Fue en su primera salida del país como presidente electo que José Antonio Kast debió enfrentar una decisión compleja. Tras reunirse con Javier Milei y parte de su gabinete, sostuvo un encuentro privado con José Luis Daza, quien había sido su encargado económico en la segunda campaña presidencial de 2021. Kast quería sumarlo a su equipo, pero no podía ofrecerle el cargo que el economista -entonces viceministro de Economía de Argentina- buscaba.
Según relatan quienes conocieron ese encuentro, Kast le propuso encabezar el denominado “trimisterio” de Economía, Minería y Energía. “Yo sé de Hacienda”, habría respondido Daza. El entonces mandatario electo se excusó: ese puesto ya estaba comprometido para Jorge Quiroz, su hombre de confianza y principal arquitecto del programa económico. Daza agradeció, pero declinó la oferta.
La escena, reconocen hoy en La Moneda, refleja con claridad el nivel de confianza que Kast ha depositado en Quiroz. Desde su llegada al Ministerio de Hacienda, el economista ha acumulado protagonismo: presencia constante en medios, seminarios, encuentros empresariales y, por supuesto, en el Congreso. En la práctica, se ha transformado en el vocero económico del nuevo gobierno.
Hombre de confianza
“Generalmente, el ministro de Hacienda se acomoda en función de las políticas del gobierno. Con Quiroz ocurre lo contrario”, resume una fuente de Palacio sobre la dinámica que ha impuesto el jefe de la billetera fiscal.
En línea con Kast, ha liderado una exigente agenda de ajuste: instruyó a los 25 ministerios recortar un 3% de su presupuesto, una imposición que, hasta ahora, solo ha logrado esquivar la ministra de Seguridad, Trinidad Steinert. “A tanto llega la confianza de Kast en él que aceptó a solo días de asumir la decisión de subir los combustibles, a sabiendas que eso iba a repercutir en su popularidad”, dice otro conocedor.
Pero su agenda va más allá del ajuste. También enfrenta el desafío de reactivar un crecimiento económico debilitado y de gestionar el impacto del alza en los combustibles, un golpe que obligó al Ejecutivo a salir a contener expectativas. Su visibilidad ha sido tal que incluso el imitador Stefan Kramer lo incorporó a su repertorio, siendo, junto al propio presidente, el único miembro del gabinete en ser personificado.
Primer plano
En el mundo empresarial comentan que Quiroz ha copado los espacios y se ha mostrado disponible para participar en todo tipo de instancias, en un esfuerzo por acercarse a los actores clave. Sin embargo, la mayor expectación sigue puesta en la anunciada rebaja del impuesto corporativo, iniciativa sobre la cual el ministro ha evitado adelantar definiciones.
“Es natural que Hacienda tenga un rol relevante en un escenario fiscal exigente. Ordenar las cuentas públicas no es opcional, es una responsabilidad del Gobierno. Pero ese liderazgo debe ir acompañado de una mirada integral: no basta con el equilibrio fiscal, también hay que resguardar el crecimiento, la inversión y, especialmente, la seguridad de las familias”, señala la presidenta de Renovación Nacional, Andrea Balladares.
La dirigenta agrega que la dupla Quiroz-Alvarado ha sido clave en la articulación legislativa, aunque desde sectores como la minería advierten que esperan una mayor presencia de propuestas específicas para la industria.
Entre las iniciativas que lidera el ministro destacan medidas para reducir el precio de la vivienda mediante cambios en la ordenanza de urbanismo, la revisión del cobro del CAE y la baja de impuestos corporativos, entre otras.
La exjefa de comunicaciones del gobierno de Gabriel Boric y socia de Criteria Comunicaciones, Tatiana Klima, comenta a El Dínamo que “la sobreexposición del ministro de hacienda se justifica porque los anuncios que se han realizado son técnicos y complejos. En ese sentido, a diferencia de otros presidentes (lagos o Piñera) el presidente Kast no es economista. Eso en sí mismo no es malo”.
La experta en comunicación política agrega que el talón de Aquiles de Quiroz es su poca empatía. “Es
un personaje que ha decidido interpretar “el malo de la película”, algo que resulta cada vez más evidente. Con todo, creo que es una estrategia pensada y que cuenta con el beneplácito del mismo presidente”, asegura.
Más de una prueba de fuego
“En un escenario de emergencia y reconstrucción, es evidente que el ministro de Hacienda debe asumir un rol protagónico y conducir con claridad el rumbo económico. Pero ese liderazgo no puede limitarse al orden fiscal: también debe hacerse cargo de la presión que enfrentan la clase media y los emprendedores”, advierte el diputado de RN, Eduardo Durán.
En el oficialismo y la oposición coinciden en que el principal flanco de Quiroz está en las llamadas “habilidades blandas”, un aspecto clave para la negociación política. “Reconstruir va más allá de cuadrar cifras; implica sostener a quienes mueven el país día a día. En ese equilibrio se juega la diferencia entre una política que responde a la realidad y otra que termina asfixiando a las personas. El costo de las reformas no puede recaer, una vez más, en la ciudadanía”, añade Durán.
Las Pymes, a través de la Multigremial Nacional, también han solicitado medidas concretas, aunque el ministro no se ha referido públicamente a esas propuestas. Por ahora, su agenda está concentrada en la negociación y presentación de la ley miscelánea.
Si bien existe consenso en que este paquete de iniciativas podría impulsar la actividad económica, en el Congreso los cálculos son estrechos: el oficialismo contaría con 76 de los 78 votos necesarios para su aprobación, lo que anticipa una tramitación compleja y convierte a esta reforma en la gran prueba política del “todopoderoso” de Hacienda.