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Michel Faure: “El SENCE debe modernizarse, no desaparecer”

El presidente de la Asociación Nacional de OTIC advierte que el 69% de los beneficiarios del sistema son trabajadores con educación media completa como máximo, y propone una mesa técnica para reformar el mecanismo sin eliminarlo.

El gobierno incluyó en la Ley de Reconstrucción Nacional una propuesta para eliminar la franquicia tributaria del SENCE, uno de los mecanismos con que las empresas financian la capacitación de sus trabajadores. La medida ha generado el rechazo de los organismos técnicos de intermediación laboral, quienes advierten que su eliminación afectaría principalmente a los trabajadores de menores ingresos. En ese contexto, Michel Faure, presidente de PROFORMA y de la Asociación Nacional de OTIC, llama a los parlamentarios a rechazar el artículo 26 del proyecto y abre el debate sobre cómo modernizar el sistema sin desmantelarlo.

Faure advierte que la propuesta de Hacienda de eliminar la franquicia tributaria afectará principalmente a los trabajadores de menores recursos. “Este no es un modelo perfecto, sabemos que necesita cambios, pero eliminarlo sería un error: el remedio puede terminar siendo peor que la enfermedad”, señala.

Críticas y realidades

El dirigente reconoce que el sistema arrastra más de 50 años de funcionamiento y que el último ajuste legal relevante se hizo en 1998. “Todos coincidimos en que debe modernizarse. Como Asociación hemos presentado más de 6 proyectos con propuestas en distintos gobiernos y hoy queremos ponerlas a disposición de la autoridad”, declara.

Respecto a las críticas que apuntan a que la franquicia es usada mayoritariamente por grandes empresas, Faure responde: “Eso es cierto, pero dentro de esas empresas el 69% de los trabajadores beneficiados apenas tiene enseñanza media completa. El foco de la política pública debe estar con el trabajador. Por otro lado, hemos propuesto que las grandes empresas sean solidarias con las PYMEs, mejorando la cuenta de reparto que hoy existe en la legislación. Podría ponerse un porcentaje que obligue al grande a destinar recursos para sus proveedores o contratistas. Esto fomentaría, sin cargo al presupuesto público, la inversión en las pequeñas y medianas empresas. Tendría efecto inmediato”.

Empleo, salarios y productividad

Otro cuestionamiento frecuente es que la franquicia no genera empleo ni incrementa salarios. Faure aclara: “Se la está evaluando en función de un objetivo para el cual no fue diseñada. Esta franquicia está dirigida a quienes ya tienen trabajo; su objetivo es mantenerlos actualizados y productivos, no generar empleabilidad. Para eso existen las becas de capacitación del SENCE. Pasa lo mismo cuando se critica en los informes el número de horas efectivas de capacitación, que tiende a bajar, cuando la tendencia mundial es que las personas se capacitan en menos tiempo”.

Por otra parte, Faure dice que es correcto que los datos no muestran variación en los salarios, pero los aumentos de productividad no siempre se traspasan a sueldo. “Quienes gestionamos capital humano sabemos que dichos aumentos de productividad pueden ser medidos por el clima laboral, la rotación, la disminución de errores, la disminución de los tiempos de respuesta y otras variables que no tienen incidencia directa en los salarios”, afirma.

Y agrega: “Hay estudios que indican que un trabajador capacitado tiene un 7% menos de probabilidades de sufrir accidentes. ¿Acaso alguien podría decir que disminuir la accidentabilidad de una empresa no aumenta su productividad? Lamentablemente, ese aumento no se traduce en incremento salarial. Sin embargo, a veces le pedimos a la franquicia que resuelva problemas mucho más complejos, como la determinación de los salarios que responde a otras rigideces del mercado laboral”.

Llamado al diálogo

Faure insiste en que el sistema debe ser reformado, pero con una mirada constructiva. “Las críticas muchas veces se repiten como verdades absolutas sin considerar el contexto”, dice. Por eso hace un llamado a los parlamentarios a rechazar el artículo 26 de la ley miscelánea, pero para mejorarlo y no eliminarlo. “Lo ideal sería que el Ministerio del Trabajo convoque a una mesa técnica con plazos acotados que permita modernizar el sistema, generar eficiencia fiscal y mantener los beneficios para los trabajadores”, propone.

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Felipe Ramos