabo en laboratorios donde se generan las plántulas. “A partir de los espermatocitos, de las esporas, se fecundan y se generan las plántulas pequeñitas que después de unos 30 o 40 días podemos plantarlas”, detalló Rafael Ascanio, asesor de Biodiversidad de la compañía minera.

La segunda etapa es plantar estas algas en el mar costero para que se cree un bosque flotante de macroalgas. Para finalmente cultivar la parte superficial, quedando el bosque que genera un biocarbón a través del proceso de pirólisis.

La ministra de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación, Aisén Etcheverry, felicitó a los desarrolladores de este piloto, porque “sabemos que cuando incorporamos tecnología a los desafíos que tiene, no solo esta industria, sino que nuestro país y nuestro planeta, encontramos soluciones nuevas, soluciones reales”.

Añadió que “cuando pensamos en los miles de kilómetros de costa que tiene nuestro país y del valor que tienen las algas en la absorción del carbono, si combinamos esas capacidades con las capacidades de la minería, solo cosas buenas pueden ocurrir”.

A continuación te dejamos el capítulo de Comunidad Cobre aquí.

Notas relacionadas








La política del monólogo

La política del monólogo

El sano escepticismo, la disposición a admitir que los otros pueden tener parte de razón y la conciencia de que nadie alcanza a verlo todo no nacen de la indefinición, sino de entender que los problemas públicos son demasiado complejos para ser vistos desde un solo lugar.

Foto del Columnista María José Naudón María José Naudón
El fin de la instalación

El fin de la instalación

La paradoja empieza a ser evidente. Un gobierno que ganó defendiendo claridad, autoridad y conducción firme comienza a tropezar precisamente en esas áreas. No por falta de convicción, sino por exceso de concentración. Porque cuando todo depende de unos pocos, cada error escala más rápido y cada silencio genera más incertidumbre

Foto del Columnista Gonzalo Müller Gonzalo Müller


Antonia Russi: la nueva voz de la derecha liberal

Antonia Russi: la nueva voz de la derecha liberal

Sicóloga, historiadora, investigadora de la Fundación para el Progreso, panelista en Radio Agricultura y columnista en El Líbero. Tiene 29 años, admira a Margaret Thatcher y niega la existencia del patriarcado. Desde una vereda liberal clásica, habla de victimismo, infantilismo y de una derecha que, según ella, ha sido intelectualmente floja. Con o sin acuerdo, ya es hora de saber qué piensa, dice y escribe.

Rita Cox

Carlos Williamson:

Carlos Williamson: "La gratuidad ha tenido sus costos"

El rector de la Universidad San Sebastián regresa al cargo para impulsar a la casa de estudios hacia una nueva etapa. Conspicuo escritor de columnas y cartas al director, el economista pone énfasis en temas como la duración de las carreras, la gratuidad, la violencia estudiantil y la importancia de la enseñanza de las humanidades.

Felipe Ramos