Entre las nueve víctimas fatales que dejó la explosión del camión de gas en Renca fue identificada Mónica Hidalgo Tapia, de 45 años, quien murió cuando volvía a su casa tras cumplir su turno como guardia de seguridad.
La tragedia, ocurrida en la intersección de Ruta 5 Norte y General Velásquez, también mantiene a 12 personas hospitalizadas, ocho de ellas en riesgo vital.
Para quienes la conocían, la muerte de Mónica no solo representa una nueva víctima de esta emergencia, sino también el cierre doloroso de una vida marcada por pérdidas profundas.
En 2010, tras el terremoto del 27 de febrero, su esposo falleció mientras realizaba labores para remover una estructura dañada en la comuna de El Monte.
La tragedia golpeó nuevamente a su familia años después, cuando uno de sus hijos murió en un accidente de tránsito, una pérdida que la afectó profundamente pero que enfrentó con fortaleza por el bienestar de los suyos.
Madre de un joven de 19 años y vecina de Isla de Maipo, Mónica era reconocida por su esfuerzo constante y su dedicación al trabajo. Cercanos relatan que, pese a las dificultades que debió atravesar, siempre buscó salir adelante y sostener a su familia. Su rutina diaria, marcada por extensas jornadas laborales, terminó abruptamente en un hecho que hoy mantiene al país conmocionado.
Sus restos están siendo velados en la sede social de la Villa Bicentenario, frente a su vivienda, donde familiares, amigos y vecinos se han reunido para despedirla. En medio del dolor, la comunidad ha destacado su resiliencia y el amor por sus hijos, recordándola como una mujer trabajadora que enfrentó duras pruebas a lo largo de su vida.
