Una creciente ola de violencia e inseguridad en establecimientos educacionales mantiene en alerta a las autoridades, luego de que al menos 26 estudiantes hayan sido detenidos en lo que va del año escolar 2026 por amenazas, porte de armas y otros hechos graves al interior de colegios en Chile.
Los casos se han multiplicado en distintas regiones del país, incluyendo episodios de alta gravedad como el homicidio de una inspectora en Calama, perpetrado por un estudiante de 18 años, y múltiples amenazas de tiroteos que han obligado a suspender clases en decenas de establecimientos.
De acuerdo con cifras del Ministerio de Educación, al menos 66 colegios han suspendido sus actividades desde el 27 de marzo tras recibir advertencias de ataques, fenómeno que se ha extendido a 14 de las 16 regiones del país.
En ese contexto, las regiones más afectadas son la Metropolitana, Valparaíso, Antofagasta y Los Ríos.
Entre los mensajes que han generado mayor preocupación en las comunidades educativas se encuentran amenazas como: “Hoy habrá tragedia en este colegio con pistolas incluidas. Llegó el día. 6 de abril”, o “En cualquier momento me hago una Calama”. En otro caso, se advertía: “Ya me cansé de toda esta wea. Si quieren vivir no vayan a clases el lunes 30”.
Este escenario ha llevado a instituciones como la Policía de Investigaciones (PDI) a adoptar una política de máxima precaución, considerando cualquier amenaza como real y entregando recomendaciones a los establecimientos para actuar ante posibles emergencias.
De acuerdo a las autoridades, los hechos mas complejos se han registrado en ciudades como Quilpué, Arica, Puente Alto, Iquique y Concepción, entre otras, evidenciando la extensión del fenómeno a nivel nacional.
Efecto imitación: más de 60 colegios suspenden clases
Expertos han advertido sobre un posible “efecto imitación” tras el crimen ocurrido en Calama. La académica Carolina Pezoa, directora de Psicología de la Universidad Central, explicó que “no es automático ni podemos hacerlo universal, depende de múltiples factores”, agregando que también influye la normalización de la violencia, que “se va legitimando como forma para resolver conflictos”.
En paralelo, diversos operativos policiales han permitido detener a estudiantes portando armas de fuego, cuchillos e incluso artefactos incendiarios. Entre los casos más graves figuran alumnos sorprendidos con bombas molotov, escopetas artesanales y armas cargadas dentro de recintos educativos.
Las autoridades han reiterado la necesidad de reforzar la seguridad escolar y avanzar en medidas preventivas, mientras continúan las investigaciones y no se descarta que la cifra de detenidos y establecimientos afectados siga aumentando en las próximas semanas.